No se crea ni se destruye

Actualmente al pensar en minería, nos aparecen las imágenes de grandes rajos hechos en el suelo, y gigantescas máquinas que van excavando hacia las profundidades de la tierra en búsqueda de escasos minerales.

La minería cotidianamente se asocia al subsuelo, al buscar, encontrar, excavar y extraer para luego transformar. Sin embargo, en un futuro cercano, esto cambiará, y la minería pasará gradualmente del subsuelo al suelo. ¿Cómo así? La transición se dará por que encontraremos más minerales ‘transformados’ en autos, maquinaria, computadores o teléfonos celulares, que en su estado natural en un yacimiento difícil de ubicar y con minerales de baja ley altamente costosos de extraer.

La minería del futuro se hará progresivamente con productos ya utilizados e irá de la mano, con una palabra que aún nos es de cierto modo ajena en Chile, el ‘reciclaje’. Las grandes reservas de minerales como el cobre, fierro o el aluminio se encontrarán envasadas en productos descartados u obsoletos, que serán importados masivamente por compañías que los reciclarán y producirán ‘nueva’ materia prima para el mercado. ¿La ventaja? Como es de esperarse, los costos.

La producción desde fuentes recicladas es considerablemente menos costosa que aquella proveniente de minerales en su estado natural, principalmente debido a que requiere menos energía para su procesamiento. Esto ya lo tienen muy claro algunos países como China, que favorece tributariamente la entrada de chatarra de cobre, y desfavorece tributariamente su salida.

Lo anterior en sintonía con los consumidores finales que desean crecientemente una producción sustentable y más limpia, conllevará a un incremento en la regulación normativa del ‘reciclaje’ doméstico e industrial y probablemente a la intervención estatal en este interesante negocio. Quién sabe, mientras hoy sólo excavamos y extraemos, quizás mañana también separemos y juntemos.