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Fotografía: Centro Integrado de Operaciones El Teniente, Codelco.

Minería inteligente: Nuevas soluciones que exigen cambios profundos

Si bien el sector minero nacional cuenta con la capacidad tecnológica para asumir la transición industrial en marcha, hacia operaciones 4.0, su efectividad depende de la adopción de nuevas prácticas en las empresas.

“La Minería Inteligente implica una amplia transformación de la organización y no sólo contar con una ‘mina digital’. Este proceso tendrá impactos profundos en aspectos como toma de decisiones, competencias y habilidades, relaciones laborales y comunitarias, y la optimización en el uso de recursos como la energía”.

Así ha definido Deloitte la nueva etapa industrial del sector, en su informe “Intelligent Mining: Delivering Real Value”. A través de sus distintos capítulos, el estudio enfatiza que la innovación tecnológica es necesaria, pero no suficiente para lograr los objetivos de modernización y sustentabilidad que se requieren.

Iván Vera, fundador y presidente de Innspiral, resalta que una organización inteligente es aquella que tiene la capacidad de lograr aprendizajes más rápidos y efectivos que el promedio de sus pares.

Iván Vera, fundador y presidente de Innspiral.

“Es necesario escudriñar y descubrir cómo podríamos mejorar una actividad. Por ejemplo, que la recuperación en la flotación sea de 92%, en vez de resignarnos a que sea 87% sólo porque es la realidad del momento y los operadores dicen que más no es posible”, explica el especialista, quien cuenta con una reconocida trayectoria de consultoría en el mundo minero en programas aceleradores de innovación.

Puntualiza que, en consecuencia, las instituciones o empresas que se conforman con “lo que hoy es”, son menos inteligentes, por lo que no alcanzan los progresos necesarios.

En cambio, “al salir de esta condición, es posible descubrir qué tecnologías permitirían mejorar el desempeño de ese producto o proceso, lo que hará inteligente a la minería”, concluye.

Capacidad tecnológica 

En este contexto, ¿la minería chilena cuenta con las condiciones para sumarse al cambio? Desde la perspectiva de la integración de sistemas tecnológicos a las operaciones, la visión es positiva.

Andrés Pesce, gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile –entidad que impulsa programas abiertos que facilitan directamente la también llamada Minería 4.0– tiene la convicción de que el sector cuenta con características únicas para convertirse en líder en esta materia.

“Nuestra industria cuenta con tecnología de punta, la mejor. En Suecia, por ejemplo, existen minas altamente automatizadas, pero esos yacimientos no son de gran escala como es el caso de los chilenos”, destaca. A su juicio, las condiciones de la minería en Chile pueden abrir la puerta “para generar mucho conocimiento local, que se traduzca en la creación de empresas y de servicios de proveedores”.

En esta línea, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) coordina el programa Transforma Industrias Inteligentes, que incluye al sector minero. La iniciativa trabaja a través de la cooperación pública-privada, modelo que también se está aplicando en Australia, Estados Unidos, Alemania y Holanda, entre otros países.

Sumándose a los objetivos de Minería Alta Ley, Corfo está participando en el diseño y ejecución de proyectos como “Automatización de tronadura y carguío en taludes de alta pendiente”; “Estándares y protocolos para minería autónoma y telecomandada”; y “Programa tecnológico fundición y refinería”.

Desde las empresas proveedoras, Alejandra Molina, gerenta general de Minnovex, constata que las firmas socias de la organización gremial han dado prioridad a los cambios que implica esta nueva etapa. “Como expresión de esta realidad, el año pasado presentamos el libro ‘Casos de Innovación en la Industria Minera’, que recoge proyectos muy potentes de minería inteligente, elaborados y en ejecución localmente”, comenta.

Influencia del mercado

Uno de los factores que influye en el ritmo de incorporación de la minería inteligente es la propia evolución del ciclo económico del sector, el cual está determinado por el precio internacional del cobre.

En este sentido, Iván Vera considera que el incentivo más fuerte para este cambio es la baja en el valor del metal. “El consistente alto precio del cobre entre 2002 y 2011 provocó una situación de éxito, enfocada en el volumen de producción, lo que implicó un absoluto descuido de la productividad durante ese súper ciclo. El éxito es ‘enemigo’ de la innovación”, afirma.

Respecto del actual escenario, el especialista explica que ya no se puede contar con precios altos como los del boom, por lo cual las compañías centran su gestión en la productividad y la innovación como herramientas competitivas.

En la misma línea, Andrés Pesce indica que “existe una ‘trampa’ de la cual ha costado salir: cuando el precio del cobre está alto, se incrementa el costo de oportunidad para innovar; y cuando está bajo, hay poco oxígeno para impulsar las transformaciones”.

¿Cómo romper esta paradoja? El ejecutivo resalta dos tendencias que están contribuyendo en esta dirección: el ciclo moderadamente positivo que vive la industria y los desafíos de eficiencia, sustentabilidad y productividad que hacen indispensable la reinvención para la continuidad del negocio.

Interacción entre sistemas

En agosto pasado se realizó el Summit Tecnológico en Minería 2018, organizado por Corfo. Su objetivo principal fue reunir a profesionales, técnicos y gestores de la industria, para discutir sobre las nuevas tecnologías asociadas a distintas áreas críticas, abordándose los desafíos que involucra la minería inteligente.

En la discusión sobre este tema, hubo coincidencia en que la incompatibilidad y falta de integración entre tecnologías de monitoreo, automatización y robótica actúan como barreras para adoptar este nuevo paradigma.

Al respecto, se expusieron los avances del Programa Tecnológico para la Creación y Adopción de Estándares Internacionales para Interoperabilidad Minera (Interop). Esta iniciativa, coordinada por Fundación Chile, cuenta con el apoyo de Corfo, el Programa Minería Alta Ley, el Fondo de Inversión Estratégica (FIE) del Ministerio de Economía; y tiene como socios estratégicos a Codelco y BHP; y como coejecutores a Csiro y CodelcoTech.

Su cronograma de trabajo señala como meta, para 2022, el establecimiento de un sistema de certificación de tecnologías específicas, que se estén aplicando en la industria tanto en Chile como a nivel internacional. Como paso intermedio para lograrlo, antes de fin de 2018 se presentará la primera guía internacional sobre estándares de interoperabilidad minera.

En la oportunidad, Héctor Valenzuela, subdirector técnico de esta iniciativa, destacó el valor de contar con este tipo de instrumentos. “Uno de los objetivos de Interop es constituir una plataforma que no sólo sea un aporte para la minería, sino que también genere oportunidades de emprendimiento e innovación para otros sectores económicos”, indicó.

Su carácter abierto fue valorado por Pablo Valenzuela, director de Desarrollo de Proyectos Tecnológicos del Centro de Excelencia Inria Chile. “Este tipo de arquitectura tiene carácter habilitante, ya que sus modelos, métodos y funcionalidades quedan disponibles para nuevos proyectos en minería u otros sectores de la economía”, expuso.

Aporte de valor

En el informe “Intelligent Mining: Delivering Real Value”, Deloitte establece que la transformación hacia la minería inteligente implica las siguientes etapas:

Paso 1: Diseñar una estrategia digital que considere la organización como un sistema abierto.

Paso 2: Automatizar las operaciones y manejar los activos mediante sistemas tecnológicos.

Paso 3: Establecer un centro nervioso de minería digital (“digital mine nerve centre”, en inglés).

Paso 4: Integrar plataformas de soporte y los habilitadores necesarios.

Paso 5: Liderar una fuerza de trabajo diversa, distribuida y conectada.

El centro nervioso de minería digital mencionado tiene la función de recibir y procesar los datos provenientes de distintos recursos tecnológicos, para obtener información que mejore la planificación, control y toma de decisiones en toda la cadena de valor.

Para cumplir con este objetivo, es necesario disponer de funciones como:

  • Operación en tiempo real para facilitar el control integrado de procesos.
  • Generación de reportes para la gestión de información, conocimiento y experiencia.
  • Incorporación de los recursos adecuados para el manejo de las plataformas de soporte.
  • Aplicación de analíticas y de inteligencia artificial para mejorar la planificación.