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Revista Minería Chilena Nº434

agosto de 2017

Alejandra Wood: ¿Estamos preparados para el boom de la electromovilidad?

Alejandra Wood es directora ejecutiva del Centro de Estudios del Cobre y la Minería, Cesco.

Hace algunas semanas Volvo, propiedad de Geely Holding Group de China, anunció que transitará hacia la fabricación de nuevos modelos de autos que funcionen a batería o de manera híbrida a partir de 2019. Asimismo, Volkswagen comenzará a producir vehículos similares desde 2020 y otros como Jaguar, BMW y Ford ya están preparando sus ofensivas en este mismo ámbito. Por último, Francia anunció que para 2040 no se comercializará más gasolina en su territorio para uso de transporte.

Por otra parte, analistas estiman que los precios de paquetes de baterías han caído alrededor de un 80% desde 2010, y que los autos eléctricos y sus equivalentes a bencina podrían alcanzar precios similares dentro de una década.

Vemos, entonces, cómo en un abrir y cerrar de ojos se hizo evidente la pronta masificación de vehículos eléctricos que vendrán a cambiar por completo el parque automotriz y de transportes del siglo XXI, haciéndolo más amigable con el medio ambiente y abriendo nuevas oportunidades para Chile como país principalmente minero.

¿Qué tiene que ver el cobre en todo esto? Sencillo: un auto convencional utiliza aproximadamente 25 kilos de cobre, mientras que para fabricar un vehículo eléctrico se necesitan alrededor de 75 kilos de cobre, es decir, tres veces más.

[¿Qué pasará con Chile en las próximas dos décadas? ¿Estamos desarrollando una estrategia a largo plazo como país privilegiado en las reservas de cobre, litio y radiación solar?]

Huw McKay, vicepresidente de Análisis y Economía del Mercado de BHP, ha declarado recientemente al Financial Times que, según sus cálculos, “para construir la flota prevista de vehículos eléctricos en el mundo harán falta 11 millones de toneladas de cobre”. No es la única persona que piensa así en la industria. Rio Tinto ya está preparándose para extraer cobre en grandes cantidades de los principales yacimientos de Estados Unidos o Mongolia. China, consciente de que su país se va a convertir en la mayor factoría del mundo de coches eléctricos, adquirió el año pasado, a través del grupo China Molybdenum, una gigantesca mina de cobre y cobalto en la República Democrática del Congo por US$2.650 millones.

En este contexto, Perú y Zambia son foco de atención para las grandes empresas mineras. Y hay que tener en cuenta que la demanda, según los analistas, no crecerá solamente con la llegada de los autos eléctricos, sino que también, en el mediano plazo, por la progresiva electrificación de los países emergentes y la futura urbanización de ciudades cada vez más grandes, todas las cuales –se puede prever– usarán energías renovables no convencionales.

¿Qué pasará con Chile en las próximas dos décadas? ¿Estamos desarrollando una estrategia a largo plazo como país privilegiado en las reservas de cobre, litio y radiación solar, todos elementos imprescindibles para el desarrollo de un futuro más limpio, sustentable y eléctrico?

Me pregunto si los candidatos a la Presidencia tendrán alguna propuesta en sus programas que se haga cargo de estas ventajas competitivas de nuestro país con una mirada estratégica y de futuro.