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Cambio estructural en el mercado del ácido sulfúrico

El agotamiento de las zonas oxidadas de explotación, sumado a la producción obligada de ácido sulfúrico a raíz de la nueva normativa ambiental, dará paso a un mercado excedentario, señala estudio de Cochilco.

El último informe sobre el mercado nacional del ácido sulfúrico presentado por la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) confirma el cambio estructural que tendrá este insumo en el país: Chile pasará de ser deficitario a excedentario en la próxima década. El matiz de este nuevo reporte radica en que, respecto de estimaciones previas, el cambio se retrasará cuatro años.

El aplazamiento, según explica el documento titulado “Mercado chileno del ácido sulfúrico al año 2025”, radica, principalmente, en la cancelación de proyectos y cierre de plantas quemadoras de azufre durante 2015 y principios de 2016, junto al aumento de consumo declarado por algunas compañías, en respuesta a la menor ley y mayor cantidad de impurezas de los minerales a lixiviar.

Pasados estos cuatro años, la producción nacional de ácido sulfúrico superaría el nivel del consumo interno, dando paso a la condición de un mercado excedentario. Lo anterior tiene varias raíces, derivadas del comportamiento de la demanda y de la oferta.

Para el caso base contemplado en el informe, se proyecta que el cambio a una situación de superávit se registraría entre 2022 y 2023, con un excedente de 462.000 toneladas en 2023, para alcanzar al final de la década un excedente de 883.000 toneladas. Si se añaden aquellas iniciativas potenciales de consumo, sin considerar aportes potenciales de producción provenientes de Molyb y Molynor, el cambio en la estructura deficitaria llegaría entre 2024 y 2025, con un pequeño excedente de 87.000 toneladas en este último año.

Consumo

Durante 2015 el consumo de ácido sulfúrico llegó a los 7,77 millones de toneladas, un 2,2% menos que en 2014. De ese total, alrededor de 7,42 millones de toneladas, un 95,5% de la oferta nacional, se destinó a la producción de 1,78 millones de toneladas de cobre en cátodos SxEw, una tasa de consumo unitario (TCU) promedio de 4,15 toneladas de ácido por tonelada de cátodo.

El consumo de ácido sulfúrico en el mercado chileno sigue fuertemente marcado por la actividad minera, específicamente por la lixiviación de minerales para producir cátodos de cobre SxEw, mientras que sus otros usos, como industrial (papeleras, industria química, celulosa y algunos consumos menores en plantas desaladoras) y en la minería no metálica son casi marginales.

Para los próximos años, evalúa Cochilco en su estudio, el consumo no volverá a ser mayor. El ejercicio recién pasado cerraría con un consumo de 7,61 millones de toneladas, un 2,15% menos que lo declarado en 2015. La tendencia se mantendría por el próximo decenio, con una caída a una tasa anual cercana del 2,3%, hasta llegar a 2025 con un consumo de 6,02 millones de toneladas.

Figura 1

En el escenario más aventurado, Cochilco estima que el consumo interno de ácido sulfúrico podría ser aún menor, pudiendo alcanzar las 5,22 millones de toneladas hacia 2025, un decrecimiento de un 32,8% con respecto a 2015.

El descenso del consumo se debe principalmente al agotamiento de las zonas oxidadas en los yacimientos y al cierre de operación de algunas faenas de cobre hacia fines del próximo decenio, con lo cual la producción de cátodos SxEw caería en un 52,1% con respecto a las 1,78 millones de toneladas producidas en 2015, una tasa de disminución anual de 6,47%, alcanzando las 850.000 toneladas hacia 2025.

Producción

De la mano de la “producción obligada”, el mercado del ácido sulfúrico seguirá la dirección opuesta a la del consumo. Según las cifras de Cochilco, durante 2015 se produjeron 5.735.000 toneladas, provenientes del tratamiento de los concentrados de cobre en las fundiciones, emanado del cumplimiento del Decreto 28, que establece la norma de emisión para fundiciones de cobre y fuentes emisoras de arsénico.

En el detalle, explica el informe, la oferta estatal de ácido sulfúrico, proveniente de fundiciones y de algunas plantas metalúrgicas, particularmente de la tostadora de Ministro Hales (desde 2014) y de la planta de molibdeno de Molyb, fue de 2,05 millones de toneladas, lo que representa un 33,4% de la demanda comercial registrada en 2015.

Por otro lado, la oferta proveniente de las empresas privadas procede de  producción de fundiciones, plantas metalúrgicas y quemadores de azufre. Durante 2015 ésta fue de 2,04 millones de toneladas, un 33,3% de la demanda comercial.

“Si hace un año se esperaba que la composición del origen del ácido sulfúrico a producir en nuestro país se viera modificada, aumentando la participación de la producción voluntaria, este escenario cambia, debido a la inexistencia de nuevos consumidores del insumo, lo que ha llevado a la industria de quemadores de azufre a postergar o incluso cancelar sus planes de expansión hacia 2025, aumentando levemente la participación de la producción obligada en el perfil de producción futura”, explica el documento.

En 2015 la industria de quemadores de azufre alcanzó una producción de 844.000 toneladas, con un crecimiento de 3,2% en relación con 2014, permitiendo aumentar levemente la participación de este sector en la producción nacional de este insumo a una cuota de 14,7% (en 2014 ésta se situó en 14,5%).

En el nuevo escenario de excedentes, comenta el reporte, los “productores obligados” deberán buscar nuevos destinos a sus excedentes fuera del país, lo que podría afectar aún más el precio actual del insumo.

Pese a lo anterior, el nuevo escenario se ve como una oportunidad para la industria de buscar nuevas formas de utilización del insumo y de la capacidad de producción de cátodos SxEw, que quedaría ociosa al no existir nuevas iniciativas hidrometalúrgicas en cartera.  “Una alternativa viable, por ejemplo, es el procesamiento de sulfuros de baja ley o concentrados complejos mediante este tipo de procesos”, finaliza el informe.