Agua en la minería

El agua es un insumo estratégico en el proceso minero, especialmente considerando que la actividad se desarrolla mayormente en la zona norte del país, donde el recurso es escaso. Debido a lo crítico de este insumo, la minería se ha preocupado del manejo sustentable y eficiente del mismo.

Como la sabiduría popular dice: Lo que por sabido se calla, por callado se olvida, es útil recordar que, de acuerdo a la Dirección General de Aguas (DGA), la minería es el cuarto consumidor del recurso con sólo un 3% del total nacional. El primer consumidor es la agricultura, que ocupa el 82%; luego el consumo humano, con un 8%; y la industria con un 7%. El consumo total de la minería alcanzó a 14,9 m3/seg en 2016, siendo 13,6 m3/seg consumidos por el cobre, fundiciones y refinerías, mientras 1,3 m3/seg son usados por otros minerales, tales como oro, hierro, plata, polimetálicos y minería no metálica.

De acuerdo a cifras del Banco Mundial, la disponibilidad mínima de agua para el desarrollo sustentable es de 2.000 m3/persona/año, mientras desde la Región Metropolitana hacia el norte el promedio es de 499 m3/persona/año (DGA 2016), impactando al 44% del territorio continental del país. En la Región de Antofagasta, en tanto, donde se produce más del 50% de la producción de cobre total del país, la disponibilidad es de 47 m3/persona/año. Es decir, con o sin minería, la disponibilidad es inferior al promedio de toda la zona norte, y muy inferior al mínimo para el desarrollo sustentable.

Dada esta realidad, el sector se ha preocupado y ocupado con anticipación de la solución del problema. Por ello, ha incorporado agua de mar, tanto salada como desalada, que ya representa un 15% del agua total utilizada en minería, alcanzando a 2,4 m3/seg. Se proyecta que hacia 2028 el consumo de agua de mar sea muy similar al consumo de agua fresca, con 11,2 y 11,5 m3/seg respectivamente. La proyección es que el consumo de agua fresca se reducirá en el tiempo.

En términos de consumo por estamento, la gran minería del cobre consume el 81%, la mediana minería del cobre el 7%, las fundiciones y refinerías el 4%, mientras los otros minerales utilizan el 8%. Cabe destacar que la pequeña minería prácticamente no consume agua, pero su gestión es indispensable para este segmento, debido a que convive con las llamadas aguas del minero. Recordemos que se entiende por “aguas del minero” aquellas que son halladas, sin buscarlas, en las labores de exploración o explotación de una mina. Por ser de naturaleza variable e imprevista, su gestión es imprescindible para evitar problemas de seguridad y operaciones, entre otros.

Si bien la minería ha avanzado en la solución del problema del recurso hídrico, y lo seguirá haciendo, existen distintas medidas que contribuirían a una mayor eficiencia tanto en el uso de este insumo como de otros. Una de las posibilidades es la asociatividad, por ejemplo, en el caso de las plantas desaladoras. Esto contribuiría a disminuir costos tanto para las empresas como para el país. Otra de las alternativas es continuar trabajando en swaps de agua o compartiendo agua desalada, como ya existen algunos avances.

En resumen, todas las medidas que se puedan tomar para lograr mayor eficiencia, tanto en este tema como en otros, contribuyen a mejorar al sector y al país en su conjunto.