El miercoles 15 de febrero, cuando la Corema de la III Región aprobó Pascua Lama, muchos pensaron que el polémico proyecto de oro de la canadiense Barrick Gold estaba en duda, debido a que la autoridad puso como principal condición que no se podían intervenir los glaciares que están en la zona del yacimiento.
Sin embargo, ese mismo día la multinacional, pese a que no había sido notificada oficialmente y a que no había tenido acceso a la resolución de 178 páginas, anunció que Pascua Lama seguía adelante, minimizando el rol de los glaciares, factor que marcó el enfrentamiento de los ambientalistas con la minera.
Transcurrida una semana, Barrick accedió a entregar a La Tercera detalles sobre los aspectos clave que marcaron su decisión y anunció que no piensan apelar la resolución de la Corema. El director adjunto de la canadiense en Chile, José Antonio Urrutia, explica que los glaciares están en una ladera del cerro donde se encuentra el yacimiento de oro, cuyas reservas están bajo tierra. Para llegar a ellas se requiere abrir un rajo que se extiende y se hace más profundo a medida que pasan los años.
En 2001 cuando la minera presentó el estudio de impacto ambiental pensó en realizar una tarea de desmonte profunda, que implicaba remover toda la parte alta del cerro. Esto iba a afectar en el primer año de operaciones 10 hectáreas de los glaciares que están en las laderas, lo que obligaba su traslado.
Urrutia indica que luego de todo el proceso de discusión, Barrick cambió el plan minero. Las modificaciones dejaron a la compañía en condiciones de desarrollarlo sin la necesidad de tocar los glaciares hasta el año 2017. Por lo tanto, la instrucción de no intervenir los glaciares pasó a ser un tema secundario. La minera estima que podrá realizar la explotación de la mina sin inconvenientes en los próximos años de operación.
El ejecutivo agrega que esto se logra con una tarea de desmonte menos invasiva y abriendo el rajo de manera tal de retrasar su llegada a los hielos. «Los glaciares no marcan un tema urgente. Esta materia se gatilla en 11 años más. Hasta esa fecha pueden ocurrir muchas cosas. Lo importante es que Barrick seguirá adelante sin afectar ningún glaciar en la vida del proyecto», asegura.
Respecto a lo que pasará en 2017, Urrutia indica que eso forma parte de los riesgos que toma la empresa privada. La apuesta está en que durante estos años podrán acceder a nuevas alternativas de explotación de la mina. En todo caso, saben que está la posibilidad de que una parte menor de las reservas finalmente no las puedan explotar y tengan que realizar esa pérdida.
Barrick sostiene que este tipo de concesiones y otras asociadas al encarecimiento del proyecto pueden ser absorbidas, porque los altos precios del oro rentabilizan la iniciativa.
José Antonio Urrutia sostiene que también podrán comenzar a construir este año Pascua Lama porque todo el plan minero, de transporte y drenaje del ácido de roca, que era lo que más preocupaba a las comunidades, fueron aprobados.
-¿Barrick dio mayor relevancia a los glaciares para conseguir una mejor negociación con la Corema?
«Lo que hizo famoso al proyecto Pascua Lama fueron los glaciares. Esto gatilló la oposición del mundo ambientalista y le permitió tener publicidad. Si los glaciares no hubieran sido importantes, Barrick habría tomado una decisión hace tiempo y se habría ahorrado un mal rato. A su vez, es cierto que en la mayoría de los proyectos se da un juego de negociación entre la Corema y los organismos técnicos, donde el privado desea el permiso ambiental y la autoridad que se asegure el cumplimiento de las exigencias. En este proyecto hubo poco espacio para esa negociación. Prácticamente hubo un acatamiento de Barrick.
-¿Se dice que este proceso lo ganó Barrick cuando puso sobre la mesa US$ 60 millones a los agricultores del Valle del Huasco?
Este es el acuerdo con las comunidades, quizás, más grande que se ha hecho en Chile. Puede haber gente que discrepa y se asusta, pero estos acuerdos van en la dirección correcta en la medida que no afecten la capacidad de la autoridad de discernir, como pasó en este caso.
-Pero es una presión indebida para la Corema, pensando que un rechazo de Pascua Lama podía ocasionar un serio conflicto con agricultores.
Ahí hay una confusión. Eso sería así si hubiéramos puesto dinero en los bolsillos de los agricultores, pero Barrick compensó a través de medidas de mitigación. La mejor prueba de que no hubo una presión es que esas medidas no fueron validadas por la Corema. Los agricultores están obteniendo una compensación por un acuerdo privado y no por una decisión soberana de la Corema.
Fuente / La Tercera