«La crisis de gas en el norte es aún más severa hoy que en la zona central», comenta tajante una fuente del sector energía. La amenaza de cortes residenciales en Santiago ha tapado otro conflicto tanto o más complejo: la posibilidad de racionamiento eléctrico en ciudades como Arica, Antofagasta o Iquique y también para las grandes empresas mineras. «El que éstas se respalden con centrales de emergencia habla de que ven un temor de escasez de energía», aseveran en el rubro.
Las generadoras del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) están trabajando a plena capacidad y operando con costos que son sustantivamente más elevados debido a los cortes de gas provenientes de Argentina, un combustible con el cual se produce el 60% de la energía de esta zona.
GasAtacama, que genera el 20% de la electricidad del Norte Grande, y que funciona con gas natural, ha recibido «cero de este insumo durante todo mayo», dice el gerente general de la compañía, Rudolf Araneda.
El combustible alternativo es el diésel. «Llevamos 63 días generando con diésel, contra 6 del año pasado», dice Araneda. Pero incluso para proveerse de éste hay problemas de logística en el corto plazo. Al norte está llegando, según fuentes de la industria, alrededor de un camión con el derivado del petróleo cada hora y sólo así ha sido posible satisfacer la creciente demanda de las compañías generadoras, en particular GasAtacama, que explica el 85% del consumo de este combustible en el SING.
Esta empresa, controlada en partes iguales por los estadounidenses de CMS y Endesa, construyó un terminal para atender a cinco camiones al mismo tiempo, y Copec ya anunció que a fines de año se finalizarán las obras del estanque en Mejillones que permitirá almacenar diésel recibido por barco. Actualmente, existe un solo depósito en Antofagasta, inutilizable porque tiene filtraciones. «El sistema está en una situación vulnerable», aseguran especialistas eléctricos.
El riesgo de quiebra
El precio pagado por GasAtacama debido a los cortes de gas ha sido altísimo. La empresa pierde al día entre US$ 300 mil y US$ 500 mil, debido a que los costos de generar no se satisfacen con lo que pagan sus clientes, especialmente los residenciales servidos por las tres distribuidoras del Grupo Emel. En el primer trimestre de 2007, GasAtacama acumuló pérdidas por US$ 30 millones, lo mismo que durante todo 2006… al ritmo que va, el temor que surge entre todos sus consumidores, especialmente los mineros, es que pueda paralizar sus operaciones porque ya no es financieramente sustentable y que de ahí quede a un paso de la quiebra.
Las autoridades miran con cautela este diagnóstico de la firma. Piensan que detrás puede haber una intención de influir para que cambien los contratos con los clientes regulados, aquellos que son atendidos por las tres distribuidoras de Emel: Emelari, Eliqsa y Elecda. De hecho, GasAtacama está en un proceso de arbitraje con este último grupo distribuidor para poner término a los contratos que se suscribieron a un precio menor al que actualmente se está produciendo la energía.
Sin embargo, observadores no interesados comentan que la empresa está seriamente complicada en términos financieros y que el temor de que salga del sistema tiene un sustento real. «No tiene necesidad de hacer lobby», asegura un conocedor de esta compañía. «Estamos en una situación en que es como publicar un diario sin tener papel», dramatizan al interior de la firma.
Copec, que es el proveedor de diésel, también está en alerta por la situación financiera de esta sociedad, «y ha puesto nuevas condiciones para la venta del combustible a GasAtacama», aseguran en el sector. Este nuevo escenario de contratos de suministro implicaría exigir plazos más cortos de pago.
GasAtacama ya ha perdido el 50% de su capital. Si rigiera la antigua ley de valores, que se cambió en el gobierno de Augusto Pinochet, habría implicado la disolución automática de la sociedad. Pero hoy la ley se ha modernizado y ha dejado que los dueños sean quienes decidan cuándo poner fin a una sociedad.
CMS quiere venderla, para lo que está en un proceso en el cual, se dice en la industria, no ha habido muchos interesados, y Endesa afirma que cualquier decisión alrededor de la compañía está en estudio.
Para la administración de GasAtacama, es injusta la forma en que se está asegurando el suministro de energía en el Norte Grande, a costa del esfuerzo económico de la compañía. En opinión de Rudolf Araneda, los niveles de pérdida en los que ha incurrido la empresa para generar la energía comprometida habla de una situación que no es equitativa: el problema del gas, dice, es estructural y es a nivel país. No sólo se trata de un riesgo privado, hay un problema sistémico y un protocolo que se firmó a nivel de los gobiernos para que se proveyera a Chile de gas natural. Por eso, cree, en la solución deben estar involucrados tanto la compañía, como las autoridades y los clientes libres y regulados.
Araneda va más allá y dice que una opción en el corto plazo es sentarse a conversar con todos los grandes grupos mineros para que absorban los mayores costos de la energía que se están teniendo y que, aparentemente, no pueden ser traspasados a los consumidores finales como son los hogares. «Si se sincerarán los precios, las tarifas domésticas de la zona deberían llegar al doble. Eso es políticamente impresentable», afirma un especialista.
En este escenario, Araneda está pidiendo un esfuerzo adicional de los mineros que operan en el Norte Grande. Aunque Araneda no lo dice así, se puede interpretar como un subsidio cruzado desde la minería a los clientes residenciales.
La firma ya renegoció a valor de mercado con Escondida y Collahuasi, pero éstas, junto a otras mineras, representan el 55% de la energía que produce.
Aunque no es posible tener datos de los contratos individuales, hoy las mineras están pagando US$ 150 a US$ 160 por megawatt/hora, contra los US$ 50 que pagan los clientes regulados y también muy por sobre el precio al cual se pactaron contratos cuando no había restricciones de gas natural. Pero haber conseguido reajustar estos pactos no le basta a GasAtacama.
El restante 45% corresponde a los clientes regulados, con quienes por contrato y por ley no puede hacer nada, salvo ir a un arbitraje que termine el contrato.
El fantasma del racionamiento
Por capacidad, en el norte hay potencia para generar 3.700 megawatts/hora, para una demanda que se estima en 1.700 megawatts/hora. Sin embargo, a esta potencia instalada hay que restarle 30% cuando se produce con diésel. La central de Electroandina sólo produce con gas y Aesgener, que aporta 760 MGW/H con su central de Salta, en Argentina, sólo puede inyectar 280 megawatts hacia Chile por límites técnicos en las redes de transmisión. La planta de Salta tiene otra amenaza en ciernes, que deja aún más desvalido al Norte Grande, y es que dados los requerimientos de energía, el gobierno argentino la obligue a inyectar más electricidad a ese país que a Chile.
Una eventual quiebra de GasAtacama dejaría en jaque el suministro eléctrico en el Norte Grande, que ve crecer su demanda con los requerimientos de las grandes compañías mineras que están a full, dado el alto precio del cobre que existe en la actualidad.
«Sin GasAtacama hay racionamiento», dice Rudolf Araneda, en un tono que no suena amenazante, sino a un diagnóstico que comparten otros actores que conocen del negocio eléctrico.
«Pobre Marcelo Tokman», dice una fuente del sector energético, «el ministro está metido en un zapato chino», porque no se ve con facilidad cómo se puede apuntalar a esta empresa y al Sistema Interconectado del Norte Grande.
El crudo invierno argentino
La ola de frío en Argentina ha sido una de las razones por las que ya no está llegando gas natural a Chile. El precio de este combustible no ha subido y la demanda ha aumentado para calefacción y también para generación de electricidad. Los embalses trasandinos están en niveles mínimos de agua.
«El problema es estructural», dice Rudolf Araneda. Los argentinos están recibiendo 7 millones de metros cúbicos al día desde Bolivia, que está en el máximo acordado, y aún así no dan abasto para satisfacer a ambos mercados.
La polémica por el GNL
No todos consideran que sea rentable la construcción de una central de gas natural licuado en el norte. Los críticos argumentan que sólo sería útil por un período corto, hasta que entraran en funcionamiento las centrales a carbón.
Araneda explica que como solución de mediano plazo están trabajando en lo que se ha llamado el Fast Track de GNL: «eso incluye terminar el muelle y la instalación de regasificación en tierra que deberían operar a mediados de 2009, pero sin el estanque, que demoraría un año y medio más adicional».
Se está avanzando en los estudios técnicos para que el llamado G-4, las empresas mineras interesadas (Codelco, BHP Billiton, Collahuasi y Phelps Dogde), más Suez y GasAtacama, puedan definir la concreción de la obra en junio.
El segundo tema es ya de más largo plazo y es agregar un estanque: «estamos buscando con otro grupo de inversionistas. Ya no son las mineras, sino a otros, incluyendo a Endesa», dice Araneda.
Esto permitiría dar una solución de más largo plazo, que no volviera tan dependiente al Norte Grande del carbón.
Fuente / El Mercurio