(Cesco) Ante los graves acontecimientos producidos en la mina San José el día 6 de agosto del año en curso, el Centro de Estudios del Cobre y la Minería CESCO, desea expresar lo siguiente:
1.- Siendo los propietarios de la compañía minera San Esteban los primeros responsables de este lamentable accidente en la mina San José, concurren adicionalmente algunos elementos que se explican a continuación.
2.- Es necesario resaltar que la ausencia de auto-regulación en el sector empresarial chileno constituye un obstáculo al avance del país, carencia que no es exclusiva del sector minero. Se requiere un mayor rigor en la forma en que los propios entes empresariales son capaces de distinguir la calidad del desempeño económico, social, ambiental y de seguridad de sus miembros con el fin de establecer estándares sostenibles y de mayor nivel.
3.- Resulta importante la reforma propuesta por el gobierno al Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), ya que este accidente dejó en evidencia significativas falencias de capacidades y recursos para su operación. La creación de la Superintendencia de Minería debiera ayudar a una mejor fiscalización de la primera actividad económica del país, pero también se requiere fortalecer las otras áreas de este servicio ya que la geología es fundamental para el desarrollo económico y la seguridad de Chile. Esta revisión institucional resalta la importancia de avanzar en materia de modernización del Estado no sólo en minería sino también en otras áreas del quehacer público nacional.
4.- Dicho lo anterior, CESCO considera que existe un elemento fundamental que debe ser analizado en toda su dimensión, cuál es el rol que la Empresa Nacional de Minería (Enami) cumple en el segmento de la pequeña y mediana minería. Enami establece relaciones comerciales y financieras con este tipo de empresas mineras, con un nivel de exigencia menor al que de otro modo debieran enfrentar estas compañías mineras con contrapartes privadas. De esta forma se consagran estándares de gestión y operación sub-óptimos que se traducen en falencias de variado alcance, incluyendo menores niveles de seguridad en el trabajo.
5.- Se debe tomar consciencia que este sistema sub-óptimo se ve reforzado por la intervención de diversos entes y personas –incluyendo asociaciones mineras, parlamentarios, alcaldes y a veces los propios trabajadores mineros-, que intentan evitar el cierre de yacimientos ante el temor de pérdidas de empleos. Es necesario romper este falso dilema de precariedad vs empleo avanzando en la dirección mencionada en el punto siguiente.
6.- Es necesario que este accidente no sea en vano y permita que la minería de pequeña y mediana escala mejore su gestión empresarial. Las condiciones de mercado imperantes actualmente así como en los próximos años, ofrecen una oportunidad única para que este sector logre mejorar su nivel de operación, profesionalizándose, mecanizándose y buscando alianzas comerciales y financieras hoy disponibles ante la gran necesidad de recursos mineros. Para ello es necesario que Enami cumpla efectivamente su rol de fomento sobre una base clara de exigencias de mercado, delimitando muy bien el ámbito de apoyo social en aquellos segmentos artesanales que están fuera de la lógica comercial.
Fuente / Cesco