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Consumo de agua y energía en la minería: Tomándole el pulso a los insumos críticos

De acuerdo con Cochilco, la proyección de consumo de agua total a 2027, por parte de la minería, indica un aumento de 22% respecto de 2016, pero el recurso proveniente del mar casi alcanzará al continental. La demanda de electricidad crecerá 34% en los próximos diez años.

En una actividad realizada en la Universidad Adolfo Ibáñez, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), presentó los resultados del informe “Proyección del Consumo de Electricidad y Agua de la Minería del Cobre al año 2027”, a partir de una cartera de inversiones mineras por US$49.000 millones en el periodo.

De acuerdo con el documento, si bien se estiman incrementos superiores a 20% y 30% respectivamente en cada segmento, en el caso del recurso hídrico se advierte un importante aumento de la participación de agua de mar en el consumo total, mientras se aprecia un ajuste a la baja en la tendencia alcista de la demanda energética, comparado con el estudio de hace un año.

Según Cochilco, se prevé que el consumo total de agua (de origen continental y marítimo) alcance los 20,1 m3/seg en 2027, lo que representa un alza de 22% respecto de 2016. El recurso de origen continental llegaría a 10,8 m3/s en diez años más, registrando una caída de 17% en relación a los 13,0 m3/s consumidos en el último ejercicio.

“En el caso del agua de mar la situación es diametralmente diferente: en la medida que el consumo de agua continental disminuye, el agua de mar observa un crecimiento, el que pasa de los 3,4 m3/seg en 2016 a  9,3 m3/seg en 2027”, comentó el vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Sergio Hernández.

En efecto, se espera que el agua de mar alcance el 46% del agua total requerida por la industria del cobre en diez años más, pues son cada vez más las faenas mineras que se suman a la construcción de sus propias plantas desaladoras o al consumo directo de agua de mar.

Al respecto, el representante de Cochilco hizo ver que uno de los principales factores en la disminución del consumo de agua continental proviene de la puesta en marcha de la planta de Escondida, EWS, con una capacidad de 2.500 l/s, que entraría en operación durante el presente año.

Sin embargo, Hernández también se mostró crítico sobre la poca integración que se observa en este tipo de proyectos: “(Éste) es un mercado que está tan parejo entre oferta y demanda y permanecen fijos los mercados de destino, que podríamos decir que las mineras entre sí, entre las grandes y las grandes con las medianas o con las pequeñas, no compiten; por lo tanto, si no compiten, por qué no se integran algunos esfuerzos de inversión común”, sostuvo, añadiendo que como Gobierno están promoviendo la asociatividad en la inversión en plantas impulsoras y desaladoras de agua de mar.

Reutilización en aumento

En conversación con Minería Chilena, el vicepresidente ejecutivo de Cochilco destacó que en el agua también hay una reutilización cada vez mayor. “El reciclaje del agua hace diez años no era más de 45%, hoy día llega sobre el 70%”, detalló.

Escenario energético

Sobre el consumo de electricidad por parte de la minería, el informe da cuenta que éste creció 24% en los últimos siete años, debido al aumento del mineral procesado. Y se prevé un incremento de 34% a 2027, llegando a 29,48 TWh.

De acuerdo con Sergio Hernández, la estimación responde a factores como el mayor movimiento de tierra para extraer toneladas de cobre, a causa de la baja en las leyes del mineral, además del aumento de producción y de la demanda energética que supone el uso de plantas desalinizadores.

Sin embargo, esta proyección fue analizada con cautela por parte del Consejo Minero, desde donde se reparó que los 29,48 TWh de consumo en 2027 representan una disminución de 13% respecto de los 34,09 TWh estimados a diez años en el informe presentado por Cochilco en 2015.

Concentración y desalinización: los más intensivos

En el informe se señala que el proceso de concentración de cobre seguirá liderando la demanda energética de la minería, con un aumento de 68% en los próximos diez años.

En tanto, la energía que consumirá la industria minera por el uso de agua de mar se triplicará durante el mismo periodo.

Figura 1