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Edad del cobre: uso en el Calcolítico

Por Alexander Leibbrandt

Los primeros usos del metal fueron todos objetos martillados y repujados que se usaron básicamente para decoración personal y para actividades domésticas.

Después de haber visto aspectos generales de los metales en la antigüedad (Cap. 1), el comienzo de la producción de cobre y bronce, y su lenta difusión hacia regiones vecinas (Cap. 2) y las técnicas mineras y metalúrgicas empleadas en el pasado (Cap. 3), trataremos en los próximos capítulos los usos del cobre a través de la historia y las razones que lo justificaban.

Sabemos que el cobre tiene múltiples propiedades y, gracias a ellas, este noble metal siempre se mantuvo vigente para satisfacer la demanda de las sociedades. Cuando al final del Neolítico el hombre requirió un material resistente, maleable, reciclable y fácil de obtener, apareció el cobre como único metal que cumplía con todas estas condiciones. Con el correr de los siglos y el progreso de las sociedades, éstas comenzaron a demandar un metal más duro y apto para hacer objetos fundidos. Fue nuevamente el cobre que, con su aleación de bronce, satisfizo esta necesidad.

A fines de la Edad Media los adelantos científicos, astronómicos y náuticos requirieron de nuevos instrumentos; fue así que el cobre respondió con el latón, una aleación maleable y maquineable, ideal para su fabricación.

Por otra parte, fue necesario proteger a los buques de madera de la temible broma y evitar la adherencia de moluscos, en consecuencia, se revistieron los cascos de madera con láminas de cobre que, gracias a sus propiedades bactericidas y fungicidas, fue el único material adecuado para ello.

En 1835 vino el invento del telégrafo que requirió un alambre apto para transmitir datos. Otra vez fue el cobre que se puso al servicio de los requerimientos de la sociedad y, con la electrificación del mundo, el alambre de cobre comenzó su avasalladora marcha, gracias a su alta conductividad eléctrica.

Actualmente, las sociedades modernas están requiriendo de un material que evite contagios a las personas. Nuevamente es el cobre que, entre su amplia gama de propiedades, dispone de aquellas necesarias para cumplir con esta nueva demanda: bactericida, antivirus y fungicida.

Volvamos al Calcolítico: los primeros usos del cobre fueron todos objetos martillados y repujados que se usaron básicamente para decoración personal (pendientes, pulseras, anillos) y para actividades domésticas (cuchillos, hachas, cinceles, leznas, fuentes y vasos).
Las propiedades demandadas fueron su fácil elaboración (maleabilidad), su permanencia en el tiempo (anticorrosión) y la propiedad de endurecimiento al ser martillado, propiedad necesaria para hacer cuchillos con un metal tan blando como el cobre.

El cobre fue usado, principalmente, de tres maneras: como cobre puro, debido a que aún no se habían inventado las aleaciones; como piedra preciosa (cuentas de malaquita) y como pigmento para colorear.

Esta primera etapa fue común a todas las culturas, pero su duración fue muy variada.

En Asia Menor y América del Norte duró varios milenios y en China, sólo unos pocos siglos.

En el próximo capítulo, veremos los usos del cobre durante la época de bronce.