(Argentina) Uranio: Energía, entre luces y espectros

Lo consideran uno de los minerales estratégicos para la fabricación de energía económica y no contaminante. Sin embargo, en muchos casos es usado con fines bélicos o de forma insegura.

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La energía es en la actualidad uno de los tesoros más codiciados por las naciones que están en desarrollo. Por eso no es de extrañar que, ante la sed de petróleo, busquen alternativas para poder abastecer sus economías crecientes. El uranio se presenta entonces como un commoditie al que ya muchos apostaron y ganaron.

La creciente demanda de energía eléctrica en todo el mundo, sobre todo de países como China y la India, ha llevado a invertir en la construcción de centrales nucleares. Se prevé que hasta el año 2013 se construirán en el mundo 48 centrales y prácticamente la mitad de éstas están concentradas en los dos gigantes asiáticos.

Las ventajas del uranio son claras. Por un lado, es más económico que el petróleo, cuyo precio sigue subiendo (cotiza a US$69 el barril, un poco más de 200 pesos). Además, los analistas consideran que los países encargados de suministrar la materia prima de la energía nuclear son políticamente más estables que los petroleros. Por otro lado, tampoco se descarta el aspecto ecológico de este mineral, ya que en su proceso de elaboración y uso no emana dióxido de carbono (CO2), gas productor del llamado efecto invernadero.

Todos estos beneficios se manifiestan en un mercado que ha estado deprimido muchos años. El precio del uranio procesado, más conocido como “torta amarilla”, ha alcanzado los US$90 la libra, medida que equivale a 453 gramos. Esta cotización es dos veces mayor que hace seis meses. La brecha de precios se agranda si se compara con el valor de hace cinco años: se ha multiplicado por 10. Esto ha llevado a los empresarios a poner sus fichas allí. Reabrir viejas minas en todo el oeste estadounidense y la decisión de Rusia de invertir 10 veces más recursos en la prospección de este mineral son algunos ejemplos. “A pesar de estas subas el uranio sigue siendo más económico que el petróleo”, dijo a CUYO MINERO Hermes Suizer, ingeniero especializado en la materia. Suizer trabajó durante 16 años en una mina de uranio ubicada en Sierra Pintada, San Rafael, Mendoza.

Es que Argentina también posee yacimientos de este mineral, “bastante interesantes a nivel minero”, puntualizó Suizer. De hecho, según comentó este ingeniero, Sierra Pintada tendría uranio suficiente para abastecer las centrales nucleares argentinas por 25 años, una cantidad de tiempo nada despreciable. En este momento la mina mendocina no está trabajando porque la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que es quien explotaba el uranio allí hasta hace 15 años, no ha podido solucionar el problema de los pasivos ambientales que generó: unas 1.000 toneladas de residuos sólidos enterrados, entre otras cosas. “Por las condiciones económicas, hoy es el momento de volver a explotar uranio. Hay tecnología para tratar los pasivos ambientales y trabajar de manera segura en generar energías limpias”, sostuvo Suizer.

Salta es otra provincia en la que se está realizando fuertes exploraciones en el tema, hasta el momento con muy buenos resultados. Hace un mes, la Secretaría de Minería de esa provincia informaba que la empresa australiana Globe Uranium había identificado una alta mineralización de uranio en un radio de 20 kilómetros, lo que impulsó a esta compañía a redoblar sus esfuerzos exploratorios en la provincia norteña.

En su momento, San Juan también generó cierta expectativa en el tema. Alberto Graso, titular de la cátedra Explotación de la carrera Ingeniería de Minas de la UNSJ, recordó que durante los «70, época en la que el uranio procesado alcanzó un precio récord de US$120 la libra, la CNEA realizó estudios en el departamento Jáchal sin resultados satisfactorios por la poca cantidad de mineral presente. Desde entonces, no se volvió a explorar.

Un arma de doble filo

Durante las últimas semanas, el uranio ha sido noticia en todos los medios internacionales y no por sus beneficios, precisamente. El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad anunció en conferencia de prensa que piensa instalar hasta 50.000 centrifugadoras de enriquecimiento de uranio en su planta nuclear de Natanz. Lo que sucede es que este proceso puede usarse tanto para producir combustible como para, si el uranio es enriquecido a un alto nivel, armamento atómico. Irán afirma que su objetivo es producir energía, pero las potencias occidentales creen que pretende desarrollar armas atómicas.

«Anuncio con orgullo que Irán está entre los países que producen combustible nuclear a escala industrial», dijo Ahmadinejad en un discurso pronunciado en la planta de enriquecimiento de Natanz. «Nuestra nación defenderá sus derechos hasta el final -agregó-. Nuestro camino hacia el desarrollo es irreversible». Claro que el mundo occidental no cree que las intenciones de Irán sean inocentes. Las grandes potencias temen que este Estado utilice su programa nuclear con fines militares. A pesar de eso, el Estado iraní, que es el cuarto exportador mundial de petróleo, asegura que sólo desea el combustible para generar electricidad y poder exportar más crudo y gas.

Fuente / Diario de Cuyo

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