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Fábrica de Scania en San Bernardo, Sao Paulo. Fotografía: Gentileza de Scania.

Transporte de pasajeros en minería: La tecnología al mando de la seguridad

Para atender las exigencias de las empresas mineras que buscan un traslado seguro de sus trabajadores, los fabricantes de buses, como Scania y Marcopolo, desarrollan tecnología cada vez más sofisticada.

A fines de noviembre representantes de SQM, tanto de la minera como de su sindicato, visitaron la planta de la multinacional brasileña y fabricante de carrocería para buses, Marcopolo, ubicada en el municipio de Caxia do Sul, en el estado de Río Grande do Sul.

El propósito de la visita no era diferente al que realizan muchas empresas mineras nacionales, entre ellas Codelco: dejar en claro los temas críticos en términos de seguridad de los buses que transportan a sus trabajadores.

Según explica Óscar Romero, expo manager de Marcopolo “las exigencias de los mineros, particularmente en seguridad, son muy altas”. En este escenario, Marcopolo fue la primera empresa de autobuses en Sudamérica en atender la reglamentación europea ECE-R66 Etapa 2, que exige una mayor resistencia a impactos y colisiones para la carrocería y estructura del vehículo, principalmente en el requisito que se refiere a eventuales vuelcos.

Según comenta Romero, cuando la compañía ingresó en este segmento industrial, “los requerimientos se canalizaban exclusivamente a través de los operadores (con empresas como Turbus); sin embargo, con los años muchas empresas, además, han comenzado a consultar con los fabricantes”, indica.

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Fábrica de Marcopolo en Caxia do Sul,  Río Grande do Sul.

Seguridad y tecnología

Aunque los requerimientos siguen estando fuertemente focalizados en la seguridad, temas como el control de la corrosión y del polvo son cada vez más habituales, principalmente debido a que los buses se ven expuestos a entornos muy agresivos cuando ingresan a la mina. En este sentido, la hermeticidad al agua y la climatización al interior del bus son aspectos frecuentemente solicitados por los representantes de las empresas mandantes.

Temas como éstos son habituales para Viggo, la división industrial del Grupo Turbus, que en la actualidad cuenta con 26 contratos con distintas compañías mineras, entre ellas SQM, Codelco (Ministro Hales), Mantos Copper, Minera Escondida, Minera Meridian, Kinross, Lumina Copper y Goldfield.

Cada vez que se abre un proceso de licitación para el transporte de personal, señala Victoriano Gómez, gerente corporativo de Comunicaciones y Sustentabilidad de Turbus, “se pide a los proponentes una oferta técnica y una económica. Las nuestras siempre se fundamentan en el mejor estándar de seguridad, con el mejor equipamiento tecnológico. Por lo mismo, es que consideramos a conductores con alta preparación profesional para atender los servicios a la minería, una industria que conoce muy bien estas materias”.

Bajo este escenario, la sincronía entre el operador del servicio y los fabricantes de los buses es cada vez más estrecha.

Demanda creciente y focalizada

Scania, fabricante sueco de camiones pesados, buses y motores diésel, comercializó cerca de 150 buses en Chile durante 2015. De la mano de una creciente demanda minera, estaba cerrando 2016 con un aumento en el número de unidades comercializadas.

De acuerdo con Mario Podesta, coordinador nacional de buses de Scania Chile, los buenos resultados de 2016 están fuertemente influenciados por la licitación de contratos que realizó Minera Escondida, una demanda de casi 80 buses que no estaba prevista a comienzos de año. En este ejercicio la compañía minera solicitó específicamente chasis Scania.

La decisión de cambiar el modelo de negocio habitual y pedir tecnologías y marca específicas tiene dos componentes, según explica Podesta: “En primer lugar, las empresas mineras se estaban viendo expuestas a un problema final: la falta de disponibilidad de buses. Ante este escenario, optaron por ir al origen de la problemática (y solicitar fabricantes específicos. En el caso de Escondida, carrocería Marcopolo y chasis Scania)”.

Lo anterior está fuertemente influenciado por los avances tecnológicos del sector en los últimos años.

Scania, por ejemplo, ha incorporado sistemas de gestión de flota (FMS, por su sigla en inglés), herramientas de diagnóstico remoto, dispositivos de ayuda al arranque (Hill Hold), incluso sistemas de evaluación de parámetros de conducción en tiempo real (Scania Driver Support).

Para el caso de Chile, el 100% de sus buses está equipado con retarder, un freno hidráulico controlado electro-neumáticamente, que permite descender cuestas con velocidad controlada sin emplear los frenos de servicio. “Este es un estándar que se definió para Scania Chile, dadas las características topográficas del país”, afirma Podesta.

En la misma línea, la brasileña Marcopolo ha invertido más de 250 millones de reales (en torno a US$75 millones) en los dos últimos años para modernizar sus plantas en Brasil, dentro de un programa de R$450 millones entre 2012 y 2016.