Los proyecciones de los jóvenes en la minería

Dic 29, 2008

Encontraron estabilidad económica, pero también reciben en todo momento una avalancha de ofertas para que gasten su dinero.

Les llueven las tarjetas de crédito. Las llamadas para ofrecerles préstamos son incansables y por supuesto que hasta las tentadoras casas de venta de cerveza, les abren sus puertas de par en par y mejoran la atención cuando saben se acercan las fechas de pago en las mineras. El mundo para quienes asumen roles en la minería, sin lugar a dudas les cambia a 180 revoluciones por minuto y si no saben frenarse y poner el “cable a tierra”, pueden verse envueltos más temprano que tarde en verdaderas complicaciones.

Pero parece ser que las nuevas generaciones están como más aterrizadas y dicen no haberse todavía envuelto en esa maraña, pero, igual reconocen que la vida les ha cambiado y que hoy pueden tener mejor calidad de vida ellos y sus familias.

Esta vez incursionamos en la vida personal de aquellos hombres que recientemente han asumido funciones en las mineras de la Región de Antofagasta, los que hoy son los trabajadores directos, (ya dejaron de ser los de “tercera categoría” como algunos les llaman) y confesaron derechamente que es así, la vida para ellos ha cambiado y ahora pueden vivir más tranquilos y proyectarse junto a sus familias, lo que antes, no podía ser, dado que los períodos de cesantía, para muchos eran largos, o la “mala paga” hacía que a varios inclusive les fuera mal en lo familiar, porque se recienten muchas cosas y no siempre están dadas las condiciones para soportar situaciones que conllevan finalmente las malas relaciones, hay poca comprensión y se enfrentan a situaciones de verdadero caos. O sea no es que el dinero haga la felicidad….pero igual ayuda.

Minera El Abra

Integramos aquí a un trabajador de Minera El Abra, Juan Gómez Arriagada, quien se desempeña en Operaciones Mina, donde opera máquinas pesadas.

Antes de sumarse a la planta, trabajaba igual de operador, pero de máquinas más pequeñas y en calidad de trabajador contratista.

Comenta que una vez asumida la función en El Abra, “uno se puede proyectar, tiene futuro y no sólo para uno, sino para la familia. Se logra un mejor estatus de vida, se puede pensar en dar educación a los hijos, hay más tranquilidad, porque todos sabemos que las labores con contratistas, no se prolongan más allá de un año y uno queda sin trabajo. “Eso es duro. Pero también la vida es más dura, porque se trabaja muchas más horas, uno sacrifica a la familia”.

Recuerda que esto de operar maquinarias, surgió en su vida prácticamente por casualidad, porque le ofrecieron la posibilidad de enfrentar el desafío y como no podía pensarlo mucho, ante la escasez de trabajo, aceptó. Hoy agradece esa oportunidad.

“Pero insiste, uno comienza otro mundo ya estando en una minera, la situación cambia radicalmente y uno mismo comienza a generar proyectos, cosas que uno puede hacer, que antes no podía. Me costó ingresar a El Abra, pero desde allí se me han dado bien las cosas. Uno tiene que ponerle empeño”.

Respecto del mundo económico que emprenden, dice que son distintas las realidades de las compañías mineras. No se les puede comparar a ellos con trabajadores de otras mineras, pero igual se les dan más posibilidades.

Hoy él es dirigente sindical, y sabe bien la trascendencia que tiene una minera, de allí en la importancia que le da también a defender estas fuentes de trabajo.

En Codelco Norte

Y por otro lado, están los nuevos mineros de Codelco Norte. La vida aún le sonríe a la nueva generación que tiene la compleja misión de enfrentar una de las etapas más difíciles en la historia de Codelco Norte. Son personas que han pasado por grandes obstáculos, han decidido asumir el desafío de encarar al desierto y ser parte de empresas que sustentan la producción del cobre. Han visto la cara amable y el sacrificio constante de la minería y luego de años, han encontrado su lugar en la estatal minera.

Durante los últimos años Codelco Norte acogió a nuevos trabajadores para su planta directa, una acción que busca posicionar a los mejores en labores productivas. Es el caso de la planta de electro obtención o Refinería 3 de Chuquicamata, lugar donde trabajadores como Carlos Véliz y Manuel Torres, ambos de 36 años, desempeñan su labor.

Ambos tienen 3 años en la empresa y más de algo en común, provienen de firmas colaboradoras, esperaron una oportunidad por mucho tiempo y sólo la especialización les dio las herramientas necesarias para un perfil laboral sólido, una característica que la nueva generación de técnicos adquiere, pone en práctica y consolida en la gran minería.

La antesala

Si hay alguna característica en la personalidad de Carlos Véliz que haya sido determinante en su carrera es ser hiperquinético, como el mismo confiesa. En 1995, cuando cumplió 23 años, Carlos llegó a Calama, luego de un fugaz paso por Rancagua, donde trabajó en un frigorífico y en El Salvador, donde vivió momentos difíciles en la sección “hundimientos” de dicha división de Codelco.

Su carrera en la zona empezó en minera El Abra a través de contratistas, donde conoció la electro obtención: “me dediqué a aprender en la minería, me gustó esta área en particular y fue así como me especialicé en electrowinning”, comenta. Luego llegó su primera oferta con mayores garantías en Radomiro Tomic: “estuve 8 años y en una sola empresa, eso me dio estabilidad, no cómo estar pendiente de andar preocupado por términos de contrato”.

Luego de años a Carlos le resulta paradójico terminar trabajando en medio del desierto, ya que sus primeros pasos luego de la enseñanza media fueron hacia la agricultura: “estudié en La Serena administración de predios agrícolas, porque mis papás tenían uvas de exportación. A mí no me gustaba el campo, así que pesqué mi mochila y llegué acá”.

El caso de Manuel Torres es algo distinto. Oriundo de esta tierra decidió entrar al mundo laboral desde muy joven: “hice de todo un poco, fui bodeguero en la mina, muestrero en otra empresa, fui vendedor en una compañía de seguros, hice aseo, tuve hartos trabajos mucho antes de entrar acá”, menciona.

Su paso por la minería fue trascendente, ya que pudo relacionarse a faenas afines a su empleo: “mi actual trabajo no lo conocía directamente, pero sí había trabajado en temas similares, como las muestras que se sacan de los fundentes y el concentrado”.

Para ambos los años en la minería trabajando en empresas colaboradoras fueron de gran importancia, porque les permitió especializarse en labores importantes para el funcionamiento de un mineral. Fue así como su formación comenzó a tomar un rumbo definitivo y permitió establecer un perfil, claro que la meta siempre fue una, llegar a la Corporación.

“Estuve 4 años mandando currículum” dice Carlos Véliz mientras ríe, “mando desde que se abrió el Edificio Corporativo de Codelco Norte. Parece que un día encontraron mi perfil y me llamaron y me contrataron plazo fijo un año”, lo mismo que ocurrió con Manuel quien encontró en este régimen de trabajo la oportunidad de cumplir su sueño.

Plazo Fijo

El sacrificio de años valió la pena para estos dos jóvenes mineros que vieron en el ofrecimiento de un contrato por plazo fijo una oportunidad que no se repetiría dos veces. Fue así como la determinación por hacer las cosas bien fue el norte a seguir y cualquier sacrificio fue válido. El caso de Carlos es un ejemplo en este sentido, ya que luego de ocho años en la empresa colaboradora decidió renunciar a su compensación económica.

“Estuve 4 meses fuera y de repente me llamaron para una entrevista y me seleccionaron. La competencia fue ardua” dice Carlos al recordar su selección.

Para Manuel la situación fue algo más compleja, ya que él y su familia necesitaban dejar atrás años complicados. “Nunca pude ahorrar un peso, porque cuando empezaba no siempre tenía la certeza de mantener el trabajo. La estabilidad no la tienes en otra parte, sólo en Codelco. No puedes proyectarte a futuro, no puedes tomar una deuda porque no sabes si podrás cumplir. Tus hijos sufren toda esa parte porque no tendrás los recursos para una mejor educación”.

Esta presión de años tuvo sus consecuencias en Manuel. Sin embargo, su familia nunca lo dejó solo: “mi señora y su familia son bien cercanos a la iglesia y ellos oraron desde el primer día de mi plazo fijo para que pudiese ser contratado. Cuando yo dudaba era mi señora la que me levantaba y hasta hoy me dice que Dios iba a interceder para que estuviera seguro”, así fue.

“Yo desde que entré el primer día a plazo fijo cambió mi actitud” dice Manuel, haciendo referencia al régimen que decidió adoptar hasta hoy. “Estando en Codelco no puedo ir a ver un partido de Cobreloa con trago, porque si te llega a pasar algo es complicado. Me preocupo de descansar bien, de estar bien alimentado, de venir tranquilo a trabajar porque cualquier cosa que me pase los afecta a ellos”.

Estas imágenes aún permanecen latentes en la memoria de Carlos y Manuel, quienes dando todo de sí mismos lograron un cupo definitivo en Codelco Norte.

Nueva vida

“Codelco es muy diferente, sobre todo en calidad de vida. Yo antes arrendaba y ahora pude comprar un departamento, cambiar mi vehículo, tengo mejor educación para mis hijos y en eso hay mucha diferencia” comenta Carlos Véliz, discurso similar al de Manuel Torres, “Es todo distinto, porque el futuro que viene es bueno te cambia el sentir de la vida misma. Mis hijos pasaron a una mejor educación”.

Ambos saben que son personas que deben defender su actual condición dando lo mejor de sí, sobre todo considerando la delicada situación que vive la minería. “Estamos complicados en este momento. La libra ha bajado mucho y los costos son complicados. Hemos estado en hartas reuniones y hemos mejorado lo que más se pueda entre todos”, dice Carlos.

El nuevo escenario del cobre ha significado para ambos un mayor esfuerzo, tal como lo afirma Manuel: “con el precio del cobre debemos sacar el tonelaje que nos piden y de buena calidad. Lo básico es rebajar los costos, por eso hacemos reuniones todas las semanas donde todos nos comprometemos a mejorar la calidad del metal rebajando costos. Si todos vamos para el mismo lado con cosas pequeñas, podemos llegar a algo grande y colaborar con la empresa”.

Manuel y Carlos han vivido toda una transición. Saben lo que es el sacrificio y cómo la carrera en la minería no sólo está en las grandes empresas, también en los colaboradores, pilares de la actividad hoy en día. Luego de años, su visión del futuro ha cambiado, tal como lo dice Carlos: “Yo me proyecto harto, espero estar un largo tiempo acá, aportando las mejores ideas y confiando en que estos malos días los pasaremos con éxito”.

“Veo el futuro súper bien”, manifiesta Manuel, por su parte “Tengo mucha tranquilidad. Sé que si yo cumplo con mi trabajo, hago lo que debo hacer, con seriedad, responsabilidad, no debería tener ningún problema y sólo esperar que todos mis hijos salgan de la Universidad y puedan valerse por sí mismos”.

En Gaby

Es en lo que están también los mineros de Gaby.

Conversamos con Emilio Páez Ovando quien trabaja en el área mina donde interactúa con los camiones autónomos, cosa que lo tiene muy feliz, porque además está inserto en medio de las tecnologías de punta. “La minería es difícil, dura, de turnos hostiles, de turnos muy extensos. El trayecto también no es menor, pero a uno se le presenta un mundo de crecimiento profesional, personal. Obviamente que es un mercado diferente, no el mismo que encontramos en el área comercial, pero sin dudas que tenemos hoy un futuro prometedor, porque pese a todo, genera mayores recursos financieros, estabilidad laboral, una renta promedio mercado, que es superior a otras. No es la panacea pero la minería a cualquier trabajador le ofrece buenas condiciones”.

Emilio es Operador de Sala de Control del Chancado Primario.

Antes de esto, fue operador especialista en Codelco Norte, pero como Plazo Fijo y allí también estuvo como operador de chancados, y también en la Planta de Tratamiento de Minerales en Pila.

Y antes de ello, se desempeñó en una empresa colaboradora como expeditor en Chuquicamata. “Eso es muy diferente, porque uno ve la minería como el futuro prometedor y todos los que estamos en esa condición, siempre estamos con la esperanza de ser trabajadores directos.

“Los depredadores”

A Páez le ocurre lo que a todo minero, el mercado comercial le abre las puertas de par en par, por el hecho de ser ahora trabajador minero. “Es que el mercado financiero es un depredador, y cuando encuentra posibles presas, potenciales presas, lo primero que quiere hacer es comerlas. Entonces obviamente se abren las puertas en todos lados y sin duda que cuando uno no tiene claro el concepto de la economía, la tentación es muy grande y tiende a caer en el mismo error y no tomamos la experiencia de los demás. Pero en eso también trabajamos en Gaby, se nos capacita para que logremos un proyecto de calidad de vida sin alcohol, sin drogas, sin endeudamiento y donde a la familia se le brinde la principal acogida. Son temas fuertes, que hablamos para crear conciencia y bienestar, porque no se quiere a los trabajadores de Gaby endeudados hasta tal punto donde la salud mental empieza a afectar”.

Pero igual pudo él, hacer mejores regalos navideños, en relación a antes, “no solamente por un tema de mercado, sino que las empresas, cuando uno está aquí, entregan gratificaciones, bonos, el sueldo mensual de manera puntual.

Luís Albornoz

Es otro trabajador de Gaby. Se desempeña en el área de Electrowuin, operador de grúa.

Lleva sólo meses en Gaby y antes había trabajado en otras mineras, pero no como está ahora, aunque dice “yo fui clasificado entre las personas que no tenían mayor experiencia en lo que hacemos. Todo lo aprendimos aquí”.

No es muy fácil para ellos estar tan distantes de la ciudad “porque uno deja familia, aunque acá todos los días volvemos a Calama. Pero el desafío es bonito y los sacrificios al final son beneficios, tanto para uno como para los familiares. Esto en el ámbito económico y porque uno aprende mucho, porque no tenía yo mayores conocimientos y la empresa me facilitó las formas de aprender.

Es otro ordenado, dice que procura manejar muy bien sus finanzas, no es de las personas que se tienta a utilizar tarjetas de crédito a diestra y siniestra, para después quedar endeudado. Procura vivir con lo que gana.

En sus manos está la nueva era de la minería, actividad que necesita de compromiso, sacrificio, esfuerzo y mucho cariño por la actividad. Con una comunidad unida, cualquier meta es posible y ninguna frontera es obstáculo. Por lo menos, para todos estos mineros jóvenes.

Fuente / El Mercurio de Calama

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