Continuidad operacional

En medio de la propagación del coronavirus y las medidas sanitarias que ha adoptado la autoridad, que han incluido cuarentenas en muchas comunas, la minería ha podido enfrentar de manera satisfactoria este complejo período, en el primer trimestre del año.

En este lapso de tiempo, de acuerdo a información del Banco Central, el PIB minero creció 5,1% y la producción minera se elevó en 4,2% respecto a igual período de 2019.

Sin caer en un exitismo, podemos decir que la minería nacional ha enfrentado bien las severas consecuencias que está provocando en nuestro país el coronavirus y el frenazo económico que las medidas de confinamiento dejarán en los próximos meses,  circunstancias que -lamentablemente- se traducirán en un incremento del desempleo y en una caída sin precedentes en la actividad productiva.

Lo anterior ha sido posible gracias al enorme y permanente esfuerzo de nuestros trabajadores y colaboradores, quienes en esta compleja contingencia han demostrado ser una fuerza laboral madura, como quedó también en evidencia durante el estallido social.

[Nuestro sector está mostrando, una vez más, el fuerte compromiso con nuestro país en esta compleja coyuntura, y con su recuperación económica una vez superada esta pandemia.]

 

Desde que esta crisis sanitaria se manifestó en el país y en el mundo, la industria minera adoptó las medidas y protocolos necesarios para proteger a sus trabajadores, sus familias y las comunidades donde opera. Como ha sido ya tradicional en este sector, incluso ha ido más allá de las exigencias de la autoridad sanitaria.

En términos generales, las faenas mineras han mantenido la continuidad operacional con dotaciones reducidas, como medida preventiva para reducir riesgo de contagio del virus. También, mantienen un monitoreo continuo del estado de salud de sus trabajadores y contratistas, se ha adoptado el teletrabajo en todas las posiciones que lo permitan y, junto con ello, se ha reforzado el aseo y sanitización de instalaciones. Además, se han adecuado turnos de trabajo, favoreciendo aquellos con mayor cantidad de días en faena, e intensificado las medidas de control para evitar que personal eventualmente contagiado concurra a las faenas.

Se trata de acciones que buscan, en primer lugar, resguardar el bienestar de los equipos humanos y, seguidamente, mantener las operaciones en un nivel razonable. Pero además, las compañías mineras han asumido con responsabilidad la necesidad de mantener la cadena de pagos, de modo de no afectar a nuestros colaboradores y proveedores en este complejo escenario.

En consecuencia, nuestro sector está mostrando, una vez más, el fuerte compromiso con nuestro país en esta compleja coyuntura, y con su recuperación económica una vez superada esta pandemia.

Estamos conscientes de que los próximos meses no serán fáciles y, probablemente, viviremos un segundo trimestre más complejo por las crecientes medidas de confinamiento que está aplicando la autoridad, así como por el volátil comportamiento que están teniendo los mercados internacionales. No obstante, seguiremos, junto a nuestros equipos de trabajadores y ejecutivos, entregando lo mejor de las capacidades propias, con el fin de continuar operando, sin ponerlos en riesgo y preparados para jugar un rol clave en la recuperación económica de nuestro país, como ha sido tradición a lo largo de la historia de Chile.