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Proyecto Caserones: Avanzando firme, pese a las dificultades

Nelson Pizarro, presidente ejecutivo de SCM Minera Lumina Copper Chile, confía en que lograrán resolver pronto los cargos levantados por la Superintendencia del Medio Ambiente y así iniciar la puesta en marcha de su línea de sulfuros. De ser así, adelanta, “podríamos pensar en una producción de cobre en concentrado cercana a las 70.000 toneladas métricas”, para este año.

“Considero que ha sido uno de mis mayores desafíos profesionales, porque en Caserones enfrentamos desafíos de gran envergadura y algunos de alta complejidad”. De esta forma resume Nelson Pizarro, presidente ejecutivo de SCM Minera Lumina Copper Chile, la experiencia de impulsar y trabajar en el desarrollo de este proyecto, donde se desempeña como su gerente general desde inicios de su construcción, en abril de 2010.

Y a estas dificultades se suman los cargos presentados en 2013 por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), por infracciones relacionadas principalmente a los recursos hídricos y al trazado de la línea de transmisión.

Al respecto, Pizarro reflexiona y sostiene que “no esperábamos que, habiendo alcanzado un avance de más del 90% en la construcción y manteniendo un sistema de gestión medioambiental centrado en la prevención del daño y sin eventos de contaminación, se pusiera en riesgo la puesta en marcha de la operación del proyecto”.

No obstante, en esta entrevista con MINERÍA CHILENA, el avezado ejecutivo minero se muestra confiado en que lograrán resolver este contratiempo, y así iniciar este año la producción de cobre en concentrado de Caserones.

Enfrentando desafíos

Ubicado a 162 kilómetros al sureste de Copiapó y a una altitud de 4.300 msnm, Pizarro no duda en señalar la localización de este yacimiento como el primer desafío complejo que debieron enfrentar. “Esta posición geográfica nos ha significado afrontar el proceso de construcción sometidos a los efectos de la altura y a condiciones climáticas muy adversas, con temperaturas invernales hasta de -25 grados
Celsius”.

Además, el proyecto se construyó en la cabecera de la hoya hidrográfica del valle de Copiapó, situación que supuso un trabajo comunitario temprano con las comunidades tanto en el uso de una única ruta terrestre como la gestión del recurso hídrico, entre los temas de interés abordados con los vecinos y autoridades.

A lo anterior, Pizarro suma la carencia de áreas planas donde construir las instalaciones, lo que significó “preparar enormes plataformas, con un movimiento de varias decenas de millones de metros cúbicos de tierra”, acota.

En cuanto a los desafíos técnicos de Caserones, estos apuntaban a “enfrentar las más exigentes condiciones para su operación”, tomando en cuenta que la ley de cabeza de sus reservas mineras es de 0,34% de cobre sulfurado, con una presencia de molibdeno del orden de 120 PPM, pero con una baja proporción de lastre mineral (0.5:1). “Por lo tanto –enfatiza-, se trata de un caso excepcional de desarrollo de un proyecto grass root con estas características”. Asimismo, hace hincapié en que las etapas de exploraciones complementarias para los modelos de recursos y el desarrollo de la ingeniería se sucedieron con relativa rapidez, “desde el scopping study hasta el diseño de factibilidad que dio pie a la formulación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y la presentación del proyecto a los dueños”.

En cuanto a la adquisición de equipos de procesos y operación críticos, el presidente ejecutivo destaca la decisión del directorio de la empresa de no detener las compras, a pesar de la caída que experimentó la economía mundial en 2008 y 2009. A su juicio, esta medida, les permitió acceder a plazos de entrega y precios de equipos competitivos y así llevar adelante buenas negociaciones para el suministro de las estructuras.

Para el presidente de Lumina Copper Chile otro aspecto importante ha sido la interacción con las comunidades, la cual se focaliza en temas esenciales, como los eventuales impactos de la operación, el uso responsable del agua, las proyecciones laborales y de capacitación, entre otros.

“Es una labor que comenzó en las primeras etapas del proyecto, que se renueva día a día en terreno y que nos permitirá alcanzar y mantener la licencia social para operar”, acota.

Estado actual

El proyecto Caserones se encuentra en un estado de avance global por sobre el 96% y una construcción física que supera el 93%. Según Pizarro, “estamos próximos al término mecánico que nos permita iniciar las pruebas con carga y posteriormente el ramp up de producción de la línea de sulfuros, que representa nuestro principal producto: el concentrado de cobre”.

La planta de cátodos, en tanto, logró en 2013 una producción anual de un poco más de 16.000 tm y para este año la compañía espera “normalizar y estandarizar algunos procesos y cumplir el rango de la capacidad de diseño, por sobre las 30.000 tm”, puntualiza el ejecutivo.

La línea de procesamiento hidrometalúrgica consiste en la lixiviación de minerales ROM dispuestos en un relleno de valle sobre una carpeta de LDPE. En el proceso, las soluciones de PLS son tratadas en una planta de SX de tecnología VSF de Outotec, con capacidad máxima de 2.000 m3/h, donde el cobre transferido se deposita en la planta de EW, cuya capacidad de diseño es de 34.500 tpa de cátodos.

“Los resultados metalúrgicos en la etapa de lixiviación han sido superiores en la cinética de recuperación de cobre a los estimados en la etapa de proyecto, y las impurezas contenidas en PLS han estado en el rango estimado en las pruebas metalúrgicas. Asimismo, las plantas de SX-EW han logrado una buena performance de acuerdo al diseño de proyecto y hoy operan a la máxima capacidad del diseño eléctrico, produciendo unas 2.800 toneladas por mes de cátodos con una calidad catódica high grade superior al 90%”, precisa Pizarro.

Con respecto a las metas de producción de concentrado de cobre para 2014, el ejecutivo precisa que “dependerá de cuándo estemos en condiciones de iniciar el proceso de ramp up. Si se logran destrabar los temas ambientales durante marzo, podríamos pensar en una producción de cobre en concentrado para este año cercana a las 70.000 toneladas métricas de fino”, adelanta.

Sobre la dotación de personal, señala que aún se mantiene una cantidad de trabajadores contratistas asociados a la construcción del proyecto, que comenzará a disminuir en los próximos meses.

La dotación asociada a la operación “está aumentando según el incremento de la flota mina y la próxima puesta en marcha de la concentradora. Hacia fines de año no deberíamos superar las 2.000 personas en total, de las cuales 600 corresponderán a personal propio y 1.400 trabajadores a contratistas, asociados a las tareas de mantenimiento, servicios y apoyo a la producción”, detalla.

Los cargos de la SMA
Según explica Nelson Pizarro, en materia de recursos hídricos el proyecto enfrenta dos cargos por parte de la SMA, en cuanto a que no contaba con la infraestructura definitiva para el manejo de las aguas provenientes de los subdrenes bajo la carpeta impermeable del depósito de lixiviación, y haber iniciado la producción de cátodos -que representa un 15% del total, una vez lograda su capacidad de diseño-, sin contar con el visado de los planes de monitoreo del recurso hídrico, establecidos en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), los cuales se han ido presentando a las autoridades desde enero del 2011.
“En el caso del manejo de las aguas bajo los subdrenes, si bien es efectivo que al momento de la fiscalización de la autoridad, en abril de 2013, no se contaba con el sistema definitivo de monitoreo de calidad y tratamiento de esas aguas, sí disponíamos de un sistema provisional que permitía su manejo”, señala respecto de las medidas vigentes en ese momento.

Y añade que el sistema provisional se ha reforzado con muestreos diarios y monitoreo en línea del pH, que se suma a un sistema de bombeo que permite desviar las aguas a la piscina de refino y a la actual construcción de una planta de neutralización y abatimiento de metales.

Respecto a la línea eléctrica, el cargo más relevante consiste en la construcción de una “parte de la línea de transmisión eléctrica según un trazado distinto al señalado en la RCA respectiva, con el objetivo de afrontar algunas dificultades constructivas. En sus características cualitativas y cuantitativas, los impactos del trazado en el sector modificado son equivalentes a los evaluados para dicho sector en el EIA del proyecto original. No obstante ello, se presentó una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) voluntaria a fin de regularizar el tema, la que se encuentra en evaluación”.

Sobre las implicancias que ocasionaría a la compañía un retraso en la puesta en marcha de Caserones debido a esta situación, el presidente de Lumina Copper Chile es enfático en señalar que “los cargos levantados por la SMA no han modificado el programa de construcción y precomisionamiento del proyecto en su planta de procesamiento de la línea sulfuros, porque la autoridad no incluyó medidas precautorias en sus cargos y, con ello, ratificó nuestra postura de que no existe riesgo inminente sobre el entorno”, asegura.

Nelson Pizarro reconoce, no obstante, que el inicio de la etapa de comisionamiento (o pruebas con carga) está sujeto al veredicto de la SMA, a la aprobación de dos DIA de regularización de modificaciones menores al diseño -una en el proyecto minero y la otra a la línea de transmisión eléctrica- y a la aprobación del Plan de Monitoreo del Recurso Hídrico. Pero enfatiza que “hemos incrementado las gestiones para aprobar este plan y para que sus acciones den cumplimiento a las observaciones planteadas por la SMA, de modo que una vez emitido el veredicto, el proyecto se encuentre con todos los aspectos resueltos”.

Flota de equipos
Actualmente las obras de este proyecto se están desarrollando con una flota de equipos que incluye una perforadora eléctrica P&H 320 XPC, una perforadora diésel P&H 250XP, una pala hidráulica Komatsu PC 8000, una pala eléctrica de cable P&H 4100XPC AC, un cargador frontal Le Tourneau L2350, doce camiones de extracción Komatsu 930E-4 y diez equipos de movimiento de tierras, como wheeldozers. A ellas se suman motoniveladoras y camiones aljibe de alto tonelaje.

“Hoy tenemos una capacidad de movimiento de materiales del orden de 100.000 tpd y estamos en pleno proceso de armado y puesta en marcha de una nueva flota de perforación, carguío y transporte que van a más que duplicar dicha capacidad”, señala Nelson Pizarro.

Para este año asegura que “llegaremos a una capacidad instalada de 250.000 toneladas de capacidad de movimiento mineral y estéril en la mina, por lo que deberemos sumar a la flota actual una perforadora eléctrica P&H 320 XPC, un cargador frontal Le Tourneau L2350, una pala eléctrica de cable P&H4100 XPC y doce camiones Komatsu 930E-4 para cubrir esas exigencias”.

Para 2015, los planes apuntan a llegar a un peak de unas 300.000 tpd y luego determinar si se incrementa la flota o se contrata un excedente de movimiento de materiales.

Alza de costos
El directivo reconoce que el alza en el precio de la energía e insumos claves junto con la caída en el valor del cobre son factores que han impactado en los costos de la industria.

“El costo de producir una tonelada de cobre se ha triplicado en los últimos diez años. En esas materias, Chile conservaba hasta hace unos años una posición competitiva en la minería mundial, pero las dificultades que hoy enfrenta el desarrollo minero ha mermado esta situación”, señala.