USM encabeza estudio de desalinización de agua con energías renovables

Abr 13, 2009

El proyecto, encargado por la Comisión Nacional de Energía y realizado por el Centro de Innovación Energética de la Universidad Santa María, revela alentadoras cifras para las comunidades rurales aisladas hídrica y energéticamente en el norte y sur del país, las cuales podrían contar con agua potable a través del uso de energías provenientes del sol y el viento.

(USM) El proceso de desalinización de agua, ya sea de mar o salobre (proveniente de ríos o salares), es un sistema ya utilizado en Chile, sobre todo en el norte de nuestro país. Antofagasta, Arica y San Pedro de Atacama por ejemplo, poseen este tipo de tecnologías hace años, las cuales operan sin problemas gracias a la utilización de energía eléctrica para su funcionamiento. Pero, ¿cuál es la situación de las poblaciones aisladas energéticamente? ¿Son las energías renovables una real solución para ellas?

Pablo Pastene, investigador del Centro de Innovación Energética de la Universidad Técnica Federico Santa María y Director del estudio “Diseño de Sistemas de Desalinización con Energías Renovables no Convencionales”, explica que el trabajo se centra en sugerir tecnologías robustas que funcionen sin problemas por al menos 10 años, satisfaciendo la demanda de agua potable en zonas aisladas.

“Es un proceso técnica y económicamente viable en nuestro país. Detectamos que existe gran potencial de aplicación en ámbitos del norte costa y norte interior, como también en el sur del país (sobre todo en las islas), tanto por las diferentes fuentes de energía existentes como por las distintas calidades de agua. Para eso, planteamos las dos energías renovables con mayor disponibilidad en el país, que son la solar y la eólica, para lograr abastecer con 135 litros diarios por cada habitante, cantidad suficiente para efectos de vida, salud y pequeño desarrollo productivo”, sostiene el especialista, quien además hace mención al apoyo técnico brindado por la Universidad de La Laguna de Tenerife, quienes llevan más de 40 años trabajando en este tipo de soluciones.

En Santiago o Valparaíso por ejemplo, los costos del agua potable no superan los mil pesos por metro cúbico. En ciudades como Arica o Antofagasta, están a un precio aproximado de 1.700 pesos, pero en algunos puntos aislados el costo del metro cúbico puede alcanzar los 9.000 pesos, es decir, nueve veces más que en lo que paga una persona que vive en Santiago.

Por este motivo, este tipo de zonas aisladas no se han podido desarrollar, y la escasez de agua implica un freno al desarrollo productivo, turístico y agrario del sector.

“Los lugares donde este tipo de sistemas se podrían instalar están compuestos por no más de 10 familias, donde no se justifica la inversión de un ducto de cientos de kilómetros para tan poca gente. Esta solución viene siendo mucho más atractiva desde el punto de vista técnico y económico que la ampliación de redes, debido a los bajos consumos que presentan dichas comunidades”, afirma Pastene, también Director de Investigación y Gestión de Proyectos de la USM.

El especialista explica además que los costos para implementar esta tecnología no son tan altos como se cree. Si bien el gasto es mayor que el de agua potable domiciliaria que se cancela en una ciudad como Arica por ejemplo, la diferencia de precio alcanza el doble o el triple de lo normal, y no nueve veces más como cancelan actualmente. Además, el costo podría ser aún más bajo suponiendo un posible subsidio del Gobierno.

Funcionamiento de la tecnología

A través de este sistema de desalinización del agua, ésta queda totalmente potable, ya que el diseño incluye el proceso de potabilización y remineralización de la misma. La tecnología más utilizada para esta transformación es la osmosis inversa, donde se eleva la presión del agua de mar para que pase por una membrana semipermeable. En ese punto, la presión osmótica permite que circule el agua y no la sal, pero para dicho procedimiento se requiere energía, y como estas comunidades no poseen energía eléctrica, es ahí donde entran en juego los paneles solares fotovoltaicos o los molinos de viento (dependiendo de las condiciones del lugar).

“En el norte de Chile, al interior, las condiciones de radiación solar son muy buenas para aplicar energía solar como fuente energética. En cambio en la costa, como amanece nublado y despeja a mitad del día, es preferente en algunos casos utilizar la energía eólica. Para el caso del sur de Chile, principalmente las islas aisladas energética e hídricamente, el viento es la fuente más óptima para el proceso de desalinización”, indica Pablo Pastene, quien a su vez explica que todos los sistemas están suplidos por baterías acumuladoras de energía que la almacenan en caso de que el viento no sople o la radiación solar fuera baja debido a la presencia de nubes.

Fuente / USM

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