Lecciones de la internacionalización

Estas últimas semanas he participado en varios encuentros virtuales relacionados con la internacionalización de Vantaz, en particular con el mercado australiano, lo que nos ha obligado a reflexionar sobre qué hemos hecho bien y qué mal, y, parafranseando ese cuadro de Paul Gauguin, replantearnos “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos?”

Un primer aprendizaje es que hay que tener una característica diferenciadora en el mercado al que llegas. En el caso de Vantaz, como consultora minera hemos tratado de ser una firma de one stop shop, de tener todo en un solo lugar, pero en los países anglosajones se prefiere en nuestro rubro ser el mejor en un área específica. Elijas la que elijas, diferénciate de los competidores.

Una segunda lección es que para internacionalizarse es útil, cuando no imprescindible, ser una organización flexible. Si en tu empresa hay personas talentosas y deseosas de explorar mercados, un aliciente para su carrera puede ser destinarlo a una operación en el exterior. Ahí todos ganan: el profesional logra un beneficio personal y la empresa cuenta con un talento altamente motivado.

Una tercera conclusión es que es relevante que toda la organización esté comprometida con la estrategia de internacionalización, partiendo de los niveles más altos. En nuestro caso, uno de los socios partió a vivir a Australia para asentar la operación de Vantaz.

Una cuarta conclusión: avanza por etapas, en especial si es un país muy alejado geográfica, económica o culturalmente del tuyo. Primero realiza prospección, luego construye reputación e inicia tu desarrollo comercial; forma equipos y consolida tu operación.

Y por último, construye redes de apoyo y con un ecosistema de negocios amigable y sostenible. En el caso de Australia, un país con una industria minera fuerte, llevamos varias misiones de proveedores mineros para mostrarles las oportunidades del país e impulsamos la “Experiencia Australia”, donde juntamos proveedores chilenos con potenciales clientes de ese país.

En el estado de desarrollo que estamos como país y con el nivel de conocimientos que hemos estado construyendo en minería,  Chile y sus empresas tienen muchas oportunidades en la internacionalización. Estoy convencido que podemos ser como otros países, que nacieron mineros y que hoy son referentes como proveedores tecnológicos o de servicios. Pero hay que hacerlo bien.