Revista Minería Chilena Nº468

agosto de 2020

Fundiciones y refinerías: En busca de asegurar su sostenibilidad     

Al efecto que han tenido en esta industria las diversas restricciones que trajo aparejada la pandemia, se suma el debate respecto a su impacto en el desarrollo futuro de la minería nacional.

La crisis sanitaria que afecta al mundo ha impactado en la forma como se desenvuelven los segmentos que conforman la cadena productiva minera. Tal es el caso del segmento de fundiciones y refinerías, que está marcado por el ritmo de China, su principal actor.

Álvaro Merino, gerente de Estudios de Sonami, explica que “antes del brote de Covid-19, las fundiciones en China ya estaban pasando por una situación compleja, debido a un importante crecimiento en la capacidad de procesamiento junto con una limitación en la oferta de concentrados”.

Detalla que antes de la pandemia “estábamos en presencia de un claro déficit en el mercado de concentrados, generando estrechez financiera para las fundiciones, situación que se agrava con la expansión del coronavirus, debido a la paralización de las fundiciones en China durante el periodo de cuarentena: enero y febrero del presente año, debilitando su situación financiera”. A lo anterior, agrega que a partir de marzo se registran dificultades en el suministro de concentrado, particularmente de yacimientos mineros en Perú, Panamá y África, que han paralizado temporalmente sus actividades debido a la pandemia. “Esta situación está presionando los cargos de tratamiento a la baja, y en consecuencia los ingresos esperados”.

Industria en reactivación

Jorge Cantallopts, director de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco, asevera que el principal impacto en el mercado de las refinerías y fundiciones se vio entre febrero y marzo, “cuando las restricciones a la actividad declaradas en China afectaron a algunas fábricas de semis (productos de cobre como alambres, laminas, tubos), lo que llevó a las fundiciones de dicho país a acumular inventarios, provocando una estrechez en la capacidad de fundición y refinería, lo que se tradujo en mayores cargos de tratamiento. Sin embargo, una vez superada la crisis en China, y con el traslado de la crisis sanitaria a algunos países mineros como Chile, Perú, México o Panamá, la situación se revirtió y ahora el mayor riesgo está en el abastecimiento de concentrados. Esto permitió que los cargos de tratamiento volvieran a los niveles previos a la crisis”.

Una visión similar posee Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, quien comenta que “la paralización de operaciones chinas en los primeros meses del año golpeó la demanda de minerales. Sin embargo, debido a las muestras de control de la pandemia en ese país, estas instalaciones han mostrado una recuperación en su producción desde finales de marzo”.

A ello se suma que varias unidades decidieron adelantar las detenciones programadas de mantenimiento y así reducir el impacto por falta de minerales. “Ahora bien, si los retrasos por el lado de la oferta de mineral continúan en mayo y junio; varias fundiciones y refinerías han considerado reducir su producción”, asevera el especialista.

Respecto de la situación en Chile, Claudio López, representante comercial de Químicos para Marubeni Corporation, destaca que de marzo a la fecha estas instalaciones han trabajado de manera normal, tomando todas las medidas de prevención ante el Covid-19. Sin embargo, “la mayor expansión del contagio en el país hacia fines de mayo, no deja indiferente a las mineras, en caso de tener que asumir políticas de aislamiento más estrictas, y entonces, tener que bajar en algún grado sus tasas de producción”, indica.

Costos de tratamiento

Álvaro Merino, gerente de Estudios de Sonami, explica que los ingresos de la industria de las refinerías y fundiciones están dados por los cargos de tratamiento, es decir, el cobro que realizan las fundiciones y refinerías por fundir y refinar los concentrados de cobre. A medida que aumenta la capacidad de fundir, y por tanto se incrementa la demanda por concentrados, disminuyen los cargos de tratamiento, en caso contrario, aumentan.

En ese contexto, el especialista estima que en el corto plazo, refiriéndose a los años 2020 y 2021, “las fundiciones continuaran con estrechez económica debido fundamentalmente a la expansión de la capacidad de fundición de China y a la ausencia de nuevos proyectos mineros de cobre que incrementen la oferta de concentrados. Es probable que las fundiciones de más altos costos tomen la decisión de cerrar si esta situación se prolonga o se agudiza”.

Mientras que a mediano plazo, es decir 2022-2023, se espera que gradualmente disminuya el déficit proyectado en la medida que entren en producción las ampliaciones de faenas mineras y nuevos yacimientos productores de concentrado, entre los que destacan la expansión de Toromocho y Los Pelambres, a los que se agregan Spence, Quebrada Blanca II, Timok, Mina Justa y Quellaveco.

“Hacia el año 2024, es probable que se observe un superávit en la medida que nuevos proyectos aumenten la oferta de concentrados, a menos que se aumente de forma relevante la capacidad de fundición”, menciona Merino.

Abastecimiento asegurado

Uno de los productos resultantes de la operación de las fundiciones es el ácido sulfúrico, un insumo relevante para la minería, que en el caso de Chile, no es cubierto completamente por la producción nacional.

Álvaro Merino estima que la producción de ácido sulfúrico de Chile para este 2020 se ubicará en torno a las 5,7 millones de toneladas, en tanto que el consumo será del orden de 8,2 millones de toneladas.

Para Perú se proyecta una producción de 1,7 millones de toneladas y un consumo de 0,5 millones, superávit que fundamentalmente se destinaría a Chile. El saldo del déficit chileno -1,3 millones de toneladas-, deberá ser importado principalmente desde Asia.

Pese a las restricciones en términos logísticos, Jorge Cantallopts apunta que hasta el momento no se detectan problemas de abastecimiento, de hecho en el primer trimestre las importaciones de ácido aumentaron en 13,3%; incluso marzo de 2020 fue 8% más que en igual mes de 2019.

Durante abril e inicios de mayo, en tanto, “hemos vistos mayormente congestión en los puertos del norte debido a diferentes factores, tales como menores consumos, restricciones en terminales debido a las medidas de prevención por el coronavirus y dificultades en el área de estanques en el sector de mina y terminal, lo que redujo capacidad de almacenamiento”, menciona Claudio López.

Juan Carlos Guajardo coincide en que los problemas para las fundiciones y refinerías podrían observarse en aspectos como el almacenamiento del ácido que resulta como subproducto de sus procesos. “Aquí existe un riesgo mayor en caso de dificultades en movilizar las existencias; podrían ocurrir reducciones de producción, situación que afectó a algunas fundiciones en China durante abril y mayo”, indica.

Jorge Cantallopts destaca que este año las fundiciones chilenas aumentaron su producción en 28,7% a marzo.

“Las únicas que bajaron un poco fueron puntualmente Paipote en enero y Altonorte, porque estaban en mantención. Codelco, por otra parte, aumentó en 132% su producción respecto al mismo trimestre del año pasado, dando indicios de funcionamiento a total capacidad de sus fundiciones”, indica el profesional de Cochilco.

Con miras a la sostenibilidad

El ministro de Minería, Baldo Prokurica, considera que uno de los grandes retos que tiene el sector de fundiciones y refinerías es avanzar hacia una actividad más sostenible, destacando en esa materia el Decreto Supremo 28, que obliga a capturar el 95% de los gases.

La autoridad asegura que “hoy podemos decir que el 100% de las fundiciones (en Chile), está cumpliendo el DS 28. En el caso de Codelco, han logrado la captura de 97,4% de arsénico y 96,4% de azufre, mientras que Enami registra una captación promedio de azufre de 95,4%, y respecto del arsénico está en el orden del 98 al 100% en el último año”.

“Un paso relevante es alcanzar mejoras de gestión y productividad a nivel interno en las fundiciones nacionales, ya que se encuentran entre aquellas con los costos de operación más elevados a nivel mundial, restándoles competitividad”, advierte el Secretario de Estado.

Rol estratégico

En la visión del ministro Prokurica, “las fundiciones tienen un rol estratégico para Chile, ya que se proyecta un importante crecimiento en la producción nacional de concentrados de cobre para los próximos años y además, porque permiten aumentar el valor agregado a la minería”.

Esta mirada es compartida por el profesor de Ingeniería de Minería de la Universidad

Católica (UC), Gustavo Lagos, quien enfatiza la importancia de que Chile cuente con fundiciones sustentables -económica y ambientalmente-, debido a que “es una parte de la cadena de procesamiento en que Chile fue número uno en el mundo desde los ‘80 hasta 2006, cuando fue sobrepasado por China. Posteriormente pasó a tercer lugar, ya que Japón ocupó el segundo lugar”.

El académico hace notar que transportar concentrados es muy costoso ambientalmente a nivel global, en emisión de gases invernadero y otros varios indicadores. Y añade que abandonar la tecnología asociada a tener funciones competitivas, “es cerrar un segmento de la metalurgia extractiva de nuestra industria”, que involucra a universidades, proveedores, institutos tecnológicos, nuevos desarrollos, etc.

En esa misma línea, Iván Valenzuela, director de Cesco, considera que la industria de las fundiciones y de la metalurgia “nos permite, por una parte, acercarnos a las nuevas tendencias de sustentabilidad y de valor que orientan a los mercados: materias primas trazables, reciclables y estar inmersos en cadenas de producción limpias (economía circular). Y por otra, constituye un aprendizaje clave para resolver los desafíos de una minería cada vez más compleja, que enfrenta una fuerte presión de costos y exigencias medioambientales inéditas”.

Además, recuerda que tener una industria de fundición “reduce el riesgo de depender tan críticamente de un solo mercado y de posibles rupturas de la cadena logística, y permite acceso a conocimiento comercial y tecnológico estratégico. También disminuye riesgos asociados al transporte marítimo y terrestre de concentrados complejos y los costos de flete. Por eso, como Cesco elaboramos una propuesta para una nueva fundición 2.0, que es un punto de partida para discutir sobre el futuro de la minería en nuestro país”.

Un buen negocio para Chile

Con el objetivo de aportar a la discusión sobre esta actividad y la importancia de una nueva fundición, Cesco elaboró el documento ‘Cobre refinado, un buen negocio para Chile’, redactado por: Gustavo Lagos, Universidad Católica; Iván Valenzuela, Cesco; Roberto Parra, Universidad de Concepción; Mauro Valdés, presidente Dinámica Plataforma; Jose Joaquín Jara, Cesco; Juan Carlos Salas, Universidad Católica; Juan Rayo, JRI; y Leandro Voisin, Universidad de Chile.

En el documento se plantea que la discusión sobre fundiciones es muy pertinente, pues permite abrir una conversación sobre el futuro de la minería en Chile, después de más de 30 años que la estrategia minera ha apuntado en lo central a un solo objetivo: aumentar la producción de cobre y exportar concentrados.

“La minería para seguir creciendo y aportando valor acorde a sus recursos necesita una nueva mirada, ya no basada exclusivamente en el aumento del tonelaje de concentrado producido. El desafío es generar al país más valor por unidad de cobre producido”, sostiene el documento.

Asimismo, se advierte que más allá de lo necesario que resulta una nueva fundición para el futuro minero del país –tanto por aspectos estratégicos, como de nuevos requerimientos de los mercados y medioambientales-, pareciera ser viable económicamente. Para ello se revisaron las experiencias de fundiciones internacionales y que compiten exitosamente con sus pares chinas.