Revista Minería Chilena Nº462

diciembre de 2019

Electrificación en Minería: Retos y beneficios de una nueva forma de operar

Disminuir el uso de combustibles fósiles en las minas implicará un cambio en la estructura de costos de los yacimientos, pero también de las modalidades de trabajo.

Una serie de mejoras en materia medio ambiental y de costos operacionales mostró un estudio que la consultora EY encargó al Instituto de Minerales Sustentables de la Universidad de Queensland (Australia) y al Instituto Norman B. Keevil de Ingeniería en Minas de la Universidad de British Columbia (Canadá), respecto de los impactos de la electrificación en el sector minero.

En dicho reporte se destaca que el costo de energía representa hasta un tercio del costo base total de las empresas del sector, lo que hace que las compañías procuren integrar tecnologías que les permitan alcanzar un uso más eficiente.

A ello se suma el impacto ambiental y operativo que implica la utilización de maquinarias que operan con combustibles fósiles en el ámbito de la minería subterránea. En ese tipo de yacimientos, el equipo a diésel se ocupa en áreas confinadas y los trabajadores están sujetos a humos de escape, potencialmente peligrosos en sus labores cotidianas.

Frente a esta realidad, el estudio advierte que hasta un 40% del gasto de energía de la minería subterránea se relaciona con los sistemas de ventilación gigantes que se emplean para eliminar la contaminación de los túneles.

Otro aspecto que debe ser considerado es que los motores diésel generan el doble de la energía que los vehículos alimentados por baterías, lo que hace aún más necesario tener sistemas de ventilación adecuados.

Es así -resalta el informe- como el cambio de diésel a energía eléctrica tiene sentido en términos económicos, pero también implica una serie de mejoras en materia de seguridad y bienestar para los trabajadores.

Cambio de paradigma

Además del componente tecnológico, el estudio encargado por EY aborda el hecho de que la electrificación de las minas requiere habilidades laborales diferentes, ya que habilita otras tecnologías avanzadas, lo que conlleva el reto de preparar a los trabajadores para este nuevo modelo productivo.

El que las compañías mineras disminuyan su dependencia respecto de los combustibles fósiles implica una serie de replanteamientos en materia operacional, debido al diverso rango de desafíos técnicos y financieros que presenta la extracción en varios depósitos, lo que dificulta encontrar una solución que se ajuste a todos los escenarios.

Es así como en el estudio se plantea que aprovechar al máximo la electrificación implica desarrollar un plan de tecnología en paralelo al plan de minería.

En esa línea se menciona que la electrificación acelerará la automatización y el Internet de las cosas, en la medida que los motores eléctricos más confiables requieren menos mantenimiento e intervención humana.

Este escenario implicará una demanda cada vez mayor de habilidades digitales en todas las fases de la cadena de valor de la minería, lo que rediseñará la mayoría de las ocupaciones, en la medida que la interfaz humano – máquina evoluciona y prevalece cada vez más.

Relacionado con ese punto, el reporte hace hincapié en que al comprender mejor las habilidades que se harán necesarias, los stakeholders de la industria podrán planificar de manera estratégica su fuerza laboral y sostener su ventaja competitiva en los mercados globales. Sin embargo, para lograr esto, se requiere una gran inversión y una fuerza laboral adaptable.

Junto con ello, se resalta la importancia de comenzar a pensar sobre cómo incorporar la agilidad en el diseño minero, con miras a aprovechar los beneficios potenciales de la flexibilidad de activos, menores necesidades de ventilación y la huella humana.

Renovables y asociados

En el estudio se recalca que la demanda de una reducción del carbono en el sector minero es inevitable, siendo la electrificación una forma de lograrlo. Respecto de ese punto, se hace hincapié en que los motores a diésel no se pueden reemplazar con electricidad generada con carbón y, por lo tanto, la electrificación debe venir acompañada de una transición hacia las energías renovables.

De igual forma, se advierte sobre la necesidad de avanzar en el desarrollo de sociedades y la creación conjunta de soluciones con los fabricantes de equipo original (OEM, por su sigla en inglés), otras empresas mineras y los gobiernos, para integrar con éxito la electrificación en las minas.

Modelo de electrificación

En el estudio se destaca el caso de la mina Borden de Newmont Goldcorp, que usa una gama completa de equipos electrificados, lo que incluye camiones LHD, taladros, apernadores y transporte de personal.

De acuerdo con la minera, la electrificación en Borden ha tenido como resultado una serie de beneficios, como la mejora del desempeño de seguridad; una reducción de un 70% en las emisiones anuales de gases de efecto invernadero, la disminución de un 50% en los costos de ventilación; una mejora en el bienestar del personal; y la reducción de 33.000 horas de megawatt por año, debido a la disminución en los requerimientos de ventilación.