Companhia Vale do Rio Doce (CVRD), la mayor minera de hierro, quiere convertirse en uno de los principales productores multi commodity del mundo. Para eso, en 2001 la firma brasileña puso en marcha un plan de diversificación que incluía una ambiciosa estrategia de crecimiento en operaciones de cobre.
Su decisión de ampliarse en este mineral ya ha rendido frutos. En parte gracias al aumento en los precios, CVRD ha más que duplicado la meta de valorización de mercado de
US$ 25.000 millones que se impuso en 2001, y que ahora alcanza US$ 52.000 millones. Y desde 2003 la empresa ya no se fija metas de valor de mercado, y tampoco estaría interesada en encargar un estudio de este tipo a un banco de inversiones como lo hizo recientemente Codelco.
“Tenemos un proyecto cuprífero muy robusto que nos permitirá sobrevivir si los precios vuelven a ubicarse en 80 o 85 centavos de dólar la libra. Estaban pensados así desde un principio. Con los precios de ahora nos estamos beneficiando más del doble, lo que nos motiva todavía más a estar en este negocio. Pero estamos preparados para enfrentar una caída en los precios del cobre”, asegura el director del área no-ferrosos de CVRD, José Lancaster.
Nacida en Brasil como una minera estatal en 1942, CVRD fue privatizada en 1997. Actualmente el consorcio Valepar controla 34,1% de su propiedad –mientras el resto está en manos de accionistas brasileños y extranjeros.
Enfocando a Chile
CVRD cuenta hoy con un programa de exploración y desarrollo de yacimientos en 29 países, entre ellos Chile, donde mantiene oficinas de exploración con sucursales en sectores estratégicos en el norte. “Tenemos geólogos brasileños y chilenos estudiando terrenos en ese país”, confirma Lancaster.
En la mayoría de estos casos la minera brasileña funciona mediante joint ventures. “A estas alturas no tenemos alianzas estratégicas en el sentido clásico de la frase, pero hablamos con las principales empresas del mundo, como Codelco, y (con las empresas líderes) en Perú, África y Australia”, explica el ejecutivo.
Su último emprendimiento en Brasil, «Proyecto 118», está siendo desarrollado por un amplio grupo de ingenieros de diversas compañías mineras, incluyendo expertos chilenos de empresas de presencia local como Aker Kvaerner, NCL y la consultora metalúrgica Hatch.
“La mayoría está llevando a cabo labores de ingeniería, planificación y diseño minero, y también nos están ayudando en costos de producción y operación”, agrega. “Con todos los proyectos de hierro, níquel, alúmina, fosfatos, estamos usando expertos chilenos, estadounidenses, en fin, todo lo que podamos encontrar en Brasil porque tenemos demasiados proyectos funcionando al mismo tiempo”.
Por el momento, sin embargo, Lancaster descarta la adquisición de otras mineras en América Latina o el resto del mundo.
CVRD vendió 286 mil toneladas de cobre entre enero y noviembre de 2005, más que duplicando las 130 mil toneladas alcanzadas un año antes, y la minería del cobre comprendió un “positivo” 2,7% del crecimiento total que registró la empresa en los primeros nueve meses del año pasado. Las ganancias en ese periodo alcanzaron los US$ 3.645 millones, superando en 96,8% los US$ 1.852 millones en igual lapso de 2004.
Una olla de metales
CVRD posee cinco vastos yacimientos en la rica zona de Carajás, en el norte de Brasil, donde además concentra todo el resto de su actividad minera.
“La razón por la que nos introdujimos en el mundo del cobre se debe a que somos dueños de una vasta región como es Carajás. Chile es un país cuprífero, mientras que Carajás es una región que alberga varios metales”, explica Lancaster. La zona posee yacimientos de manganeso, potasio, oro, níquel y cobre, entre otros, además de algunas de las mayores reservas de hierro en el mundo. “A principios de esta década estábamos buscando una oportunidad de exploración multi commodity, y Carajás tiene eso”.
En julio de 2004 la empresa comenzó a explotar la mina Sossego, con una capacidad de 140 mil toneladas y una expectativa de vida de 40 años. A 7 kilómetros está “Proyecto 118”, en el cual CVRD invertirá US$ 232 millones para desarrollar el segundo mayor depósito de cobre en Brasil, con una expectativa de vida de 11 años. El objetivo es producir casi 36 mil toneladas métricas de cátodos de cobre anuales a partir de 2008.
“Empezaremos su construcción en cuanto la temporada de lluvia cese, entre marzo y abril. Este proyecto aportará óxido y mineral de cobre a Sossego, así que hay que verlo como una iniciativa integrada”, explica.
A estos se les suma Alemão, también en estudio, y Salobo, uno de los quince yacimientos de cobre más grandes del mundo, ubicado en el cinturón norte de Carajás. Mientras que el depósito de Cristalino, actualmente en estado intermedio para constatar su viabilidad, tendría una capacidad de 400 mil toneladas.
Lancaster pronostica que todos sus proyectos estarán en completo funcionamiento para 2012. “En 2006 continuaremos mejorando el desempeño de nuestra mina Sossego, aumentando la producción, y comenzaremos a construir el proyecto 118”.
Fuente/El Diario