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Revista Minería Chilena Nº452

febrero de 2019
Informe elaborado por Juan Pablo Ramírez, analista de la unidad Inteligencia de Mercados, de Grupo Empresas Editec.

En Chile existen siete fundiciones, de las cuales tres tienen refinerías (Chuquicamata, Potrerillos y Ventanas), siendo cinco estatales y dos de propiedad privada (Altonorte y Chagres).

La capacidad de tratamiento anual por cada unidad de fundición se presenta en la Tabla 1, donde Chuquicamata es la de mayor capacidad, con 1.400.000 tpa de concentrado, siendo una de las más importantes del mundo.

El Estado chileno promulgó en 2013 el Decreto Supremo (DS) 28, el cual en su artículo 1° declara: “La presente norma de emisión para fundiciones de cobre y fuentes emisoras de arsénico tiene por objeto proteger la salud de las personas y el medio ambiente en todo el territorio nacional. Como resultado de su aplicación se reducirán las emisiones al aire de material particulado (MP), dióxido de azufre (SO2), arsénico (As) y mercurio (Hg).

En resumen, para las operaciones ya activas se menciona que la fuente emisora debe capturar y fijar más del 95% del azufre y arsénico del peso que entre al proceso. La Tabla 2 expone los límites máximos de emisión permitidos para fuentes existentes. Para operaciones futuras, la norma se endurece, al requerir una captura y fijación del 98% para azufre y arsénico como mínimo.

Es por lo anterior que las empresas propietarias de fundiciones de cobre se vieron en la obligación de invertir en sus operaciones, para dar cumplimiento a los nuevos requerimientos interpuestos, con el fin de cuidar el medio ambiente y la salud de la población.

Situación actual de las fundiciones chilenas

Para 2017, tres fundiciones ya cumplían con los nuevos estándares impuestos por el DS 28 de 2013, siendo éstas: Altonorte (de propiedad de Glencore), que requirió una inversión de US$100 millones, alcanzando una captura del 97% de SO2 y más de un 95% en As; Chagres (de Anglo American), la cual invirtió US$70,5 millones, logrando una captura del 98% de SO2 y 95,54% de As; Ventanas (de Codelco), donde se realizaron inversiones por un monto de US$159 millones, llegando a una captura del 95% para SO2 y de 94,7% para As.

Hacia fines de 2018 las cuatro fundiciones restantes presentaban incumplimiento al decreto, que entró en vigencia a mediados de diciembre pasado.

Chuquicamata, de Codelco, requería realizar mejoras en la captación de polvo y gases generados en sus procesos, lo que contemplaba el remplazo de equipos con una inversión de US$948 millones. En el caso de Potrerillos, también de Codelco (División Salvador), se han debido efectuar labores para mejorar la captación de gases y el tratamiento de humos, presupuestando US$523,5 millones. Caletones, de la División El Teniente, considera el remplazo de equipos para el tratamiento de escoria y una optimización en el proceso de secado y captura de gases, con una inversión de US$573,27 millones.

Enami, en tanto, en su Fundición Hernán Videla Lira, en Paipote, destinó una inversión de US$57,96 millones para aumentar la captación de gases en sus procesos y dar cumplimiento al DS 28/2013.

Las Tablas 3 y 4 exponen cómo están configuradas las fundiciones en Chile. La primera muestra el panorama antes de la promulgación del DS 28, y con las modificaciones para darle cumplimiento; mientras que la segunda presenta la configuración de cada fundición para 2019. Lo más destacable es que casi en su totalidad utilizarán doble contacto para la captura de los gases sulfurados en sus plantas de ácido sulfúrico.

Paralizaciones

Para el 13 de diciembre pasado, tres fundiciones aún presentaban retrasos en el cumplimiento de los nuevos límites de emisiones, por lo que debieron paralizar sus operaciones para adecuar sus instalaciones y procesos, con el objetivo de dar cumplimiento a lo que determina la nueva norma. Las fundiciones con inconvenientes eran: Hernán Videla Lira de Enami, Chuquicamata y Potrerillos de Codelco.

Desde la Empresa Nacional de Minería (Enami) se informó que la operación estaría paralizada hasta el 23 de diciembre, para finalizar la labor de modernización de Paipote. En ese lapso estaba previsto ejecutar el mantenimiento programado para ajustar sus operaciones a la puesta en marcha de la planta de gases de cola, la cual limitará la emisión de SO2 al ambiente bajo 600 ppm, una vez que la fundición reiniciara sus actividades. Es importante destacar que no se prevé que esta paralización produzca mermas en la producción anual de cobre de la estatal, ya que los volúmenes pueden ser recuperados durante la vuelta a la operación.

Según palabras del ex vicepresidente ejecutivo de Enami, André Sougarret, la estrategia de Enami se divide en dos etapas, siendo la primera la que tiene por objetivo dar cumplimiento al DS 28/2013 y una segunda, que responde a una intervención más profunda, la cual permitirá contar con estándares ambientales y de productividad de clase mundial. Esta segunda fase considera la construcción de una nueva fundición para 2023, que se encuentra finalizando su etapa de factibilidad, y que permitirá duplicar la capacidad productiva actual de 350.000 toneladas de concentrado por año a 700.000 ton.

Un presente más complicado enfrenta Codelco con sus fundiciones Potrerillos y Chuquicamata, debido a retrasos en los proyectos de adecuación e instalación de nuevos equipos. La complicación mayor era la de realizar las labores mientras las fundiciones continuaban operando, lo que aumentaba los riesgos, por lo que cada labor debía efectuarse con un mayor cuidado, ralentizando así los trabajos.

En el caso de División Salvador, a principios de 2018 se registró una falla mientras se realizaban labores de actualización en Potrerillos, por lo que la estatal se vio obligada a operar la fundición de forma parcial hasta que se resolvieran los problemas; unos 22 días de reparaciones.

También la Fundición Potrerillos había programado su mantenimiento anual para ejecutarse desde el 13 de diciembre de 2018 hasta fines de enero de 2019, pero con los retrasos en la modernización, la compañía prevé ahora emprender un programa más exhaustivo, que tomaría, según las últimas declaraciones de la empresa, 45 días.

El caso de Chuquicamata es aún más complejo, ya que se trata de la fundición chilena de mayor capacidad, y por motivos de atrasos en la adecuación de equipos y construcción de las plantas de ácido sulfúrico, debió paralizar su actividad a partir del 13 de diciembre por más de 80 días, de acuerdo con aclaraciones de la compañía, proyectándose que vuelva a operar en abril-mayo próximo. En esta división existían dos líneas de fusión: Horno Flash y Convertidor Teniente (CT). Por decisión de Codelco, el CT cerró y dejará de estar operativo por no cumplir con los estándares. Para suplir la baja de capacidad de fusión al cerrar una línea, la estatal potenciará el Horno Flash.

Aun así, la capacidad de tratamiento de concentrado en Chuquicamata bajaría en unas 400.000 ton por año respecto de la capacidad anterior.

Una inquietud es cómo enfrentará Codelco los contratos de abastecimiento a corto y mediano plazo, con la fundición detenida. La refinería deberá abastecerse de ánodos desde Altonorte y sus otras operaciones para trabajar a capacidad.

El mayor problema radica en la complejidad de los concentrados que se tratan en la refinería de Chuquicamata, pues éstos tienen un alto contenido de arsénico, lo cual es rechazado en muchas refinerías extranjeras. Ello obligaría a una investigación de mercado rápida para encontrar nuevos compradores, pues las refinerías normalmente trabajan con contratos de abastecimiento a largo plazo, y la cantidad de concentrado que Chuquicamata tendrá disponible es considerable, por lo que se deben buscar fundiciones con capacidad para tratar dichos concentrados en el corto plazo.

En este contexto, cabe mencionar que Chile es el mayor productor de concentrados del mundo, con un 24% en 2016, y se proyecta que represente el 26% para 2030. A pesar de esto, el país mantiene una baja participación en producción de cobre de fundición a nivel global, con sólo un 8% en 2016, estimándose que disminuirá a 5% hacia 2030. En el caso de cobre refinado, igualmente posee baja participación en el total de producción, con un 11% en 2016, proyectándose sólo un 4% en 2030. Esta baja se explica en que, para las compañías presentes en Chile, no es un negocio atractivo construir refinerías y fundiciones, por su alta inversión y bajo retorno.

Contexto Mundial

La producción mundial de cobre de fundición ha ido variando con el pasar de los años. China es el país que más destaca: desde una participación de 2% en la producción mundial en 1980, se proyecta que para 2030 alcance un 43% del global (Figura 2). Chile en 1980 era el país con mayor producción de cobre de fundición, con un 12% a nivel global y un 13% en 1990, siendo superado por Japón en los siguientes años y China. Se proyecta que Chile sólo represente el 5% del total para 2030.

El hecho de que la capacidad de fundir concentrado de cobre esté altamente dominada por China, representa un gran problema. Dado que el concentrado no es un commodity, el precio de venta depende principalmente de la demanda y de la negociación que realicen las partes interesadas, por lo que China, al ir aumentando su capacidad instalada, incrementa a la vez su poder de negociación, pudiendo controlar en cierta medida el precio.

A Chile se le suma la complicación de que sus concentrados se consideran “complejos”, ya que poseen cantidades de arsénico que no todas las fundiciones están dispuestas a tratar, y se castiga el valor.

En la Figura 3 se observa la tasa de crecimiento promedio que se espera entre 2017 y 2020, presentando China un aumento constante en su capacidad instalada, mientras India aparece como un nuevo competidor, con alzas importantes. En Chile, a pesar de existir un proyecto de una nueva fundición de Enami, se espera una disminución de la capacidad para tratar concentrados.

En cuanto a los costos de las operaciones de fundición, éstos promedian del orden de cUS$25-30 por libra de cobre, manteniéndose las unidades chilenas dentro de los cuartiles superiores; Altonorte, Chagres y Caletones en el tercer cuartil de costos y el resto en el cuarto cuartil, siendo Chuquicamata la de mayor costo directo en Chile.