Revista Minería Chilena Nº429

marzo de 2017

Tendencias regulatorias y desafíos en el manejo sustentable de impurezas

El jueves 6 de abril, en el marco de la Semana Cesco, se realizará el seminario internacional “Minería y Desarrollo Sustentable”, abocado a analizar el manejo de elementos peligrosos en la minería, las nuevas restricciones y las tecnologías disponibles.

Planta de abatimiento de arsénico. Fotografía: EcoMetales.

Como se sabe, los minerales no se presentan en estado puro en la naturaleza; en la mayoría de las ocasiones se encuentran mezclados con elementos que no reportan valor e, incluso, presentan grados diversos de toxicidad. Esta condición hace que la metalurgia sea un proceso bastante complejo, debiendo reducir los espacios y posibilidades para que los otros elementos presentes en la forma de residuos y/o emisiones se constituyan en una amenaza para el medio ambiente y las personas.

Como consecuencia, a nivel mundial y nacional han aumentado las regulaciones que buscan evitar los impactos negativos de dichas impurezas. Dicha tendencia es incremental y se aplica no sólo a la comercialización del producto, sino también a la producción y a los residuos asociados.

Por ejemplo, la Directiva RoHS, de Restricción de Sustancias Peligrosas de la Unión Europea, limita los niveles de ciertos elementos, entre ellos el plomo, en todo tipo de materiales eléctricos y electrónicos. Los países tienen distintos grados de multa para el incumplimiento, pero el impacto comercial más significativo es que los importadores de materias primas no compran metales o aleaciones cuyos niveles de plomo superen la norma.

Con el advenimiento del Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación de Peligro de Sustancias de las Naciones Unidas –conocido por la sigla SGA– es muy probable que estas restricciones se amplíen y configuren barreras comerciales no arancelarias importantes para los productores de metales. Se prefigura así un escenario que modificará la clasificación de productos y residuos desde la categoría no peligrosos a peligrosos, y afectará el transporte terrestre y marítimo de dichas sustancias; las condiciones de almacenamiento; los requisitos de resguardo de la salud de los espacios laborales, entre otras materias.

Expertos analizan el nuevo escenario

Para asegurar la competitividad y sustentabilidad de la industria minera es indispensable conocer, debatir y buscar alternativas para enfrentar estos nuevos desafíos regulatorios.

Apuntando a esta necesidad, el jueves 6 de abril –en el marco de la Semana Cesco, en el Hotel Ritz de Santiago– se realizará el seminario internacional “Minería y Desarrollo Sustentable”, abocado a analizar el manejo de las impurezas en la minería, la normativa y las tecnologías disponibles.

Entre los relatores internacionales confirmados se encuentran Don Smale, secretario general del Grupo Internacional de Estudios del Cobre (GIEC); el Dr. David Dreisinger, profesor de Investigación Industrial en Hidrometalurgia, del Departamento de Ingeniería de Materiales de la Universidad de British Columbia, Canadá; el Dr. George Demopoulos, profesor de Ingeniería en Minas y Materiales, de la Universidad McGill, Canadá; y Akira Yoshimura, ingeniero senior Equipo Metalurgia, del Centro de Desarrollo Tecnológico de JX Nippon Mining & Metals Corporation, Japón.

El seminario es organizado por un comité que integran la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Anglo American, Codelco, EcoMetales Limited, Cesco y la Universidad de Chile.

Una oportunidad para mejorar

En el caso de Chile, el caso más relevante en cuanto a regulaciones asociadas a impurezas es la limitación impuesta por China para contenidos de arsénico sobre 0,5% en concentrados de cobre, explica Jorge Cantallopts, director de Estudios de Cochilco. Dicha norma también regula el contenido de plomo sobre 6%, mercurio sobre 100 ppm, cadmio sobre 500 ppm y flúor sobre 1.000 ppm.

“La estructura que tiene la regulación en China, país que tiene una participación del 45% del mercado de concentrados que se comercializa en el mundo, debiera tener el efecto de desplazar el problema y la solución más hacia el mercado de origen, lo que debiera verse como una oportunidad para el desarrollo tecnológico en los países mineros como Chile o Perú”, opina Cantallopts.

Sin embargo, puntualiza, en el corto plazo ha llevado a los productores con contenido de arsénico a generar mezclas de concentrados para cumplir la restricción, a procesar sus productos para conseguir niveles comercializables (caso del tostador de DMH), o bien a buscar fundiciones con capacidad de tratamiento.

“A nivel mundial se cuenta con una capacidad de tratamiento limitada, de alrededor de 500.000 toneladas, insuficiente para las cerca de 1.300.000 ton de concentrados que se producen en el mundo con más de 1% de arsénico”, advierte, señalando asimismo que aún hay mucho por mejorar en los países productores, donde las tasas de captura de azufre son inferiores que en los países demandantes.