Por una minería inteligente e innovadora

Somos testigos del crecimiento explosivo de startups nacionales en distintas industrias, y el sector minería no se resta.

El emprendimiento de base tecnológica no termina en el laboratorio: su propósito real es transformar la industria. Conectar ambos mundos es el desafío más difícil, y el más necesario, del ecosistema innovador chileno. La investigación que nace en la academia tiene el potencial de resolver problemas concretos en sectores como la minería, pero ese potencial solo se activa cuando existe una apuesta real por el I+D+i: la vía que convierte conocimiento en innovación, y la innovación en mayor eficiencia y productividad.

En tiempos de transición energética y desarrollo sostenible, la innovación representa la pieza clave para hacer más competitiva nuestra minería. Los estándares de calidad científica y tecnológica agregan valor al sector productivo, robustecen los perfiles laborales y el capital del conocimiento. Y es que salir del laboratorio al pilotaje, y luego patentar y salir al mercado, es un viaje largo, costoso, y lleno de dificultades.

La inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) en la minería chilena representa un desafío estructural crítico: a pesar de que el sector experimenta un auge histórico en su cartera de proyectos (US$83.181 millones para el periodo 2024-2033), la inversión específica en I+D sigue siendo muy baja en comparación con otros países mineros de referencia. El gasto general en I+D de Chile se ubica cerca del 0,34% del PIB, muy por debajo de Australia (1,8%) y Canadá (2,2%). No es solo un rezago de la industria minera: es una deuda del país con su propia capacidad de generar conocimiento, y se siente con más fuerza precisamente donde más nos jugamos el futuro económico.

Somos testigos del crecimiento explosivo de startups nacionales en distintas industrias, y el sector minería no se resta. Con novedosas soluciones resuelven nudos y problemas en la cadena de valor, ofreciendo eficiencia y ahorros que justifican mayor innovación. Sin embargo, la madurez tecnológica y el pilotaje en faenas exigen capital y capacidades de negocio que pocas veces están disponibles cuando más se necesitan: el problema del escalamiento sigue siendo el cuello de botella que frena a los mejores proyectos.

Un estudio de McKinsey y Expande Minería de Fundación Chile identificó cinco obstáculos que dificultan ese salto, confirmando que tener una buena idea y lograr que una minera la adopte a gran escala son, en Chile, dos cosas muy distintas. El primero es el financiamiento: el 87% de las empresas del ecosistema se financia con fondos propios, solo el 6% accede a capital de riesgo, y el 32% enfrenta procesos lentos y burocráticos como su principal traba. El segundo, demostrar el valor: el 55% tiene dificultades para comunicar el impacto de su solución y el 46% no logra nuevos clientes, porque en minería no basta con resolver el problema, hay que demostrar cuánto vale resolverlo. El tercero es el acceso: tener la tecnología no garantiza entrar a una faena; sin contactos ni conocimiento del negocio minero es difícil llegar a probar, y el estudio propone unidades conjuntas de pilotos y protocolos estandarizados para acortar esa distancia. El cuarto obstáculo son los pilotos que fracasan aunque la tecnología funcione: el 64% de las startups con clientes operativos identifica la resistencia al cambio como causa principal, y los cambios de prioridades dentro de las compañías truncan procesos que, técnicamente, ya funcionaban. El quinto es el talento comercial: el 32% tiene dificultades para cubrir perfiles comerciales, porque una startup minera necesita personas que también entiendan cómo funciona la industria a la que quieren venderle.

Lo que este estudio confirma con datos lo vivimos desde el ecosistema emprendedor: el desarrollo de tecnologías para la minería podría ser el próximo ciclo exportador del país. Pero para que eso ocurra se necesita financiamiento de riesgo, puentes institucionales y una cultura corporativa dispuesta a adoptar lo nuevo. Mientras la inversión en ciencia avanza lento, el capital para construir minas vive un dinamismo sin precedentes. Urge debatir cuál es el verdadero motor del crecimiento. La minería del futuro se construye con innovación.

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Varinka Farren, directora ejecutiva de Hub APTA

Directora ejecutiva de Hub APTA

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