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Proveedores y mineras en función de la productividad

Ambos actores aspiran a tener una relación de confianza. Para ello, el principio básico es la transparencia y la generación de una alianza estratégica de nivel horizontal.

En un entorno económico y social cada vez más desafiante para las compañías, las empresas hoy no sólo deben enfrentar el menor ritmo de crecimiento que experimenta el país, sino también las exigencias que presentan sus grupos de interés.

En la actividad minera, señalan expertos del sector, la relación entre productores y proveedores es más compleja que hace veinte años, lo que obliga a que el vínculo entre las partes esté fundado en principios de confianza y colaboración, y que ambos estén orientados hacia la generación de valor. En dicho sentido, los términos de “rentabilidad” y “productividad” son claves en esta mutua dependencia.

Álvaro Merino, gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), comenta que los proveedores del sector deben tener clara conciencia que “lo que requieren las empresas mineras de ellos no es un bien o un servicio determinado, sino que entreguen soluciones eficientes, que les permitan elevar la productividad”.BANNER TTM DOOPSTADT

La clave es la productividad

Convertida en un factor clave para el desarrollo de una economía competitiva, el año pasado la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) elaboró un informe con 109 medidas para incrementar la productividad, el cual fue fruto del trabajo que desarrollaron nueve mesas técnicas relacionadas con las áreas de participación laboral femenina, juvenil y del adulto mayor; simplificación de trámites; innovación; productividad digital; excelencia operacional; energía; infraestructura; cadena logística; y desarrollo de competencias de capital humano.

Asimismo, recientemente la Comisión Nacional de Productividad (CNP), presidida por el economista Joseph Ramos, presentó algunos hallazgos del estudio que en estos días entregaría a la Presidenta de la República, entre los cuales destaca que la faena chilena de mejor desempeño requiere 43 horas hombre para mover mil toneladas de material, mientras que el promedio de las minas más productivas fuera del país alcanza a 30 HH por el mismo volumen. Incluso aislando el efecto de la caída de la ley mineral, la productividad de la gran minería del cobre en Chile bajó 15% entre los años 2000 y 2015, constata el informe.

 

Para Álvaro Merino, uno de los grandes desafíos de la industria es trabajar por una minería sustentable “y es a ello a lo que están abocadas las compañías productoras, donde los proveedores son un relevante actor en este proceso”, añade.

Desarrollo de proveedores

De acuerdo con el Estudio de Caracterización de Proveedores de la Minería, cerca del 60% de los costos operacionales de las empresas extractivas corresponde a compras de bienes y servicios, una incidencia relevante a considerar cuando una de las principales problemáticas que hoy afecta a las compañías transversalmente, es el uso eficiente de insumos críticos, como la energía y el agua.

En cuanto a esfuerzos para el desarrollo de proveedores locales, en 2010 se creó el Programa de Proveedores de Clase Mundial, iniciativa que fue conformada por BHP Billiton, Codelco, Antofagasta Minerals, Corfo, el Ministerio de Minería y Fundación Chile, apuntando al desarrollo local de un sector de proveedores intensivo en conocimientos, a través de la generación de soluciones innovadoras y tecnológicas.

Sin embargo, esta iniciativa no alcanzó la escala que se pretendió en sus orígenes, como lo reconoció hace poco el presidente de Fundación Chile, Patricio Meller, quien en entrevista a un medio nacional manifestó que, en perspectiva, este programa “se ve bastante restringido”. De hecho, como parte de la Semana Cesco fue lanzada una plataforma de “Innovación Abierta” que vendría a reemplazarlo; una especie de vitrina donde las compañías mineras expondrán sus requerimientos y los proveedores ofrecerán sus soluciones, incluyendo a la mediana minería como espacio para realizar pruebas, y en que la coordinación entre oferta y demanda será liderada por un bróker tecnológico.

Álvaro Merino, de Sonami.

El ADN de la innovación

La presencia de la innovación en el ADN de las empresas proveedoras es considerada como clave en la competitividad de la minería, condición que estaría cumpliendo una parte importante de estas organizaciones, toda vez que según el Estudio de Caracterización de Proveedores, cerca del 60% de ellas innova en sus productos y el 41% lo hace en sus procesos.

Karin Eggers, presidenta del Comité de Sustentabilidad de Aprimin, señala que “en este documento se analizan los esfuerzos que realizan estas compañías, en especial aquellas relacionadas con innovaciones de servicios y cuya práctica es considerada como positiva, ya que influye en la productividad del cliente minero”.

Karin Eggers, Aprimin

Karin Eggers, de Aprimin

En ese contexto, el gerente de Estudios de Sonami sostiene que, en el último tiempo, el quehacer tanto de las compañías mineras como de los proveedores ha estado centrado en el control de costos, la optimización de procesos productivos y de gestión, la capacitación de sus trabajadores y la innovación continua. “Todo esto, con el propósito de hacer frente a la caída de la cotización del metal, defender los márgenes, recuperar la competitividad y elevar los niveles de productividad”, afirma.

Desde Aprimin manifiestan que si bien el sector ha implementado una serie de iniciativas para enfrentar el actual escenario minero, no se debe olvidar que dichas acciones no sólo tienen efectos en el ámbito económico sino también en el social.

Porque en un mundo globalizado como el actual, analiza por su parte Merino, ya no interesan sólo los productos, sino también la forma cómo han sido elaborados. “Son trascendentes los procedimientos utilizados desde un punto de vista ambiental, el trato a las personas y el vínculo con las comunidades que rodean las faenas mineras”, enfatiza.

Relaciones de confianza

Tanto las mineras como los proveedores aspiran a tener una relación de confianza, y para ello –señalan los expertos- el principio básico es la transparencia y la generación de una alianza estratégica a nivel horizontal. Sin embargo, la presidenta del Comité de Sustentabilidad de Aprimin indica que esta horizontalidad es difícil de conseguir, por una asimetría histórica, aunque a través de buenas prácticas e iniciativas colaborativas ha sido posible superar esa diferencia.

El principio de horizontalidad a que apunta la ejecutiva se basa en el establecimiento de soluciones compartidas por ambos actores en materias sociales y ambientales, entre ellas la mayor participación laboral femenina, la incorporación de personas con discapacidad o de grupos indígenas e inmigrantes. La idea, en definitiva, es la generación de una estrategia orientada hacia una minería inclusiva y que apalanque el desarrollo sostenible en los territorios donde las compañías operan.

En este sentido, el gerente de Estudios de Sonami agrega que para las empresas el escenario ha cambiado significativamente respecto de lo que observábamos hace algunos años. “La sustentabilidad ambiental y social es ahora parte relevante de la actividad empresarial”, concluye.