El inusitado éxito de Vale

Pocas empresas han conseguido tanto con tan pocas fanfarrias. Pero, ¿puede Vale explotar algo más que hierro?

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(The Economist/El Mercurio) Es tal vez la empresa más grande de la que haya oído. El Boston Consulting Group dice que ha creado más valor que cualquier otra gran firma en el mundo en la última década. Sin embargo, muy pocos saben cómo pronunciar el nombre Vale.

La gigante minera brasileña se ha mantenido fuera de la atención aun cuando la demanda voraz de China ha impulsado desde la insignificancia de hace diez años a una capitalización de mercado de unos US$ 230 mil millones. Actualmente es la segunda minera más grande: más pequeña que BHP Billiton, pero más grande que Rio Tinto y otros conocidos rivales.

Que Vale haya mantenido su éxito silencioso es casi un accidente de la historia. No es producto de una megafusión. Más bien era una formal empresa de propiedad estatal hasta que fue privatizada en 1997.

Sus planes por convertirse en una gran compañía minera nacieron en 2001.

Sin embargo, aún no se diversifica mucho de la explotación de hierro o de su propio país. Es sin duda el más grande productor de mineral de hierro del mundo, excavando unas 230 millones de toneladas el 2009 (un peso equivalente al de mil unidades de la estatua del Cristo Redentor en Río de Janeiro, cada día). Rio Tinto, la segunda empresa productora de mineral de hierro extrae apenas 172 millones de toneladas anuales.

El 65% de los ingresos de Vale dependen del mineral de hierro.

Otros gigantes mineros dividen riesgos entre muchos commodities y variedad entre países seguros e inseguros. Vale, por el contrario, extrae principalmente en Brasil.

Su ambición por ampliar sus intereses más allá del mineral de hierro enfrenta dos obstáculos. ¿Tiene la habilidad? ¿Tiene permisos? Según Rene Kleyweg, de UBS, un banco Suizo, Vale aún tiene que probar que puede operar como una minera diversificada. Y su relación con el gobierno brasileño, que prefiere que se invierta en casa, es a la vez complicada y poco clara.

El mineral de hierro es en gran medida un negocio de logística. Es fácil de extraer y relativamente barato. El truco está en transportar grandes cantidades alrededor del mundo rápidamente. En esto Vale sobresale. La firma es dueña de cerca de 10 mil kms. de líneas férreas, nueve puertos y una gran flota de barcos.

Vale quiere expandir su negocio, una gran máquina generadora de efectivo, en Brasil y más lejos, en Guinea-Conakry. Rodolfo De Angele, de JPMorgan Chase, un banco, predice que en 10 años Vale seguirá siendo principalmente una empresa de mineral de hierro. Pero a pesar de las maravillas de esa exquisita sustancia, Vale apunta a mezclar sus activos para ofrecer una mayor variedad de minerales a los mercados emergentes.

En mayo vendió su negocio de aluminio a la noruega Norsk Hydro, por una mezcla de efectivo y equidad.

El aluminio necesita mucha energía cara para producirse. Tampoco hay escasez en China, lo que empaña su atractivo. Vale tiene planes de expansión orgánica en níquel, cobre, carbón y potasa. La demanda por estos minerales puede que aumente en la medida que países pobres se enriquezcan.

Incursión externa

Los críticos opinan que las incursiones de Vale en cobre y níquel no han sido muy exitosas. El 2007 gastó unos US$ 30 mil millones en Inco, un productor de níquel canadiense. Los gerentes brasileños irritaron a sus nuevos empleados canadienses. Una huelga de un año por sueldos y pensiones de tres mil trabajadores terminó recién en julio. Una inversión en curso en níquel en Goro, Nueva Caledonia, puede mostrar si Vale tiene o no las habilidades para manejar un gran proyecto minero y técnicamente muy demandante.

Si le va mal a las empresas extranjeras de Vale, puede que eso no le importe al gobierno brasileño. Muchos en la industria afirman que la estructura accionaria de Vale le da al Presidente de Brasil (actualmente Luiz Inácio Lula da Silva) el poder para forzar a Vale a invertir y crear trabajos localmente.

Pero a algunos de los fondos de pensiones y compañías de inversión con grandes participaciones en Vale no les gusta esto. Les interesan las ganancias, no el nacionalismo económico. En teoría son los accionistas los que controlan Vale y el gobierno sólo es dueño de un 5,4% de las acciones.

Presión del Gobierno

Sin embargo, los expertos de Lula presionan a la empresa a puertas cerradas y por la prensa. Un futuro presidente podría hacer lo mismo.

Los royalties que Vale paga al gobierno por la minería en Brasil son modestos pero un nuevo código minero en discusión podría subirlos luego de la elección presidencial de esta semana. La última sanción, la renacionalización, es poco probable.

Dicho esto, el malestar en Brasilia pudo haber empujado a Vale a terminar las negociaciones por controlar Xstrata, una minera Suiza, el 2008. Pero Vale rechaza la idea de que un gobierno con «acciones de oro» le dé el poder de bloquear ofertas.

La decisión de Vale de vender la planta de aluminio y encargar una flota de barcos a China ha molestado al gobierno brasileño, que está intentando revivir la industria de construcción de barcos de Brasil.

La empresa apunta al exterior, no sin razón, que debe comprar barcos a China porque los productores brasileños son incapaces de fabricar barcos de las dimensiones que ellos requieren.

Después de las elecciones, Vale revelará nuevos planes de inversión. Los rumores sugieren que éstos van a involucrar un capital de hasta US$ 157 mil millones en los próximos cinco años, la mayoría en Brasil.

Esto debiera mantener contento al gobierno, mientras Vale queda con sumas suficientes para invertir en el exterior. Puede ser que el precio del mineral de hierro baje, deteniendo el progreso de Vale.

Pero las empresas mineras en todo el mundo miran todos los autos, puentes, tuberías y rascacielos de esqueleto de acero que parecen querer los chinos.

Fuente/ The Economist/El Mercurio

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