(El Mercurio).- Tienen entre 35 y 50 años y trabajan en puestos de primera línea de grandes compañías. Ganan unos $120 millones al año -entre sueldo y bonos-, esto es, del orden de $10 millones bruto mensuales.
Son alrededor de 50 las mujeres que se desempeñan en las gerencias de empresas como CCU, Coca-Cola, Ripley, La Polar, Parque Arauco, AFP Cuprum, Farmacias Ahumada y Bci, entre otras, según la firma de head hunter de altos cargos Heidrick & Struggles.
La firma realizó un sondeo entre 30 de estas ejecutivas, para conocer cómo se sienten respecto de la equidad salarial frente a sus pares y el mercado.
Aquí aparecen las primeras sorpresas: El 73% de ellas cree que posee un salario equitativo respecto al mercado. Sin embargo, cuando se comparan con sus pares hombres, la mitad comenta que su salario no es equitativo. La diferencia entre ambos salarios alcanza, como promedio, al 24%, según la firma a cargo del estudio.
La encuesta reveló también que sólo un tercio decide plantear el problema a su jefe. Y es que la mayoría justifica las diferencias porque tienen ciertas condiciones de flexibilidad que negociaron con sus empresas.
«Transaron una mayor renta o un ascenso por beneficios que a ellas les interesaban», dice Lucy Krell, socia de Heidrick & Struggles.
Agrega que la inequidad no las moviliza para hacer algo al respecto, ya que están más preocupadas de un balance, de tener un buen ambiente de trabajo y de no tener problemas con el jefe. «Si voy a tener que postular a un cargo de mayor responsabilidad y eso, por ejemplo, va a implicar trabajar hasta más tarde, prefiero no tomarlo para poder compatibilizar con mi casa», cuenta Marcela Bravo, gerenta de Comunicaciones de Bci.
Angélica Arteaga, gerenta de recursos humanos para Latinoamérica de Laboratorio Orica, señala que «me ha tocado manejar planillas de salarios, ver beneficios, y en general en las empresas medianas o grandes, las rentas están alineadas según el desempeño de las personas y por la variable mercado». Y es que los hombres tienen más establecido un rol proveedor, de que les vaya lo mejor posible. «El hombre va a tener una actitud más presionadora a ser promovido, a que si hay un ascenso se lo gane él y no el compañero del lado», explica Krell.
A pesar de esto, el 87% cree que las posibilidades dentro de su empresa no serían diferentes si fueran hombres. Incluso, un 6% sostiene que ha sido discriminada positivamente a la hora de obtener un ascenso. «Hay un escuchar diferente por ser la opinión distinta. Me escuchan tanto por mi experiencia como por escuchar lo que opina una mujer», dice María Paz Epelman, vicepresidenta de asuntos públicos de VTR.
Opción por los hijos
El promedio de hijos de las gerentas es de 1,9, es decir, alineado con el promedio a nivel nacional. Y un 43% de ellas son sostenedoras del hogar. «Hay que ver qué está antes, si el huevo o la gallina. Puede que la competitividad se dé por una situación personal de generar ingresos o que se preocuparon mucho de trabajar y abandonaron la relación de pareja», agregan en Heidrick & Struggles.
Pero hay otras que pese a sus cargos tienen hasta cuatro hijos.
A nivel gerencial, según ellas mismas reconocen, los trabajos no son con horarios, sino con metas. «No te están controlando cuando llegas o cuando te vas», aclara Paula Loyola, ex gerenta de marketing de La Polar.
Fuente / El Mercurio