Una de las buenas noticias de los últimos meses es que se ha llegado a un cierto consenso sobre la importancia que tiene la inversión (formación bruta de capital fijo) para el crecimiento del producto del paÃs. En la Asociación de Empresas Consultoras de IngenierÃa (AIC), que monitorea los indicadores de actividad del gremio, vimos con cierta ilusión que el indicador de proyectos para el sector privado habÃa aumentado un 17% respecto del primer trimestre. Es que llevamos años esperando un signo de que la caÃda de este indicador topa fondo y que comienza la recuperación.
Lamentablemente, dicho aumento del 17% no es más que la compensación por la baja del primer trimestre, debido al perÃodo estival (el año anterior fue 18%). Mirado en un contexto de largo plazo, la actividad de ingenierÃa en proyectos para el sector privado ha caÃdo en 63% desde el tercer trimestre de 2011 y la del sector público en 27%.
Tal como lo mencionara en mi columna anterior, de abril de este año, hemos determinado en siete trimestres el desfase que hay entre el indicador de proyectos de ingenierÃa de la AIC y la inversión en el paÃs, desfase que resulta lógico por el tiempo que se requiere para realizar los estudios y diseño que posibilitan las inversiones posteriores en construcción y equipos, que son las actividades que demandan más recursos y generan más empleo.
Como la actividad del sector privado representa un 75% de la inversión total, se puede predecir que la inversión en el paÃs caerá a menos de la mitad de lo que se invertÃa hace cuatro años. Es decir, si el indicador de proyectos de la AIC topara fondo y comenzara su recuperación en el tercer trimestre del año, los efectos en la inversión vendrÃan recién a notarse en el segundo trimestre de 2017. Si el indicador siguiera cayendo, la inversión también lo hará hasta más allá de mediados de 2017.
Tenemos años negros por delante en lo que a construcción y compra de bienes para proyectos se refiere, por al menos los próximos dos años, con las tristes consecuencias que ello tendrá en el empleo y en la generación de ingresos para el paÃs; y no hay nada que se pueda hacer para reactivar la inversión en estos dos años, porque sin diseño no hay construcción posible.
Si ahora tomáramos medidas para realizar los estudios y diseños que posibiliten la inversión, podrÃamos sentir los efectos en la economÃa del paÃs a partir de 2017. En este sentido, no cabe sino valorar la iniciativa del Consejo de PolÃticas de Infraestructura (CPI), acogida por el Ministerio de Obras Públicas, de crear un fondo de infraestructura aprovechando el valor económico de las concesiones realizadas en las décadas pasadas. Si logramos complementar esto con actividad en estudios y diseño, podrÃamos estar viendo nuevamente al paÃs en una senda de crecimiento gracias a las inversiones, tanto por aquellas que se generen en infraestructura como por el apalancamiento que éstas producirán para inversiones del sector industrial privado.

