(El Mercurio) Fuerte preocupación por los tiempos de discusión de la reforma tributaria y las consecuencias de los cambios que sugiere el proyecto planteó ayer el empresariado en la comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.
A primera hora de la mañana, los representantes de las distintas ramas de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) acordaron que la voz en la comisión la tendría el presidente de la entidad, Andrés Santa Cruz. Este pidió a los parlamentarios tomarse el tiempo para un «análisis profundo e informado» y que los distintos sectores sean escuchados.
La intención de los diputados de la Nueva Mayoría es que el proyecto salga de la Cámara antes del 21 de mayo. Para ello, la votación del proyecto en general ya empezaría el próximo martes, según señaló el presidente de la Comisión, el diputado DC Pablo Lorenzini.
«La gradualidad en el alza de los tributos que plantea el proyecto de ley permite que podamos discutir con la calma y el tiempo suficientes», dijo Santa Cruz, afirmando que las propuestas para aumentar la recaudación de manera significativa están previstas a partir de 2016.
«Debido a la magnitud, complejidad y eventuales impactos que conlleva la reforma tributaria, queremos proponer que se tome el debido tiempo de análisis y discusión», dijo el representante de los empresarios.
Recordó que el Gobierno ha insistido en llamar al diálogo, lo cual, a su juicio, implica escuchar la opinión de todos los actores.
Por otra parte, Santa Cruz insistió en los efectos nocivos que tendría la reforma en la economía. «El proyecto es un cambio de fondo en la manera como se estructura el esquema tributario del país y tiene efectos en las decisiones de inversión y, por consiguiente, en el crecimiento del país y del empleo», puntualizó.
Alza al 35%
Dijo que el esquema de retención del 10% en las sociedades anónimas hace que, en la práctica, el impuesto se eleve de un 20% a un 35%.
«Un aumento de esta magnitud en los impuestos corporativos reduce los fondos internos para la reinversión de utilidades, y, por lo tanto, impacta en el nivel de ahorro corporativo», dijo Santa Cruz.
Como consecuencia de lo anterior, dijo que una reducción en el nivel de ahorro eleva la tasa de interés, y que un encarecimiento del crédito podría empujar a las empresas pequeñas y medianas fuera del mercado financiero.
El timonel de la CPC añadió que las grandes empresas registrarían caídas en sus niveles de inversión, un aumento en su relación deuda/capital, haciendo que la economía esté más vulnerable a shocks externos.
«Los eventuales efectos negativos en las empresas medianas y grandes tienen impactos de segunda vuelta en empresas pequeñas y medianas», afirmó.