Costos, royalty y aguas: Las definiciones de los cuatro gigantes de la minería privada

"El promedio mundial de los costos directos de producción se duplicó en cinco años", aseguran. Sobre la discusión del royalty , esperan que los resultados del debate parlamentario no hagan perder atractivo a Chile.

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(El Mercurio)A pocos días de que se discuta en el Congreso el proyecto de ley de royalty a la minería, «El Mercurio» se reunió con los máximos ejecutivos de las cuatro mayores mineras privadas que operan en Chile. Iván Arriagada, de BHP Billiton; Marcelo Awad, de Antofagasta Minerals; Miguel Ángel Durán, de Anglo American Chile, y Jon Evans, de Doña Inés de Collahuasi.

En medio de la discusión impositiva, resaltaron la importancia de preservar la estabilidad tributaria, un factor que -dicen- cada vez tiene mayor relevancia en las decisiones de inversión.

Sobre todo cuando ya han surgido mercados que se están perfilando cada vez más atractivos, como Perú, que -plantean- ha avanzado a un ritmo mayor que lo ha hecho Chile, con incentivos importantes para los inversores mineros a través de contratos de invariabilidad en el régimen tributario, aparte de la estabilidad política y económica que ha mostrado en los últimos 15 años.

La mayor amenaza que ven para la industria es la sostenida alza de costos que implica cada inversión, los que se han duplicado en los últimos cinco años, según sus estimaciones. Esto, no sólo debido al alza en los precios de los insumos, sino que también por el aumento en los tiempos que tarda la tramitación de permisos medioambientales.

Si hace siete a ocho años demoraban seis meses, hoy el promedio está ya en los 12 a 15 meses, manifiestan.
Parte de esta realidad también está vinculada a los problemas de escasez de agua, en particular en la zona norte del país, situación que no visualizan que se pueda solucionar sólo con inversiones en plantas para desalar agua de mar, debido a las externalidades energéticas que tendrían estos proyectos.

Si bien ven como una buena señal a nivel de los mercados internacionales la apreciación del yuan anunciada en China, son cautos a la hora de proyectar el impacto sobre las inversiones en el sector.

Escasez de agua: «En el norte de nuestro país es una potencial amenaza»

«El agua, particularmente en el norte de nuestro país, es una potencial amenaza», dice Miguel Ángel Durán, sobre la escasez de un recurso que es esencial en las faenas mineras.

Se estima que, en promedio, cada complejo puede demandar el equivalente al consumo de agua de una ciudad completa.
Hay proyectos mineros cercanos a la costa en los que se ve factible la instalación de plantas desaladoras como solución a la escasez. Pero en otros casos, ponen acento en ver integralmente la situación medioambiental sobre el uso de acuíferos en las faenas mineras.

Porque si bien se puede ver de forma positiva el bombear agua y no usar acuíferos, eso implicaría un alto consumo de energía, con la consecuente huella de carbono involucrada, en una zona en que el parque generador eléctrico es en base a carbón.

«Creemos en el crecimiento responsable. Por tanto las inversiones en tecnología son prioritarias. La otra prioridad es tener un balance con el medioambiente. Tenemos que considerar alternativas», dice Jon Evans.

Creemos en el crecimiento responsable. Por tanto las inversiones en tecnología son prioritarias», dice Jon Evans.Royalty : «La estabilidad es clave para nosotros»
Dados los tiempos de maduración de los proyectos mineros -un promedio de 10 a 12 años desde que se identifica un yacimiento, hasta que inicia la operación- los altos ejecutivos coinciden en que lo primordial es la estabilidad, al abordar el proyecto de royalty.

«El régimen tributario hoy día está pasando a ser lo más importante de cualquier evaluación de proyectos en cualquier rincón del mundo», dice Marcelo Awad.

«Cuando planeamos para el futuro crecimiento e inversiones, la estabilidad es clave para nosotros», agrega Jon Evans.

Awad recalca que en muchas iniciativas el resultado final -la última línea- depende del régimen tributario. «Basta que suban un par de puntos porcentuales y puede pasar de positiva a negativa», agrega.

Comparado con el caso australiano (que evalúa un alza de su royalty), Iván Arriagada destaca que no es comparable con el caso chileno, pues en aquel país -dice- hay ciertas deducciones y hay un crédito por exploraciones.

En Chile la carga tributaria sobre la renta a la industria minera ya es del orden del 40%.

«Estamos absolutamente en contra del cambio, del concepto, del criterio. Porque esto cambiará las reglas del juego y genera incertidumbre», recalca Awad, reconociendo que con el proyecto, pasaría de ser un royalty a la utilidad operacional, a un royalty porcentual de los márgenes que genera el negocio.

Pero plantean que dada la invariabilidad consagrada en los contratos, no es realista pensar que la minería va a renunciar a derechos consagrados si es que no existe alguna forma de incentivo.

Awad dice que lo peor sería si sube la tasa por dos años, luego vuelven a la tasa normal al tercero, pero sólo hasta 2017. Y queda abierto que recién en ese año los parlamentarios verán qué pasa para adelante. «Ahí queda la incertidumbre total. Ese es el peor de los dos mundos», plantea Awad.

«Por supuesto que el país tiene todo el derecho de discutir respecto de cuáles son las tasas tributarias que quiere aplicar. Nadie lo cuestiona. Sí quisiéramos que lo que resulte de esas discusiones nos pongan como país en una condición competitiva», dice Miguel Ángel Durán.

Estamos absolutamente en contra del cambio, del concepto, del criterio», dice Marcelo Awad.Costos de producción se duplican en cinco años.

Unanimidad hay en la industria minera sobre la principal amenaza que afecta al rubro. Se trata de los altos costos que implica cada inversión, los que han mostrado una escalada pronunciada en el último tiempo. «El promedio mundial de los costos directos de producción se duplicó en cinco años», comenta Iván Arriagada. Coincide con su postura Marcelo Awuad. Según sus cálculos Minera Esperanza (que aún no comienza a operar) ha implicado US$ 2,4 millones. Hace menos de 10 años les habría costado US$ 1,2 millones. A esto Arriagada agrega que Spence, faena que produce más o menos la misma cantidad que tendrá Esperanza -200 mil toneladas al año- costó US$ 1.000 millones en 2006, menos de la mitad.

El alza de los costos se debe a varias razones. Por un lado, al aumento de los precios de equipos, maquinaria y mano de obra. «La demanda de muchos insumos que se requieren para construir un proyecto ha crecido más allá de lo normal. Entonces hoy día en términos de los dólares que se requieren para producir una tonelada de cobre es muchísimo más alto de lo que estábamos acostumbrados», comenta Miguel Ángel Durán. A esto se suma el tema ambiental, ya que han aumentado los requisitos para la obtención de permisos ambientales, en todo el mundo, lo que se traduce en una mayor inversión.

Por su parte, en Chile hay condiciones particulares que han encarecido el costo de los proyectos. Buena parte de la producción de Chile, más del 70%, son minerales que tienen más de 15 años, por lo tanto las leyes que enfrentan son más bajas y eso significa un mayor costo, porque se debe mover más material, procesar más, se necesitan más insumos, más ácidos y más energía para moler en los molinos. «Todos los costos escalan para producir el mismo metal. Ése es uno de los desafíos que tenemos como industria: cómo mantenemos nuestra competitividad en costos cuando tenemos leyes que son decrecientes en nuestros yacimientos porque llevan produciendo bastantes años», dice Iván Arriagada, presidente interino de la División de Metales Base de BHP Billiton.

Todos los ojos puestos en Perú
Si bien, repúblicas africanas, como Zambia y El Congo cuentan con excelentes recursos naturales para convertirse en polos interesantes de producción de cobre, Perú es el que genera mayores expectativas, según los presidentes de las principales mineras del país. Esto se explica por la estabilidad política y económica que ha mostrado en los últimos 15 años, ya que recalcan que la estabilidad es fundamental para las inversiones de este rubro, ya que ellas son de larga maduración (entre 10 y 15 años).

Además, destacan que en particular en el ámbito de la minería, el país del norte ha llevado a cabo atractivas iniciativas para incentivar el desarrollo de proyectos. «Han introducido incentivos importantes para los inversionistas mineros, como los contratos de invariabilidad en el régimen tributario», explica Iván Arriagada.

Y es que la incertidumbre en materia de impuestos paraliza las inversiones. Por ejemplo, desde la industria recuerdan que durante el año y medio en que se analizó en Chile la posibilidad del royalty vigente desde 2005, prácticamente no hubo ninguna decisión de ir adelante con un proyecto minero. Frente a esta realidad «Perú ha avanzado a un ritmo mayor de lo que ha avanzado Chile», dice Durán.

No obstante, a su juicio, Chile estaría en condiciones de mantener el liderazgo, aunque hay que trabajar para ello. «El desafío está en colocar los incentivos regulatorios y de estabilidad en las normas, ya que esto incita la búsqueda de nuevos recursos y permiten tener la confianza de meterse en un negocio de largo plazo», dice Durán.

Fuente / El Mercurio

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