Programa de Responsabilidad Social Empresarial 2018: construyendo Valor Compartido

El concepto de valor compartido, tal como postulan Michael E. Porter y Mark R. Kramer, en Harvard Business Review (2011), se entiende como las políticas y las prácticas operacionales que aumentan la competitividad de una empresa, a la vez que ayudan a mejorar las condiciones de las comunidades donde opera. Este resultado esperado descansa en la premisa de que tanto el progreso monetario como el social deben ser abordados usando principios enfocados en el valor, definido por la obtención de beneficios en relación a los costos. No obstante, especialistas plantean que las empresas pocas veces han considerado los problemas de la sociedad desde la perspectiva del valor, limitándose a tratarlos como temas periféricos.

En esta línea, construir clusters que mejoren la productividad de la compañía y que aborden brechas en las condiciones estructurales que la rodean, en pos del mejoramiento de su entorno, son fundamentales para propiciar el resultado deseado al aplicar el concepto de valor compartido.

Coherente con esta visión asociativa que plantea una estrategia que va más allá del “colaborar para competir” dentro de una misma industria, estos clusters deben incluir a empresas, instituciones, escuelas, universidades, asociaciones, organizaciones, estándares de calidad, transparencia de mercado, entre otros elementos que –ampliando su accionar– generan aumentos en la productividad, innovación y competitividad del medio.

En base a todo lo anterior, el “Programa de Responsabilidad Social Empresarial (PRSE) 2018: construyendo Valor Compartido” de la AIA enfoca su gestión con una nueva mirada, asumiendo un compromiso transversal, más allá del beneficio asociado a las comunidades, centrando justamente su atención en un eje clave para el desarrollo y éxito del cluster regional: la educación inicial.

Dada la reconocida importancia que la etapa preescolar tiene en la formación de los seres humanos, desde 2012 el PRSE del gremio ha focalizado sus propósitos en la educación inicial, entregando capacitación a agentes educativos y posicionando a la región como líder en enseñanza de calidad, desde la primera infancia. Lo anterior, siempre en alianza con instituciones líderes como la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), Fundación INTEGRA y los municipios.

No obstante, no podemos descansar en lo realizado. Es necesaria la participación de todos en la construcción permanente y el fortalecimiento de este concepto que va más allá de la responsabilidad social empresarial; hablamos de la oportunidad de utilizar habilidades, recursos y capacidad de gestión para liderar el progreso de nuestras comunidades y de quienes comienzan la vida: capital humano de calidad para un desarrollo integral y próspero del cluster y, por cierto, del valor compartido.

Al ser el gremio industrial de la Región de Antofagasta, comprometidos con el capital humano y la sustentabilidad de nuestras comunidades, desde la primera infancia, entendemos que la responsabilidad social, la filantropía e incluso la sustentabilidad, adquieren un nuevo sentido, que apunta a una nueva forma de éxito económico que no está en el margen de lo que hacen las empresas, sino en el centro.