Antofagasta la perseverancia de la pequeña minería

Norman Velásquez Lagos

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Norman Velásquez Lagos es ingeniero civil químico de la Universidad Católica del Norte. En su trayectoria destacan sus pasos por compañías mineras y de servicios a la minería, la consultoría y la academia. Actualmente es secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL), Región de Antofagasta.

El esfuerzo, la perseverancia y la motivación son valores que a diario miles de chilenos enfrentan para conseguir un objetivo común: avanzar en lo que hoy son, o tienen, para ser mejores. En esta tarea está el sector de la pequeña minería, que a través de la Asociación Gremial Minera de Antofagasta (Agrema) innova al acoger una propuesta de producción limpia.

La producción limpia es una estrategia de eficiencia productiva ambiental que persigue elevar el estándar productivo de las empresas en Chile. En este caso 25 pymes de la Provincia de Antofagasta, que producen al año más de 4 millones de ton de cobre.

No obstante, resulta necesario mejorar sus condiciones. Y en ese camino Agrema ha apostado por el instrumento de fomento que ofrece el organismo de administración del Estado articulador de esta estrategia, el Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL), que para su aplicación cuenta con el Acuerdo de Producción Limpia (APL), convenio de carácter voluntario que firma el gremio, y sus asociados, con los servicios públicos para subsanar una serie de irregularidades o deficiencias.

Saber qué está mal y cómo mejorarlo ya fue estudiado. Hoy se conformó el Comité de Negociación, paso previo para la firma del acuerdo y que es una instancia decisiva, pues sienta a discutir a la directiva del gremio con los rostros visibles de cada servicio. La finalidad es acordar los plazos en que se realizarán las mejoras.

Lo anterior no implica una flexibilización de instancias de fiscalización hacia estas empresas. Lo que sí, ayuda a que las instituciones públicas fiscalizadoras entiendan el esfuerzo que implica para las empresas el proceso de contar con todo en regla.

El desafío es arduo y se requiere del compromiso de los empresarios, del gremio y, por cierto, del sector público que respondió a este llamado: diez servicios, Enami y Coresemin Antofagasta analizan las metas y acciones que esperamos estén listas en octubre, para echar a andar el APL, que tendrá como principales beneficiarios a los mineros que día a día trabajan en las faenas.

Y en este proceso no escapa ningún tema. Destaca cumplir en el corto plazo con medidas de salud para los trabajadores, como la disposición de señaléticas en las minas y de Elementos de Protección Personal (EPP).

Existe el compromiso de implementar acciones de higiene y el estudio de un campamento modelo que otorgue confort a los mineros, con salas de juegos y dormitorios cómodos para el descanso. También se analiza el control en el manejo de insumos, residuos, aguas residuales y en el trabajo de gestión gremial, que, apoyado por el CPL, buscará la manera de implementar seis metas desglosadas en 24 acciones.

Lo anterior elevará el estándar general de las faenas, objetivo final que persigue un gremio que tiene una tradición de 82 años, y que en sus filas tuvo a Andrónico Luksic Abaroa, hoy su máximo referente. Y apoyado por el CPL no descansará hasta llegar a la meta: conseguir empresas certificadas que demuestren que producen limpio.

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