(La Tercera) Sólo nueve países elevaron su impuesto a las empresas en los últimos 11 años. Así lo señala un informe elaborado por la auditora Ernst & Young (E&Y), que comparó las condiciones tributarias de 60 economías de diferentes partes del mundo y que arrojó, adicionalmente, que entre 2002 y 2013, Chile fue el país donde más se elevó dicho gravamen, pasando del 16% al 20% en la tasa aplicada a las utilidades en dicho período.
El incremento -equivalente a 25%- es seguido por los registrados en las economías centroamericanas de El Salvador (alza de 20%), Nicaragua (20%) y República Dominicana (16%). En contraste, las mayores bajas se constatan en República Checa (38%), Tailandia y Turquía (33%) (ver infografía). En gran parte del mundo desarrollado, excepto Francia, el tributo sobre las empresas descendió o se mantuvo.
“La mayoría de los países han optado por bajar el impuesto corporativo después de la crisis 2008-2009, como un mecanismo para estimular la inversión. Impuestos altos hacían que las empresas miraran hacia otras zonas para invertir, por eso emprendieron un proceso inverso”, explica Pablo Greiber, abogado y socio líder de Consultoría Tributaria de E&Y.
Añade que en esos países se ha optado por adoptar medidas que controlen de mejor manera el pago de impuestos, por ejemplo, en operaciones transfronterizas.
Según el estudio, en materia de impuestos a la renta de las personas, Chile se ubica más en línea con la tendencia global, anotando una baja de 7% en el período. Un total de 26 países redujeron este impuesto, 21 lo mantuvieron y 13 lo aumentaron.
Entre las menores tasas
Pese a la evolución alcista del impuesto corporativo en Chile, el país continúa exhibiendo una de las tasas más bajas del orbe. Así, la actual tasa corporativa del 20% es la cuarta más baja de la muestra. Los mayores tributos, aunque fueron recortados en relación con 2002, son pagados por las empresas en EE.UU. (39%), Japón (38,01%) y Francia (36,10%).
Greiber advierte, en todo caso, que la tasa de impuesto a las empresas no es lo más relevante, sino que la base sobre la cual se aplica y, por ende, la carga tributaria que genera. En esa línea, un estudio de Libertad y Desarrollo puntualiza que Chile tiene, a nivel de la Ocde, la tercera mayor recaudación por concepto de impuesto a las empresas, representando un 4,21% del PIB, para el trienio 2008-2010.
Si bien el informe de E&Y no prevé nuevos incrementos para este año, sí da cuenta del debate actual, afirmando que “todos los candidatos de la oposición han anunciado expresamente su intención de impulsar otra reforma fiscal como parte de sus programas”.
En este sentido, y aunque admitió que el alza del impuesto de primera categoría no tuvo efectos adversos, Greiber opina que un nuevo ajuste sí podría generar consecuencias. Por eso dice que, de realizarse cambios, éstos deberían considerar, además, medidas de estímulo a la inversión como las utilizadas por otros países. “La depreciación instantánea que están planteando desde una de las candidaturas permite que sea atractivo invertir en bienes físicos, pero hay otros incentivos que se podrían aplicar, como a la inversión en capital humano, en tecnologías limpias, reciclaje, etc.”, afirmó.
Fuente / La Tercera