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Impactos del desarrollo minero en regiones: La búsqueda de una vinculación real y sostenible

El análisis, identificación y comunicación de los impactos directos e indirectos constituye uno de los principales desafíos de la industria minera ante las crecientes expectativas y demandas de carácter local y regional.

Los distintos grupos de interés relacionados con la industria extractiva, y en particular la actividad minera, están tomando un rol cada vez más activo en la demanda de información y transparencia sobre las condiciones en las cuales ésta desarrolla sus procesos, especialmente en temas vinculados a lo económico, social y ambiental.

A nivel local y regional, esta tendencia se refleja en el mayor grado de organización y capacidad de interlocución de las comunidades que habitan las zonas de influencia de las compañías mineras, teniendo en cuenta su impacto en las condiciones de desarrollo que generan.

Corporate Citizenship es una consultora global especializada en sostenibilidad y responsabilidad corporativa, entre cuyas líneas de trabajo se encuentra la investigación, análisis y medición de los impactos que generan las actividades extractivas de gran escala.

Ana Amar, associate director de Corporate Citizenship, explica que las expectativas de las comunidades respecto de la minería son especialmente altas. “Se espera que este tipo de actividades generen beneficios de distinta índole. A la vez, exigen que estas empresas se hagan cargo de las externalidades negativas que pudieran surgir a raíz de sus operaciones”, resalta la especialista.

Agustín Costa, socio y managing director de The Boston Consulting Group (BCG) en Chile, coincide con este análisis y resalta que son las propias compañías mineras las que deben ejercer el rol de “buen ciudadano” en sus zonas de influencia. Relacionado con lo anterior, destaca que la visión de responsabilidad social corporativa aplicada a la minería ha cambiado drásticamente en los últimos diez a quince años.

“Antiguamente, los requerimientos de responsabilidad social estaban enfocados a la seguridad de las personas, la adecuada gestión de desechos y la ética en materia de negocios y recursos humanos. Hoy en día, el espectro es mucho más amplio, incluyendo el uso eficiente de recursos y el desarrollo de las comunidades como pilares claves”, explica.

 Efecto multiplicador

La industria minera en Chile está llevando a cabo iniciativas para evaluar la influencia que tienen sus operaciones. A nivel internacional, este tipo de estudios se basan en la metodología de diferenciación entre impactos directos e indirectos de los procesos productivos.

Los primeros se identifican con la capacidad de una compañía para emplear directamente a trabajadores en sus operaciones y el valor económico generado por la empresa, que se distribuye entre una variedad de grupos de interés. Por su parte, los impactos indirectos se vinculan con las compras de bienes y servicios, desde sectores como manufactura y construcción hasta servicios financieros y transporte, que se derivan de los primeros.

Bajo esta metodología y utilizando datos y bases de cálculo del Banco Central, el Consejo Minero logró identificar el “efecto multiplicador” que genera el PIB minero en el PIB nacional, considerando su repercusión en otros sectores económicos del país.

Este análisis establece que –además de los impactos directos del sector en el crecimiento, empleo, ingresos fiscales y exportaciones– la minería demanda bienes y servicios de inversión y operación, que son adquiridos a otros rubros económicos generadores de actividad con valor agregado.

Además, la minería paga remuneraciones a sus trabajadores y entrega recursos al Fisco a través de impuestos y otros aportes, que derivan en un mayor consumo de los hogares y en gasto público. Esto, a su vez, se traduce en actividad económica también generadora de PIB en diversas áreas.

De esta manera, el Consejo Minero concluyó que el “efecto multiplicador” de la minería (utilizando datos y estadísticas a 2010), corresponde a 1,67. Esto significa que de los US$35.000 millones correspondientes al PIB minero directo de 2010, se pasó a US$58.000 millones que aportó la minería debido a este factor numérico.

La cooperación entre los sectores público, privado y de la sociedad civil es clave para fortalecer los impactos positivos de la minería.

Empleo y proveedores

Cuando se analiza específicamente el ámbito regional y local con mayor impacto, el sector de servicios a la minería es el que recibe mayor influencia.

Agustín Costa explica que lo anterior está relacionado con el aspecto laboral. “Esto se debe a, primero, la alta incidencia de la mano de obra en este sector económico y, segundo, a que debido justamente a esa alta incidencia de mano de obra, el factor local es preponderante”, señala el socio y managing director de BCG en Chile.

Marko Razmilic, presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), coincide con este análisis, tomando en cuenta su experiencia empresarial y gremial. Explica que el empleo directo es el efecto más inmediato y visible hacia la comunidad, junto con destacar el desarrollo de proveedores y prestadores de servicios.

“Es un sinnúmero de empresas proveedoras, pequeñas, medianas y grandes que, a la luz de la inversión minera se van encadenando, desarrollando su oferta, incrementando la aplicación de tecnología a sus procesos y contratando más personas. Por lo tanto, esta serie de encadenamientos y su impacto positivo en el desarrollo de la industria proveedora es muy valioso”, enfatiza.

A la vez, resalta la importancia de la cooperación entre los sectores público, privado y de la sociedad civil para fortalecer el desarrollo regional y establecer prioridades. En este sentido, destaca el aporte de iniciativas como el plan “Creo Antofagasta”, a través del cual se busca generar un desarrollo urbano integrado y sustentable de la ciudad. El comité público-privado de esta iniciativa está compuesto por más de 60 representantes de organizaciones de distintos sectores.

Frente al ajuste

Uno de los desafíos que se presenta en el ámbito del impacto de la minería en los niveles local y regional, es cómo enfrentar escenarios de ajuste en la industria, como el que se vive actualmente.

De acuerdo a su experiencia en Corporate Citizenship, Ana Amar explica que se han generado mecanismos de negociación entre las compañías mineras y sus proveedores, mediante los cuales se establece una planificación de mediano plazo que disminuyen los riesgos económicos y financieros.

“A las compañías mineras no les conviene la desaparición de sus proveedores, ya que puede implicar ausencia de una oferta especializada que responda a la complejidad de las actividades mineras, considerando aspectos como seguridad, logística y adecuación a estándares internacionales de calidad”, enfatiza.

Por su parte, Daniel Llorente, presidente de la Corporación por el Desarrollo de la Región de Atacama (Corproa), explica que el actual escenario ha tenido efectos negativos en la economía regional. “No es un misterio que la industria minera no está pasando por su mejor momento y que esa situación afecta a todos los actores involucrados en este sector, incluidos por cierto los proveedores. Sin embargo, también sabemos que esta industria es cíclica y que los boom no son eternos”, señala.

Al respecto, el dirigente gremial explica que se deben mantener los canales de comunicación entre los distintos actores de la industria, para establecer medidas que permitan disminuir los impactos negativos, junto con generar nuevas alternativas de negocios.

Marcos Gómez, gerente general de la Asociación de Industriales de Iquique, también reconoce los impactos negativos en la economía regional de la actual situación en la industria minera. “En la región podemos observar el cierre de contratos, endeudamiento en el sistema bancario, quiebra de empresas proveedoras mineras, aumento de cesantía, la disminución de ventas en toda la cadena, entre otras consecuencias”, señala.

Al respecto, enfatiza que es muy importante reconocer los desafíos que enfrenta la minería hacia el futuro. “Se requiere de un esfuerzo de innovación abierta, que incorpore a los proveedores como una de sus principales fuentes para nutrirse de nuevos conocimientos, tecnologías y soluciones que aporten en la competitividad de la industria”, afirma.