Dueños de San Esteban afirman que la mina cumplía con los requerimientos del Sernageomin

Kemeny habla por primera vez con la prensa y afirma que ha colaborado con el rescate. Admite deudas por la mala situación de la mina en 2007, pero niega protestos. Bohn descarta anomalías en reapertura del yacimiento y dice que la afirmación de que se hacía entrar a la gente sabiendo que era peligroso es una "caricatura".

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(Emol) Ante los diversos cuestionamientos que ha recibido la minera San Esteban, por la responsabilidad del derrumbe que aún mantiene a 33 trabajadores atrapados en el yacimiento San José, los propietarios de la empresa Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn aseguraron que han colaborado con el rescate y que la mina cumplía con los requerimientos para operar.

«La reapertura de la mina se hizo a partir de varios documentos. Tal vez el más importante es un informe geomecánico, que nosotros contratamos en forma externa a la empresa E-mining Technology, que es una firma de alto prestigio que podía hacer un informe de calidad como el que necesitábamos», señaló Bohn en entrevista con El Mercurio.

Según dijo, «ese análisis no indicaba un peligro como el que estamos viviendo, es decir, la pérdida de unos pilares de seguridad» y se centró principalmente en lo que al Sernageomin le preocupaba en esa época, «que era el método de fortificación que utilizaríamos en las galerías» y el método de explotación.

Bohn añadió que dicho estudio se entregó en una presentación en que estuvo presente la plana mayor de Sernageomin y los expertos fundamentaron ese planteamiento.

«Desde entonces hemos aplicado ese método de fortificación en la mina, en todas las galerías en que estamos trabajando. Eso implicó contratar maquinaria, cuadrillas especiales de fortificación, invertir fuertemente en los materiales que se hacen para fortificar y la verdad es que hasta el accidente grave que ocurrió en junio (en que el minero Gino Cortés Calderón perdió una pierna), el sistema funcionó bien», afirmó.

Sobre las causas del accidente, indicó que no han todavía llegar a la conclusión final «porque estamos sabiendo progresivamente lo que sucedió adentro». Pese a ello, señaló que han hablado con los geólogos, quienes les han informado que no se produjo una falla geológica en las piedras.

«Hay declaraciones que señalan que la había y que el derrumbe de esto era inminente. Eso yo lo quiero descartar porque la información que tengo a la vista es que este no es el caso. El accidente está más relacionado con que un pilar de seguridad, aunque suene irónico, habría cedido y al hacerlo provocó un derrumbe mayor. Son pilares de roca, no construidos», manifestó.

Los empresarios negaron además la existencia de presiones políticas en la reapertura de la mina. «Somos una hormiga, no tenemos capacidad para eso. Si miran los informes, la fecha de inicio y la fecha de reapertura de la mina te puedes dar cuenta que esto siguió su tiempo normal de aprobación, pasando cada uno de los documentos necesarios. Si hubiese habido algo malo, no habría sido más de un año», sostuvo Kemeny.

Además, en entrevista con La Tercera, ambos señalaron que su tesis es que los 33 mineros «están bien» y que en el refugio hay oxígeno y agua.

Según Kemeny, en el sector donde están los mineros hay chimeneas o ventilación natural, por lo que el oxígeno no debería ser un tema en este momento para ellos. Asimismo, indicó que en el interior de la mina siempre hay agua.

Respecto a la responsabilidad que tendrían ellos en el accidente, Bohn sostuvo que ese es un tema que viene más adelante, que se deriva directamente del resultado de la investigación y que ellos son «los primeros interesados en entregarle toda la información que ha solicitado».

Fuente / Emol

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