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Riles mineros: Desafíos regulatorios y tecnológicos

Según los especialistas, se necesitan normas específicas para la regulación de Riles mineros, así como también desarrollo de mejor tecnología para tratarlos.

Los Residuos Industriales Líquidos (Riles) producidos en la industria minera en las plantas de procesamiento, “generalmente contienen sólidos en suspensión, sólidos coloidales, iones disueltos y reactivos residuales utilizados en los procesos mineros, tales como los colectores (muy tóxicos), espumantes (tóxicos), floculante, coagulante y dispersante”, señala Leonardo Romero, director del Centro de Investigación Tecnológica del Agua en el Desierto (Ceitsaza) de la Universidad Católica del Norte.

Según el especialista, es en el procesamiento de minerales (en su área de concentración) en donde se genera la mayor cantidad de residuos. Por el contrario, la línea hidrometalurgia es menos impactante, dado que los únicos efluentes son las purgas de los procesos de SX-EW.

Otra fuente de Riles es la fundición de concentrados en su operación de lavado de gases, la cual genera efluentes ácidos arsenicados. También se pueden encontrar Riles en las descargas e infiltraciones de aguas claras y drenajes ácidos de mina, “que representan un alto potencial de impacto ambiental negativo en cursos de aguas superficiales y subterráneos, con probables daños a los sistemas acuático y terrestre”, asegura Romero. Dentro de esta categoría están los efluentes ácidos generados por la lixiviación natural de materiales estériles o pasivos ambientales con alto contenido de pirita.

A los residuos líquidos mencionados se agregan los generados por los laboratorios de control químico y metalúrgico, campamento, casino y lavado de camiones. Y cabe aclarar que “la definición de Riles no incluye a los relaves”, sostiene Juanita Galaz, gerenta general de Minería y Medio Ambiente (Myma), quien además hace ver que, “dada la necesidad del recurso hídrico por parte de las compañías mineras, la generación de Riles que se transforman en deshechos es prácticamente nula, ya que casi todo se recircula”.

Regulación vigente
Respecto de la normativa que regula la generación y tratamiento de Riles, Leonardo Romero detalla que su gestión está reglada por las normas de emisión D.S. 90/00, 46/02 y 609. “El D.S. 90/00 regula las descargas líquidas a cursos superficiales, quebradas, lagos y medio marino, a través del establecimiento de límites de concentración máxima de parámetros contaminantes”.

El D.S. 46/02 norma las descargas a aguas subterráneas, mediante obras de infiltración. La vulnerabilidad del acuífero es certificada por la Dirección de General de Aguas (DGA) y depende de: volumen y carga contaminante, sistema de infiltración y profundidad de napa subterránea. Por su parte, el D.S.609 regula la descarga al alcantarillado, detalla el director del Ceitsaza.

A juicio de Juanita Galaz, las normativas existentes son de carácter general “y no existe nada específico para la minería”. Puntualiza que “a los relaves en ocasiones se les aplica el Decreto 90, el cual no es aplicable, porque no corresponde a la definición de fuente generadora de residuos líquidos. Lo mismo ocurre con el Decreto 46, porque éste se hizo para aguas servidas y las instalaciones que genera la minería en sus procesos no son para infiltrar”.

Al respecto, la Superintendencia de Servicios Sanitarios explica que “en el D.S. N°46/02 se hace mención específicamente a que la filtración del agua de los relaves en el suelo que lo sustenta no califica como Ril. No obstante, si un relave tiene una descarga superficial de su agua ya decantada a un curso de agua, sí puede considerarse Ril (aplicación del D.S. N°90/00)”.

Sobre este tema, la División de Fiscalización de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) afirma que “en el ámbito nacional no existen normativas ambientales específicas por sector industrial, ya que la regulación se ha orientado al cuerpo receptor, valer decir, aguas superficiales y aguas subterráneas”.

La SMA también destaca que “la aplicabilidad de las normas de emisión de Riles a distintos ámbitos del sector minero puede ser evaluada en función de los alcances y definiciones contenidas en las mismas, lo que ha sido discutido y asentado por la Contraloría General de la República (Dictamen 67.514 del 3 de diciembre de 2009). En este contexto se puede establecer, por ejemplo, que las descargas provenientes de plantas de tratamiento de aguas servidas en faenas mineras potencialmente deben dar cumplimiento con las normas de emisión vigentes, mientras que las aguas de contacto no se encuentran afectas al cumplimiento de la normativa de emisión, ya que no corresponderían a aguas de proceso, no obstante se puedan encontrar reguladas mediante una Resolución de Calificación Ambiental, o por normativas de carácter sectorial”.

Para Juanita Galaz, el problema radica en que “no hay normativa actualizada” y después “se aplican los criterios a juicio de la autoridad de turno”. La gerenta general de Myma recalca que eso afecta tremendamente a la minería, porque disminuye la certeza con que se desarrolla esta actividad. “Desde 2002 que no se trabaja en normativas específicas, porque vienen los súper ciclos y todo el mundo se desentiende de estos temas. Se necesita que la autoridad lidere un proceso de perfeccionamiento de normativas para la minería y que trabaje en conjunto con los actores del sector minero”, enfatiza.

Junto con ello, la especialista advierte que un asunto que viene fuerte es la modificación del reglamento sanitario de residuos peligrosos. “Los masivos mineros que se habían salvado en el reglamento porque no eran considerados como peligrosos, ahora la autoridad sanitaria podrá pedir estudios para demostrar su peligrosidad y, si lo logra, éstos deben ser tratados como residuos peligrosos y se deberán poner rellenos de seguridad a los botaderos”, sostiene.
Conceptos relativos a Riles

• Residuos líquidos, aguas residuales o efluentes: son aquellas aguas que se descargan desde una fuente emisora a un cuerpo receptor.

• Fuente emisora: es el establecimiento que descarga residuos líquidos a uno o más cuerpos de agua receptores, como resultado de su proceso, actividad o servicio, con una carga contaminante media diaria o de valor característico superior en uno o más de los parámetros indicados en una tabla de referencia.