Cambio climático en la industria minera

La industria minera nacional y extranjera presente en Chile se ha comprometido con el cuidado del medio ambiente y con la sustentabilidad desde hace décadas. Los exigentes estándares internacionales obligan a las compañías, cuyas matrices están en el exterior, y a los exportadores de mineral, a cumplir con normativas incluso más restrictivas que las existentes en Chile. De hecho, en el país, la industria minera fue gran precursora de la normativa medioambiental creada a partir de 1994.

En la actualidad existe un nuevo reto, que es enfrentar las consecuencias que el cambio climático está generando en el planeta y en nuestro país, que se ha identificado como uno de los más vulnerables a este fenómeno. La industria minera se encuentra trabajando en este desafío, yendo más allá de lo que pide la legislación chilena, tal como ocurrió en el pasado.

Las principales acciones que ha tomado para enfrentarlo, son i) fomentar la eficiencia energética, asegurando un suministro ambiental y económicamente sostenible, en parte a través de: ii) el abordaje de la economía circular, iii) la eficiencia hídrica, y iv) la identificación de vulnerabilidades para crear planes de contingencia frente a eventos climáticos extremos.

[En la actualidad existe un nuevo reto, que es enfrentar las consecuencias que el cambio climático está generando en el planeta y en nuestro país. La industria minera se encuentra trabajando en este desafío, yendo más allá de lo que pide la legislación chilena.]

En materia de eficiencia energética, la industria minera, sus contratistas y proveedores, utilizan equipos eficientes y gestionan los recursos energéticos de manera cada vez más sustentable y segura. Asimismo, es destacable la existencia de buenas prácticas de emprendedores que contribuyen tanto a la economía circular como a la disminución concreta y significativa de emisiones de CO2. En particular, un emblemático proyecto minero logró disminuir las emisiones de CO2 en 7.000 toneladas en un año, lo que equivale a sacar de circulación 7.000 autos en ese periodo de tiempo.

Relativo a la eficiencia hídrica, la industria ha sido pionera en el país en cuanto a adoptar medidas anticipadas para enfrentar la escasez. Si bien su consumo hídrico alcanza sólo al 3% del total nacional, el trabajo se concentra, mayormente, en zonas desérticas del país. Por ello, hace más de diez años la minería comenzó a recircular el agua utilizada en sus procesos (que ya alcanza al 74%), invertir en plantas desalinizadoras y en el uso de agua de mar sin desalar en sus operaciones, entre otras buenas prácticas.

Considerando los planes de contingencia frente a eventos climáticos extremos, como los que han afectado al norte del país recientemente, las compañías se encuentran levantando información en relación al impacto que se generaría y los efectos que podría tener en el sector y el país como un todo. Para así gestionar de manera preventiva y eficiente los eventos que puedan afectar a la industria y comunidades aledañas.

Es importante reiterar el fuerte compromiso que la industria ha tenido, históricamente, con la preservación del medio ambiente y la sustentabilidad. Sin perjuicio de errores que se hayan podido cometer, los logros han sido destacables, especialmente en la contribución a la institucionalidad medioambiental nacional y la eficiencia hídrica. Pero, sin duda, esto es trabajo “en desarrollo”.