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Evaluación Ambiental de Dominga

Dominga reconoce desde un inicio los potenciales impactos ambientales significativos y se hace cargo de ellos, por lo que debió ser aprobado.

He tenido el privilegio de trabajar en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) desde todos sus frentes: como autoridad, para ONGs, como consultor y como titular de proyectos. Por lo mismo, he seguido con inquietud la evaluación del proyecto Dominga. Como no tengo interés particular en que éste sea aprobado o rechazado, intentaré dar una opinión objetiva al respecto.

Me parece fundamental que en el desarrollo de políticas públicas y en la evaluación de impactos, el país cuente con información de calidad para la toma de decisiones; ése es el camino para alcanzar un desarrollo sustentable. Esa mirada la plasmé en mi gestión como director ejecutivo del SEA, que llevó, entre otras cosas, a firmar un convenio de colaboración con la Academia de Ciencias, a capacitar a gran parte del equipo actual del Servicio y a ser sede en 2014 de la principal conferencia mundial en evaluación. Además, critiqué los proyectos que presentaban información de mala calidad y/o minimizaban sus impactos.

Dominga reconoce desde un inicio los potenciales impactos ambientales significativos y se hace cargo de ellos, por lo que debió ser aprobado. Me referiré al que tiene mayor relevancia.

Se reconoce que existe fauna vertebrada marina protegida (pingüino de Humboldt y delfín nariz de botella, entre otros) y que aproximadamente a 30 Km se encuentran la Reserva Nacional Pingüinos de Humboldt y la Reserva Marina Islas Choros y Damas. El proyecto generó información técnico-científica de calidad, la que con autorización de Andes Iron, fue publicada en revista ISI de Biología Marina y Oceanográfica en agosto de 2016 y expuesta en el 44th Annual Benthic Ecology Meeting. Lo anterior muestra que la empresa, lejos de esconder los impactos, los hizo públicos y se hizo cargo de ellos.

Esto se recoge en los organismos técnicos del Estado que velan por la protección del medio marino. El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca)[1] y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca)[2] se pronunciaron favorablemente, solicitando sólo algunas precisiones. La Corporación Nacional Forestal (Conaf) es el único organismo que mantiene su rechazo, fundamentando que las rutas de navegación y sus posibles impactos al medio marino debieron ser evaluadas[3]. En su oficio cita el recurso administrativo de otro proyecto que incorporó dicha dimensión. Lo que no señala Conaf es que en dicho recurso se indica que las rutas de navegación son aprobadas por la autoridad marítima y que el proyecto fue aprobado luego de establecer restricciones a las rutas de navegación.

El Comité de Ministros tenía la facultad y la oportunidad de establecer restricciones a las rutas de navegación, haciéndose cargo de las preocupaciones de Conaf y avanzando hacia el desarrollo sustentable. Sin embargo, prevaleció una mirada que ve como antagonistas al desarrollo y al medio ambiente.

[1] http://seia.sea.gob.cl/archivos/2017/03/06/Ord_9063_de_fecha_03-03-2017_SERNAPESCA_Region_de_Coquimbo.pdf

[2] http://infofirma.sea.gob.cl/DocumentosSEA/MostrarDocumento?docId=38/71/
589e8ac474d7afdbcb11a6e292e650b0ef9f

[3] http://infofirma.sea.gob.cl/DocumentosSEA/MostrarDocumento?docId=2d/81/
cf6131c6ec223900b26baddcc1fe8e9846d4

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