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De Minnesota a Chuquicamata

El destacado ingeniero norteamericano fue figura clave en la minería chilena del siglo XX, habiendo desempeñado funciones estratégicas en Potrerillos y Chuquicamata, y realizando aportes para las aperturas de
El Salvador y Exótica.

Nació en Minneápolis, Minnesota en 1901, cursando los primeros años de educación en su ciudad natal. Luego se trasladó a estudiar a Nueva York donde se graduó como Bachiller de Artes en Columbia College en 1922 e ingeniero metalurgista en la Escuela de Minas de la Universidad de Columbia en 1925. Poco antes había participado activamente en el Cuerpo de Señales del Ejército de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial.

En 1925 entró como ingeniero de costos a Phelps Dodge Corporation en Morenci, donde en breve pasó a trabajar como ingeniero y mine foreman en la mina Inspiration, de propiedad de Consolidated Copper Corporation, permaneciendo casi una década en el estado de Arizona.

En 1935 inició su vertiginosa carrera profesional en Chile cuando fue destinado como ayudante del superintendente de Potrerillos a Andes Copper Mining Company –llegando a tomar su cargo al año siguiente– para alcanzar en 1937 el puesto de superintendente, que entonces reunía la dirección de la mina vieja, la fundición, las plantas de flotación, de lixiviación, de ácido sulfúrico y de electro-obtención de cobre.

Entre 1944 y 1945 fue asistente del gerente general, y en 1945 asumió el cargo de gerente general de Andes Copper Mining Company, con sede en Potrerillos, hasta 1948. Dicho año fue nombrado gerente general de Chile Exploration Company, con residencia en Chuquicamata. En abril de 1953 encabezó allí la inauguración de la planta de sulfuros del mineral con la presencia del Presidente de la República, Carlos Ibáñez del Campo. En el acto, Brinckerhoff señaló que “la construcción de esta magnífica obra de ingeniería asegurará, por muchos años, la producción de cobre en Chile a un ritmo siempre creciente”.

Durante 1955 pasó a desempeñarse como gerente de operaciones de Anaconda Company para Sudamérica. Entre 1956 y 1958 fue vicepresidente ejecutivo de Andes Copper y Chile Exploration simultáneamente, hasta que en 1958 llegó a ser presidente de Anaconda Company y sus subsidiarias. En 1964 y 1965 fue presidente de la Junta de Directores y luego presidente del Comité Ejecutivo de Anaconda Company hasta su retiro en 1969. En esa época y siendo máxima autoridad de la compañía, ofreció toda su cooperación para la apertura de dos nuevos yacimientos: El Salvador y Exótica.

En el plano familiar, en 1926 se había casado con Florence Andreen y tuvo una hija única, Carol –que nació en Chile– contrayendo matrimonio con Walter L. Kietzman, dándole varios nietos. Siendo físicamente corpulento, tenía un carácter caballeroso, afable, comprensivo, y sobre todo era una persona simple, humana, especialmente preparada en materias de minería, metalurgia y administración de empresas.

Otra cualidad destacada en Brinckerhoff fue el gran afecto que sintió por Chile y su gente, al punto que en 1959 impulsó la construcción de un monumento a los mineros de Chuquicamata bajo la dedicatoria “para la gran familia de Anaconda”. Ese mismo año proclamó al mineral como la “capital mundial del cobre” y anunció planes para un museo minero. Sentimientos que expresó hablando en español públicamente en 1969: “Considero una gran honra el haber estado asociado a este afán de avance y perfeccionamiento industrial, durante cuyo ejercicio he podido apreciar las extraordinarias cualidades del trabajador chileno y el espíritu de superación de los ingenieros y técnicos. En los 35 años de mi asociación con la minería de Chile y habiendo vivido 23 de ellos en el norte, aprendí a valorizar los nobles esfuerzos hechos para hacer crecer y perfeccionar la industria minera, hasta lograr que constituya un factor básico en el desarrollo económico y el avance social. Al mismo tiempo, esto ha creado en mi espíritu un profundo cariño y apego a esta valiosa tierra”.

Las palabras anteriores fueron parte de su discurso de agradecimiento en el homenaje que el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile –donde ingresó en 1953 y llegó a ser socio honorario– le rindió, al conferirle la Medalla de oro al Mérito por servicios distinguidos a la minería chilena, durante el Congreso Minero realizado en Copiapó en 1969. El Directorio del Instituto otorgó por unanimidad este reconocimiento a Brinckerhoff debido a su extraordinaria labor y notable contribución al progreso de la minería cuprífera en Chile, así como por sus cualidades que acreditaban ser uno de los más prominentes ingenieros de minas en el ámbito internacional.

Pero no era el primer galardón, pues a lo largo de su vida recibió varias distinciones. En 1956 el Gobierno de Chile le había otorgado la Medalla al Mérito Bernardo O’Higgins en el grado de Oficial. A nivel académico, recibió las medallas “George Vincent Wendell” y “Egleston” (1961) de la Universidad de Columbia por su servicio en el campo de la ingeniería. También obtuvo el grado de Doctor en Ciencia de la Universidad de Arizona (1967) y Miembro Honorario A.I.M.E. por haber servido en la 12ª División de Ejército en la Primera Guerra Mundial.

Paralelamente, fue Director de The First National City Bank of New York y de National Mines Services en Pittsburg; además de socio de American Institute of Mining and Metalurgical Engineers y miembro del Club de La Unión en Chile, entre otros. Después de haber sido ex Director de Anaconda Company, de Anaconda Sales Company y de Chile Copper Company, siguió trabajando como consultor al cabo de su vida profesional.

En abril de 1987 Charles M. Brinckerhoff falleció en su residencia de Nueva York. Su partida fue sentida por nuestro ámbito minero, aunque de seguro, como dijo una vez: “dondequiera que me encuentre estará siempre la presencia de Chile en mi mente y en mi corazón”.

María Celia Baros M.
Licenciada en Historia