Alejandro Micco: «Rebajas tributarias comprometerían recursos de dos gobiernos sucesivos»

Grupo Antofagasta Minerals ingresará en 2011 al top ten de los productores mundiales de cobre.

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(DF).- El informe financiero que acompaña al proyecto de financiamiento de la reconstrucción, que comenzó ayer su revisión en la Cámara de Diputados, establece que por concepto del mix tributario se recaudarán US$1.100 millones entre 2011 y 2013.

Sin embargo, el texto legal también contempla beneficios que implican menos ingresos para las arcas fiscales como es el caso de la mantención del impuesto de timbres y estampillas y las exenciones a las PYME del impuesto de primera categoría para aquellas que no superen las 50.000 UF anuales en ventas o que reinviertan sus utilidades por hasta 2.500 UF anuales.

Este escenario se complica si se considera que dichas exenciones son permanentes, mientras que las alzas son transitorias y caducan hacia el 2013.

Así, según explica el ex asesor de Hacienda y académico de la Universidad de Chile, Alejandro Micco, el impacto por menor recaudación desde 2013 en adelante establece un panorama poco favorable para el Fisco.

Esto, asevera Micco, porque si se considera que ambos gravámenes tienen un impacto en torno a los US$ 400 millones anuales, en un horizonte de 10 años -es decir entre 2013 y 2022- las arcas fiscales habrían recibido
US$ 4.000 millones menos.

«Es una cifra muy alta sobre todo si se piensa que el mix de financiamiento del gobierno está pensado en la reconstrucción y en fomentar la inversión», explica el también analista de Cieplan.

Agrega que por lo mismo, «estos beneficios, así como las alzas, debieran ser transitorias, de lo contrario, se estarían comprometiendo recursos no sólo de este gobierno, sino también para dos administraciones sucesivas».

Royalty sin cambios

Otro punto, asevera Micco, tiene que ver con el diseño elegido para modificar el royalty, que prolonga la invariabilidad -si es que las mineras lo acogen- hasta 2025, a cambio de que ahora permitan que los gravámenes se eleven, aunque dejándolo amarrado a las fluctuaciones de la cotización internacional del cobre.

Esto, explica el analista, tiene al menos dos puntos discutibles.

Primero, sostiene, «amarra de manos a las próximas administraciones a realizar modificaciones al tributo» y segundo, de carácter más técnico, «aumenta la vulnerabilidad de la economía chilena a los cambios de precio del cobre, que es lo que siempre se ha querido evitar».

Esto, subraya, porque se le permite a las mineras pagar menos impuesto cuando el metal rojo cae de precio y, al contrario, se eleva en períodos en que mejora el ciclo.

«Se le entrega un seguro a futuro a las empresas a costa de una mayor recaudación ahora», concluye Micco.

Fuente / DF

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