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Revista Minería Chilena Nº298

abril de 2006

La paradoja del alto precio del cobre

Políticos y dirigentes empresariales observan con preocupación los efectos colaterales que provoca esta bonanza de precios mineros.

Al cierre de esta edición, el precio del cobre había sobrepasado la valla de los tres dólares por libra de metal. La noticia –sin embargo– no fue una gran sorpresa. Ya los analistas habían pronosticado que el metal rojo podría acercarse a los US$ 3,50 por libra en un futuro no muy distante, como consecuencia de los bajos stocks y los conflictos laborales en México y Zambia.

Pasada la euforia natural que ha generado el alto precio del cobre, los analistas comienzan a ponderar los problemas que estos impensados valores podrían acarrear a la industria cuprera internacional y a la minería del cobre de Chile en particular.
Pareciera haber consenso de que la condición de abastecimiento crítico o directamente desabastecimiento de cobre es un escenario altamente probable en el mediano plazo, ya que son muy pocos los proyectos en desarrollo y menos todavía los descubrimientos de nuevos yacimientos de cobre que permitan equilibrar el mercado para el metal rojo.
El “factor chino” ya está asumido como un fenómeno que puede ser de largo efecto sobre la demanda de cobre, pero no es la única economía que está afectando la demanda. El sudeste asiático en general se perfila como una zona de gran crecimiento en términos de demanda, por sus requerimientos para desarrollar la infraestructura energética de estos países y por el mejoramiento del estándar de vida de su población.
En nuestro país políticos y dirigentes empresariales observan con preocupación los efectos colaterales que provoca esta bonanza de precios mineros, en especial sobre el valor de la divisa norteamericana, la que –a la inversa de lo que ocurre con el cobre– sigue sorprendiendo por su tendencia a la baja lo que podría provocar una pérdida de competitividad de otros sectores de la economía, como las exportaciones no tradicionales, los productos hortofrutícolas, los vinos, el salmón y otros que han sido motor del crecimiento de la economía chilena en los últimos 25 años.