(MCH) Tras años de esfuerzo, 36 familias provenientes de los campamentos Chile Nuevo, La Chimba y Los Arenales recibirán las llaves de sus casas, cumpliendo así su sueño de la vivienda definitiva, el que fue hecho realidad gracias a un proyecto público-privado donde el sector minero fue uno de los principales impulsores de este innovador proyecto comunitario.
La entrega de las casas, fruto del trabajo conjunto entre comunidad, Un Techo para Chile, Minvu y Minera Escondida, se enmarca en el convenio “2010 Sin Campamentos Región de Antofagasta”, suscrito hace dos años y medio, y el cual es un modelo de trabajo inédito y participativo que ha sido replicado en distintas regiones del país.
Se informó que estas viviendas, las que serán entregadas en una ceremonia que se efectuará mañana jueves, actividad que será encabezada por Diego Hernández, presidente de BHP Billiton Metales Base, y el presidente de Minera Escondida, Carlos Mesquita, son las primeras en Chile en el arco de un convenio asociativo de este tipo.
El conjunto habitacional “Condominio Esperanza”, denominado así por las propias familias, cuenta con una sede social y áreas verdes para el buen desarrollo de una comunidad sustentable, en un nuevo barrio de calidad como se merecen las familias de campamento.
Pedro Del Campo, gerente de Asuntos Corporativos de Minera Escondida, señaló que ”es un honor compartir este gran paso con estas 36 familias, con quienes hemos trabajado para lograr el sueño de la casa propia en el Bicentenario”.
“Nos comprometimos con 1.048 familias de nuestra región, para lograr el sueño de la casa propia y de calidad para el Bicentenario, por eso celebramos juntos, este gran paso que significará más calidad de vida y alegría para ellas”, afirmó.
Todo esto, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las familias de aquí al 2010, para que puedan celebrar los 200 años de Independencia de Chile en viviendas propias, de calidad e insertas en barrios sustentables y seguros.
Así, esta forma de intervención social trasciende el traslado físico de un campamento a una vivienda, apostando por la habilitación social y la apertura de espacios de integración con la ciudad y entre la comunidad.
Fuente / MCH