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Revista Minería Chilena Nº455

mayo de 2019

Industria minera y el traspaso a la nube: ventajas y precauciones

La seguridad es quizás el tema que más preocupa a las empresas a la hora de acercarse a la migración cloud. Por ello es importante desmitificar y crear una nueva cultura al respecto.

Por Marcos Grilanda, gerente regional de Amazon Web Services

Para continuar siendo competitivos en el mercado, las empresas deben trabajar constantemente en transformar y mejorar la experiencia de sus clientes. Si bien la disminución de costos siempre es deseable, son la agilidad y la innovación los atributos catalizadores en el proceso de la modernización. Aquí entra a jugar un valioso papel las funcionalidades que ofrece la nube o cloud computing, que consiste en la suministro de recursos tecnológicos, como almacenamiento, bases de datos y otros a través de Internet.

El cloud computing permite que las organizaciones puedan desarrollar gran parte de sus operaciones con base en la nube.

En Chile, por ejemplo, la industria minera ya no mira desde lejos este fenómeno y comienza a subirse a la nube paulatinamente, pero con seguridad. Y es que los beneficios y ventajas competitivas no son menores y entre ellas destacan: la disminución de costos en infraestructura, aumento en la agilidad de los procesos, automatización de tareas repetitivas, lo que a su vez permite que los empleados puedan ocuparse de labores propias del negocio, mejora los tiempos de entrega y aumenta el espectro de herramientas disponibles para innovar.

Es el caso de Komatsu Cummins Chile, que actualmente cuenta con el 30% de su infraestructura en la nube de Amazon Web Services (AWS), tiene como objetivo llevar todas sus operaciones al modelo de cloud computing para convertirse en una organización 100% cloud.

“La transformación digital es un reto muy grande como proveedores de la minería, ya que tenemos que ir más rápido que los clientes, pero también debemos disminuir el riesgo y lograr mayor productividad y eficiencia”, destacó Juan Pablo Callejas, gerente de TI y Comunicaciones de Komatsu Cummins Chile.

Cultura de la seguridad

La disminución de los riesgos en estos procesos digitales apunta directamente a la prevención de ciberataques. Sufrir un atentado web es quizás el tema que más resquemor genera aún entre las empresas.

En este sentido, la ciberseguridad en las empresas se ha convertido en un problema estratégico debido a que cada vez es más factible que las compañías sufran ciberataques que pueden poner en riesgo la información que han almacenado de sus proveedores y clientes. Al día de hoy, no es suficiente dejar este tema a cargo de los departamentos de TI, ni proteger la red interna y externa de Internet; es necesario consolidar una cultura de seguridad en las empresas en la que participan todos los empleados, señala Mark Schwartz, director de estrategia de negocios de AWS.

Como en todo orden de cosas, el ajuste del paradigma es clave para la exitosa implementación de un cambio importante. Por ello ya debemos empezar a hablar de cultura de la ciberseguridad. Para acortar la brecha hay tener presente que:

  1. Las amenazas no provienen sólo de ciberpiratas. La ciberseguridad también puede verse afectada por eventualidades al momento de usar la red.  Errores en el sistema informático o la caída de los servidores son  situaciones que tienden a ser más frecuentes de lo que parece y es necesario estar preparados.
  2. Los trabajadores también pueden colaborar a la seguridad. Por ejemplo, instalando las actualizaciones de seguridad provistas por la empresa, siguiendo los parámetros de tráfico de información y consultando siempre con los expertos en el área de tecnología antes de modificar cualquier configuración.
  3. La seguridad cibernética no es un problema de ingeniería sofisticada. Consiste en seguir buenas prácticas, lógicas sencillas y prácticas al momento de hacer uso de la red interna y externa de la empresa. En conclusión, la transformación digital es inminente, más temprano que tarde la nueva forma de hacer las cosas se instalará irrevocablemente. Personas, empresa, instituciones y organizaciones deben comenzar a naturalizar los nuevos conceptos y dejar de mirar la tecnología como algo complejo y ajeno a nuestra realidad.