(El Mercurio).- La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) recibió con sorpresa la noticia de que la Fiscalía Nacional Económica (FNE) interpondrá un requerimiento en su contra por abuso de posición económica.
Más allá de considerar el hecho como «un malentendido», el gremio ve con preocupación la intención del Gobierno de modificar el concepto empresa para corregir eventuales abusos de algunas empresas que se dividen en una multiplicidad de Rut para evitar negociar colectivamente con sus trabajadores. O que se retome la idea de una base consolidada de datos de deudas positivas o al día.
Sobre el requerimiento, el secretario general del gremio, Cristián García-Huidobro, asegura que se enteraron por la prensa, pero que nunca ha sido intención de la CCS condicionar la suscripción de un nuevo contrato con SIISA, uno de los distribuidores del Dicom. También anuncia que el gremio pedirá al Gobierno participar en la mesa de trabajo que estudiará corregir la multiplicidad de Rut. Esta división se justifica por razones que no son de índole laboral, sino de eficiencia o descentralización, argumenta. No descarta que pueda haber abusos, pero dice que hay herramientas para corregir subterfugios. «No es bueno que exista una definición de empresa para efectos laborales, otra para fines tributarios o para el Código de Comercio», subraya.
La Asociación de Bancos atribuyó a la falta de un informe consolidado de datos de deudores como una de las razones del alto spread bancario que hizo bajar a Chile en el ranking mundial de competitividad del IMD.
Pero según García- Huidobro, conocer el total de la deuda de las personas no significa que vaya a disminuir el riesgo crediticio que se dice estaría implícito en los altos spread .
La CCS no ha cambiado su posición respecto al proyecto de ley de consolidación de deudas. «Es un proyecto defectuoso que tiene graves inconsistencias, como lo demostramos en informes presentados a la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados el año pasado», dice el ejecutivo.
Uno de los reparos del gremio es que imponer la circulación de la deuda positiva lesiona la privacidad de las personas. Aún con la crisis financiera más severa de la historia que vivió el país el año pasado, no hubo ningún drama con el endeudamiento, como sí lo hubo en Estados Unidos donde se difunde la deuda positiva, dice.
Plantea que es distinto administrar la base de deudas negativas, o Dicom, que la CCS maneja hace 80 años: «No vemos motivos que justifiquen que se nos quite algo que creemos haber administrado bastante bien».
Fuente / El Mercurio