(El Mercurio) Un protocolo. Esa es la fórmula que propuso ayer el Gobierno a los jefes de partidos de la Concertación para asegurar un acuerdo respecto de la nueva iniciativa de royalty minero que se tramita en el Congreso. La idea fue planteada por el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, en un almuerzo que sostuvo con los máximos dirigentes opositores. Con esto, el Ejecutivo buscaba establecer un mecanismo para definir el uso del 30% de la recaudación que será destinada a las regiones.
La fórmula pretendía incluir este compromiso en la próxima ley de Presupuesto, lo que fue rechazado por los parlamentarios de la Concertación. Y así se lo hicieron ver al secretario de Estado, quien asistió, junto al ministro de Minería, Laurence Golborne, a la comisión de Hacienda de la Cámara.
En la instancia, ambos ministros pidieron aprobar el proyecto a la brevedad posible. Esto, para que el Ejecutivo pueda echar mano el próximo año a los tributos de 2010 y así aportarlos a la reconstrucción. Estos planteamientos no encontraron eco en los diputados opositores, quienes pidieron más tiempo para profundizar la discusión y someter a debate la propuesta de royalty del conglomerado que fue presentada el lunes pasado. En este sentido solicitaron quitarle urgencia a la iniciativa y un nuevo proyecto de ley que regule el aporte a las regiones.
El interés de la oposición de ponerle freno a la discusión tiene que ver con la principal diferencia entre ambas posturas: el régimen de invariabilidad tributaria. Este distanciamiento fue reconocido por el propio titular de Hacienda, quien además calificó como «muy general» la propuesta opositora.
Fuente / El Mercurio