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Ministro Hales avanza en su operación remota

Partió como una prueba para enfrentar contingencias, pero hoy ya se piensa en su continuidad. Desde Santiago y mediante una sala de control es posible manejar a distancia toda la operación, logrando, entre otros beneficios, reducir los costos y maximizar la producción.

Centro integrado de operaciones, salas de control, minería inteligente, son algunos conceptos que van adquiriendo mayor fuerza en el lenguaje minero a medida que se buscan alternativas para recuperar la productividad y hacer más eficientes los procesos.

En este contexto, la División Ministro Hales (DMH) de Codelco dio un paso adelante al implementar pruebas de “operación remota” para todo el proceso minero, incluyendo desde el despacho de mina, el chancado primario, la molienda, la flotación, hasta el espesamiento de relaves y filtrado de concentrados. También abarca el proceso de tostación, plantas de ácido y efluentes, junto al despacho de calcinas y ácido sulfúrico.

El proyecto destaca por ser el primero a nivel internacional que incorpora la operación remota completa. Ésta es realizada a distancia por personal propio de DMH en una sala de control al interior de las oficinas de la empresa Kairos Mining en Santiago, donde Codelco comparte propiedad junto a la firma de automatización Honeywell (5% y 95% respectivamente).

Según Jorge Tapia, superintendente de Calidad y Desarrollo de Procesos de DMH, y quien lidera la iniciativa desde la capital, la idea de implementar una operación remota surgió del gerente general de la División, Carlos Caballero, “con quien conversamos en una reunión sobre hacer algo como esto y decidimos implementarlo”, cuenta.

Alcances de la operación remota

El proyecto partió a modo de prueba en octubre de 2015, para enfrentar contingencias como las tomas de caminos ocurridas ese año en los accesos de la División,  que se ubica a 2.600 msnm, a una distancia de 10 kilómetros de Calama y 1.535 km de Santiago.

De acuerdo con Tapia, los grandes hitos de una operación de este tipo son la implementación de las comunicaciones radiales como aspecto principal, además de las conexiones de pantallas DCS y las cámaras de monitoreo. “Todo se mezcló para que en seis meses lográramos desarrollar la sala de control”, puntualiza.

Con 24 personas trabajando en cuatro turnos de seis operadores cada uno, Tapia hace ver que “el objeto de esta prueba es maximizar la producción y la productividad”, lo que, a su juicio, pasa por “adoptar decisiones asertivas, tomando toda la información de las variables que se encuentran en el proceso para que esto llegue a un valor agregado”.

José Luis Gatica, líder de Servicios de Soporte de Kairos Mining, señala que el aporte de esta empresa al proyecto fue la conceptualización de la idea, ya que “ellos (Codelco) tenían una necesidad y nosotros les ayudamos a ver las maneras de llegar a concretar esto (…), pusimos la experiencia que tenemos en elaboración y diseño de salas de control”.

Como todo proyecto innovador, las dificultades no fueron menores. En este sentido, Jorge Tapia confiesa que no fue fácil hacer una instalación continua de alta confiabilidad. Ésta, añade, implica “hablar de redes, porque tenemos que salir con comunicaciones, irnos por fibra óptica a Calama, entrar en DMH y después devolver esas comunicaciones. Esa es la mayor complejidad. Lo segundo, son las propias comunicaciones, es decir, un operador se maneja con comunicaciones a terreno que lo alertan de ciertas cosas y él también tiene que tomar decisiones de acuerdo a eso. Desde acá (Santiago) activas la radio y vas por teléfono vía IP hasta allá, donde sales con la señal que vuelve de la misma forma”.

José Luis Gatica, líder de Servicios de Soporte de Kairos Mining, y Jorge Tapia, superintendente de Calidad y Desarrollo de Procesos de Ministro Hales.

Continuidad al proyecto

La operación remota de DMH se encuentra funcionando de forma continua desde el 18 de abril pasado, y si bien la etapa de pruebas se extendió hasta el 14 de mayo, Tapia señala que la expectativa de la División “es impulsar este proyecto, para mantenerlo de forma continua mediante la generación de valor, y adaptar nuestras operaciones a una mejora permanente”.

Si bien al cierre de la presente edición aún no concluía la etapa de pruebas, ya avizoraban los primeros resultados: “Este tipo de implementaciones mejora las prácticas operacionales y, con ello, tienes un mejoramiento de las confiabilidades y posiblemente mayores recuperaciones”, subraya el superintendente de Calidad y Desarrollo de Procesos.

Entre otros beneficios del proyecto, también destaca la alta accesibilidad a tecnologías y especialistas disponibles en Santiago, un soporte externo en forma continua e inmediata, así como la reducción de costos, maximización de la producción por mejoramiento de continuidad de marcha, mayores tratamientos y mejores coordinaciones en la mina, chancado y molienda.