Trescientos habitantes de los poblados atacameños de Peine, Socaire y Toconao instalaron desde ayer banderas negras en las afueras de sus viviendas para protestar por el proyecto Pampa Colorada, consistente en la extracción de aguas subterráneas de dos sistemas lacustres del salar de Atacama, que presentó hace dos meses la empresa minera Escondida.
La transnacional plantea la posibilidad de extraer 1.027 litros por segundos de agua subterránea, cantidad que equivale a 32,4 millones de metros cúbicos (m3) anuales, por un período de 20 años, donde se extraerían 648 millones de m3, con una mano de obra en la construcción de mil personas, en una zona de pastoreo, nidificación y alimentación de aves y camélidos.
En un informe de respuesta al Estudio de Impacto Ambiental (EIA), la comunidad atacameña y el municipio de San Pedro de Atacama manifestaron su oposición. La alcaldesa Sandra Berna dijo que «se omite referencia a los derechos ancestrales y se vulnera el equilibrio natural del salar».
En el mismo documento, la Dirección General de Aguas (DGA) del ministerio de Obras Públicas solicitó modificar el proyecto para no afectar vegas y bofedales. Escondida deberá responderlo en los próximos meses.
Visión atacameña
En el informe de solicitudes, aclaraciones, rectificaciones o ampliaciones generado por los servicios públicos para que lo responda la empresa, se señala que faltan antecedentes que den cuenta de la visión atacameña del territorio, por lo que se solicitó un estudio antropológico más detallado, que incluya aspectos simbólicos de la cultura como por qué los atacameños creen que el territorio es un solo, interconectado.
También, se solicitó que incluyan a la comunidad de Peine y Camar, puesto que son parte del área de influencia directa, con datos sobre sus creencias, costumbres, valores y símbolos atacameño, por cuánto son obviados en el estudio inicial, según la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi).
Se solicita, además, que se reconozca la calidad jurídica del reclamo ancestral de las comunidades y explicite las medidas para mitigar el posible impacto del proyecto, considerando que para los indígenas el agua es «la sangre de la tierra».
Conadi reclama que el estudio carece de información al afirmar que no existen sitios arqueológicos, caminos y senderos troperos, y que incluso se podría afectar el camino del Inca.
Fuente / La Tercera