Contratos EPCM

Recientemente hemos visto cuestionada la modalidad EPCM (Engineering, Procurement, Construction Management) como forma contractual para ejecutar proyectos. El cuestionamiento comenzó con la declaración de Nelson Pizarro en un seminario de Cochilco.

Recientemente hemos visto cuestionada la modalidad EPCM (Engineering, Procurement, Construction Management) como forma contractual para ejecutar proyectos. El cuestionamiento comenzó con la declaración de Nelson Pizarro en un seminario de Cochilco, en el que, refiriéndose al proyecto Caserones, expresó que no volvería a usar la modalidad en las condiciones de mercado prevalecientes al momento del contrato. Con las declaraciones posteriores de Diego Hernández, presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, en el sentido de que la compañía abandonaba el EPCM para llevar a cabo sus proyectos, el rol de estos contratos quedó en el foco de la industria.

Para poner en perspectiva las ventajas y riesgos de esta modalidad, considero pertinente explicar en qué consiste un EPCM. Existen distintas formas de abordar la contratación de proyectos. En un extremo tenemos el sistema “tradicional”, en que el dueño contrata por separado la ingeniería, contrata él mismo los equipos y la construcción, y asume el gerenciamiento del proyecto. Toma la mayor parte de los riesgos por la ejecución del proyecto, esquema que lo obliga a contar con un equipo grande de profesionales experimentados en su planta y que, de no tener los sistemas que las empresas especialistas en EPCM poseen, excluye la posibilidad de abordar un desarrollo de tipo “fast track”, con fuerte superposición de fases de ejecución. En el otro extremo encontramos los contratos EPC, en que el contratista se hace cargo de la ingeniería, provee los equipos y construye directamente, con lo que el dueño reduce fuertemente su equipo profesional a uno de control y transfiere gran parte de los riesgos al contratista, en especial si se contrata a suma alzada.

En medio existe una gran cantidad de formas contractuales, siendo una de ellas el EPCM, que muchas veces tiende a confundir, ya que en este esquema el contratista no construye, sino que contrata la construcción por cuenta del dueño. El contratista ejecuta directamente la ingeniería, pero actúa por cuenta del dueño en las compras y en los contratos de construcción y, muy relevante, hace el gerenciamiento del proyecto. Idealmente el dueño necesita contar con un equipo propio de profesionales con experiencia para asistir al contratista EPCM en el gerenciamiento y administración de los contratos. En esta modalidad hay alguna transferencia de riesgos desde el dueño al contratista EPCM, usualmente acotados a un porcentaje del valor total del contrato. Asimismo, estos contratos suelen tener incentivos para el contratista por exceder las metas.

Aunque hay muchos otros ejemplos, uno de los contratos EPCM exitosos fue el de la primera etapa del proyecto Radomiro Tomic, en que se excedieron fuertemente las metas de plazo y presupuesto, con una importante ganancia para Codelco en el valor presente neto del proyecto.

Es decir, no existen modalidades de contratación intrínsecamente malas o buenas. Para cada proyecto, dependiendo de su complejidad, de los objetivos del cliente y de las condiciones de mercado, existe una modalidad que resultará más adecuada. En épocas de boom de proyectos habrá menos competencia, los contratistas estarán menos dispuestos a asumir riesgos y el dueño deberá elegir una modalidad de contratación en el que buena parte del riesgo quede en sus manos. En épocas de baja como la actual, habrá más oportunidades para los dueños de transferir riesgos. En todo caso, la transferencia de riesgo nunca deberá ir más allá del que el contratista puede efectivamente asumir.

La estrategia de formar equipos propios para gerenciar los proyectos por parte del dueño es válida, pero es necesario contemplar una inversión no menor en desarrollo de sistemas y formación de equipos profesionales consolidados, aspectos en los cuales los consultores especialistas en EPCM han invertido por años. Que en algún caso un contratista EPCM no “haya dado el ancho” no es suficiente razón para condenar los EPCM. La causa de falla hay que buscarla en otras partes, para lo cual los informes del IPA Institute nos han hado interesantes luces.