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Revista Minería Chilena Nº452

febrero de 2019

El potencial de la mediana minería

Si bien este sector está lejos de la producción masiva de las grandes faenas, las medianas compañías y sus yacimientos poseen ventajas comparativas que les auguran un escenario atractivo.

La mediana minería representó un 4% del total de la producción cuprífera en Chile durante 2017 y un 6% en promedio durante el periodo 2010 y 2017, según Cochilco. De acuerdo con las proyecciones de la entidad, este escenario no debiese mostrar mayores cambios en los próximos años.

La cifra puede resultar menor frente a los volúmenes que mueve la gran minería, pero su real dimensión se manifiesta al compararla con otros sectores productivos del país: es así como el nivel de exportaciones de los medianos actores es similar a los envíos de vino embotellado y significativamente mayor al de otros rubros, como la pesca o la industria metálica básica.

Al mismo tiempo, la información que maneja Cochilco refleja que la mediana minería cuenta con una cartera de inversiones que en los últimos cuatro años se ha situado en su proyección por sobre los US$4.000 millones.

Cabe destacar que si bien existen diversos parámetros, la Comisión considera como mediana minería a toda empresa que cuenta con una planta concentradora y/o refinería en sus operaciones y con producción anual inferior a las 40.000 toneladas, y/o aquellas que produjeron entre mil y 40.000 toneladas de cobre fino equivalente durante 2017.

En la clasificación que hace Sernageomin, en tanto, la mediana minería en Chile es un sector que está compuesto por 21 compañías de cobre y 6 de oro (2017).

Yacimientos más viables

Respecto del potencial que tiene este sector, desde la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Cristina Betancour, gerente de Desarrollo, y Álvaro Merino, gerente de Estudios, señalan que dado el nivel de desarrollo de la minería en Chile, cada vez es más difícil que existan nuevos proyectos de gran tamaño y con altas leyes.

Por ello, visualizan más oportunidades para la mediana minería, tanto en lo que se refiere a nuevos yacimientos (greenfields), como a la evolución de algunos grandes depósitos que podrían pasar a ser medianos, pues ya no tendrían ventajas competitivas al explotarse como grandes operaciones. Un ejemplo reciente de ello es lo ocurrido con Michilla, faena que fue cerrada por Antofagasta Minerals, pero posteriormente adquirida por Minera Haldeman.

Otra ventaja que ofrece este grupo de actores, es su mayor disponibilidad y flexibilidad para incorporar nuevas tecnologías.

Así lo considera el representante de la UAI del Centro Integrado de Pilotajes y Tecnologías Mineras (Ciptemin), Juan Daniel Silva, quien afirma que en mediana minería, “la ventaja (para testear nuevas soluciones) es la escala productiva, pues requiere un costo de prueba menor para validar”. A eso se suma la variedad de procesos productivos que tiene este segmento minero, que incluye minería del cobre, oro, plata y otros minerales metálicos y no metálicos.

Silva, quien es director del Centro de Innovación Minera de la Universidad Adolfo Ibáñez (iUAI Mining Center),  destaca que las validaciones tecnológicas que tengan lugar en la mediana minería chilena pueden ser exportables a otros países. “En Chile, la gran minería es gigante. Normalmente la minería extranjera se parece más a la mediana minería. Por lo tanto, lo que se valide y certifique en este segmento en Chile, también podrá ser exportable al mundo minero, sobre todo en países vecinos como Perú, Colombia, Brasil y México”, precisa.

Asimismo, el experto percibe que a nivel de procesos existe en la mediana minería una mayor demanda por equipos y soluciones a nivel de minería subterránea, mientras que en las grandes faenas la demanda ocurre en rajo abierto.

Nuevas habilidades

Los desafíos que plantean los avances tecnológicos y cómo éstos repercutirán en el perfil del capital humano requerido a futuro también es un tema de preocupación, pero que hasta ahora se ha enfocado en la realidad de la gran minería. Por este motivo, Cochilco elaboró un reciente estudio enfocado en conocer el panorama de las medianas mineras.

La información  considera las respuestas de 18 compañías, esto es cerca del 82% de los actores del sector y similar porcentaje de la producción de este segmento durante 2017.

Sus resultados arrojaron que ese conjunto de empresas contaba con una dotación propia de 5.329 trabajadores, mientras que los externos sumaban otros 5.530, lo que equivale a una tasa de prácticamente uno a uno. El estudio reflejó, también, que la proporción de personal propio con educación universitaria o superior era de 20,5%, más del doble de los externos, con un 9,9%. Sin embargo, a nivel de educación técnica ocurre lo inverso. En esta categoría son los trabajadores externos los que cuentan con una mayor proporción de operadores con esta calificación que las dotaciones propias: 27,1% versus 14,3%, respectivamente.

Respecto del nivel de automatización el estudio muestra que existe una preponderancia por el desarrollo manual y mecanizado en cada una de las operaciones que respondieron. “Se observa que el trabajo mecanizado es por lejos el que concentra actualmente el mayor uso dentro de las operaciones de mediana minería, alcanzado un 70% de preponderancia. Sin embargo, se proyecta una disminución al 57% hacia 2028. En paralelo, se aprecia un aumento significativo del trabajo tecnologizado, desde un 7% en 2018 a un 19% en 2028. Por último, el trabajo manual alcanzaría un aumento desde un 15% de preponderancia en la actualidad hasta un 20% al 2028”, advierte Cochilco, lo cual plantea un desafío a futuro, especialmente en el ámbito formativo de estas personas.

En todo caso, el reporte avizora también un escenario de mayor contratación por parte de este sector en la próxima década: “Revisando la evolución proyectada al 2028, vemos que a nivel se agregado se proyecta un aumento del 20% en el número de trabajadores en todas las operaciones mineras consideradas”.

Cercanía con las comunidades

Otro aspecto diferenciador de la mediana minería es su mayor cercanía con las localidades en que están insertas, pues muchos de sus trabajadores provienen de esas zonas.

Cristina Betancour y Álvaro Merino explican que mientras menor es el tamaño de las faenas, mayor es su cercanía a la comunidad. Añaden que el hecho de que los trabajadores pertenezcan a las zonas donde se emplazan los yacimientos, permite que dichas comunidades tengan otro acercamiento a las faenas. No sólo ellos son cercanos, sino también sus familias.

“Sin duda que hoy la sustentabilidad es una materia que cruza todo el espectro productivo de la industria minera y es un tema prioritario en el diario quehacer de las compañías mineras, materia que abarca el ámbito económico, ambiental y social”, enfatizan los ejecutivos de Sonami.

Al respecto, hacen notar que si se recurre a estadísticas sobre judicialización y nivel de conflictividad con las comunidades, se aprecia que en la mediana minería en estos aspectos tiene menor presencia, en comparación con las empresas de mayor tamaño.

En resumen, este sector cuenta con ventajas que le permiten -con el apoyo adecuando, especialmente en materia de fomento- seguir desarrollándose y contribuyendo a su entorno local, regional y al país.

Minera Valle Central y el tratamiento de relaves         

Un ejemplo de tecnología y soluciones sustentables en la mediana minería es Minera Valle Central, que recupera cobre y molibdeno a través del tratamiento de relaves de División El Teniente.

La minera -propiedad de Amerigo Resources- puso en marcha recientemente una nueva planta para el procesamiento de los relaves finos del tranque Cauquenes. El proyecto demandó una inversión de US$100 millones y le permitirá producir entre los años 2019 y 2037 unas 600.000 toneladas de cobre adicionales, así como 36 millones de libras de molibdeno.

La nueva planta permitirá una producción anual de 18.000 a 40.000 toneladas de cobre y de 750.000 a 2,5 millones de libras de molibdeno, manteniendo a la empresa minera dentro de los rangos productivos de la mediana minería.