Sanearán pasivos ambientales de dos minas de uranio en Malargüe

Ene 7, 2009

Se trata de Huemul y del ex complejo Fabril Malargüe. La CNEA invertirá unos US$30 millones en todo el país.

Pese a la prohibición de extraer metales a partir del uso del uranio que rige en Mendoza según establece la ley 7.772, la minería local dará otro paso adelante con la aprobación de un crédito del Banco Mundial para erradicar los pasivos ambientales de los antiguos yacimientos de uranio del Huemul (Malargüe) y en el ex complejo Fabril Malargüe.

En concreto, el empréstito, que fue acordado vía Nación y que ronda los US$30 millones, se enmarca en el Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería del Uranio (Pramu), un plan ideado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para sanear y recomponer distintas zonas afectadas por la explotación de ese recurso.

A las dos minas que se encuentran en Mendoza se unirán Córdoba (Córdoba), Los Colorados (La Rioja), Los Gigantes (Córdoba), La Estela (San Luis), Pichiñan (Chubut) y Tonco (Salta).

“La idea es reacondicionar de manera permanente una serie de minas e instalaciones de molienda actualmente cerradas en base a las vigentes estipulaciones globales para la gestión y manipulación de materiales peligrosos”, explicaron desde la CNEA.

Una vez finalizada su vida útil, en las producciones de uranio y plantas industriales para el tratamiento de ese mineral suelen quedar líquidos efluentes y restos dañinos denominados en la jerga técnica ‘colas de procesamiento’.

Según información del organismo nacional en el ex complejo Fabril Malargüe yacen 700.000 toneladas de colas encapsuladas que están siendo procesadas para su posterior almacenamiento. En Huemul, en cambio, se está llevando a cabo una auditoría para conocer la cantidad de material que quedó desactivado tras el abandono de la mina en 1974.

El proyecto contempla además coordinar las actividades de cierre y limpieza de esos materiales y la CNEA proveerá asistencia técnica para el diseño de la planificación e ingeniería necesarias.

Distinta suerte correrá el complejo fabril ubicado alrededor de la mina de uranio de Sierra Pintada, en San Rafael que fue cerrado en 1998 por el gobierno de Carlos Menem. De acuerdo con los datos oficiales, la planta cuenta con una capacidad de producción de concentrado de uranio de 120 toneladas al año y de tratamiento de mineral de 150.000 a 200.000 toneladas anuales.

La producción de ese centro es fundamental para reducir la importación de las 120 toneladas del mineral que hoy insume más de US$ 36 millones, del cual el 50% se compra en la ex república soviética de Kazajstán.
El uranio es el mineral que se usa para colocar dentro de las barras de elementos combustibles que se ponen en los reactores de las centrales nucleoeléctricas. Este se convierte en dióxido de uranio en la planta de Dioxitek que la CNEA tiene en Córdoba.

Fuentes del organismo estiman que Atucha I, Embalse y Atucha II –que se espera terminar en 2011– necesitan 7.500 toneladas de uranio para su vida útil, sin contar consumos como reactores de investigación.

Fuente / Ciudadano Diario, Argentina

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