“Codelco y su encrucijada histórica”

Columna de opinión de Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Cesco.

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Uno de los temas que más se ha destacado de las primeras declaraciones del recién electo Presidente de la República, ha sido el de apuntar a cambios relevantes en Codelco. Este protagonismo en el debate nacional constituye una buena noticia ya que la mayor empresa del país, de naturaleza estatal, merece contar con la atención del más alto nivel político.

Los desafíos de Codelco son muy importantes, pero son también gigantescas las oportunidades si el país los resuelve con sensatez. En lo inmediato, Codelco requiere acometer con éxito los denominados “proyectos estructurales” (Chuquicamata Subterránea, Nuevo Nivel Mina El Teniente, Nueva Andina Fase II y Mina Ministro Hales), que permitirán mantener –más que expandir-, la producción en los yacimientos históricos.

Asociado a lo anterior está la necesidad de obtener el financiamiento para estos proyectos por un monto estimado en 12 mil millones de dólares, cosa no menor en el caso de Codelco que tiene niveles de deuda significativos y un debate no resuelto entre capitalización privada o a través de la reinversión de sus utilidades.

Si bien ésta debe ser la prioridad en los próximos años -ya que es crucial para la viabilidad de la empresa-, no se debe perder de vista que Codelco requiere un mejoramiento integral que no sólo le permita sortear con éxito esta crucial coyuntura, sino que siente las bases para convertirse en una compañía minera líder global.

La economía mundial atraviesa una era de crecimiento intensivo en recursos naturales -impulsada por países emergentes como China-, la cual podría ser mejor aprovechada por Chile si Codelco tuviera mayor capacidad para crecer tanto en el país como en el exterior. Aprovechar esta “ventana de oportunidad” requiere que el país se imponga como objetivo que Codelco sea una gran compañía mundial, mucho más grande y competitiva de lo que es ahora.

Hoy los vientos soplan a favor de aquellas compañías capaces de crecer. Brasil, pragmáticamente, permitió que su otrora compañía estatal Vale creciera hasta convertirse en la segunda mayor minera del mundo. Australia, un país referente en materia de desarrollo minero, cuenta con la mayor compañía minera del mundo, BHP Billiton. Estos países ricos en recursos mineros, tienen en sus compañías verdaderos “buques insignia” que les permiten aprovechar su base de recursos para crecer y jugar un rol gravitante en la arena internacional. La lucha por el desarrollo de Chile podría beneficiarse mucho de un Codelco entre las mayores mineras del mundo.

La nueva ley de gobierno corporativo es un avance y ofrece un nuevo marco para mejorar la eficiencia y productividad de la compañía. Si bien no garantiza su éxito, constituye una oportunidad que deberá de todos modos enfrentar grandes retos. Uno de los más importantes será la necesidad de recuperar la capacidad de gestionar el recurso humano de acuerdo a los criterios que la administración crea pertinente, por sobre la fuerza de los sindicatos. También es relevante eliminar de una buena vez la mochila de la ley reservada.

La discusión sobre Codelco en el debate nacional tiende a concentrarse en elementos ideológicos, lo que en la actual coyuntura política post-electoral es particularmente sensible. Los desafíos y oportunidades que enfrenta Codelco son de tal magnitud que sería aconsejable concordar una visión de desarrollo de largo plazo y evitar su utilización como un elemento de mera diferenciación política, sin analizar en su mérito lo que es necesario hacer con la empresa y el aporte que puede hacer al país.

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